Papás y Mamás

Porqué es importante (para todos) llevarte bien con el papá de tus hijos tras una separación

Mi prioridad son mis hijos y para que ellos estén bien, su papá y yo debemos darles certezas, por ejemplo, que jamás tendrán que elegir entre uno u otro, sino al contrario, que a pesar de la separación, pueden seguir teniéndolos a ambos.
17 Jun 2016 – 9:59 AM EDT

Por Pamela Parras


Después de una separación o divorcio, hay muchas cosas que reconstruir como mujer y cuando hay hijos de por medio, también como madre y una de esas cosas es la relación con el papá de los niños que ya no es más tu pareja.

Sí, aunque al principio pueda resultar doloroso, molesto e incómodo, es necesario que esa relación rota, se retome desde otro lugar, con objetivos distintos y por supuesto bajo términos muy claros.

La idea puede no gustarnos, pero señoras, va de por medio la estabilidad emocional de nuestros hijos, en mi caso que tengo tres, a veces sólo el hecho de tener que trabajar con las emociones de esas personitas resulta agotador, ahora si su tranquilidad se pone en juego, el trabajo crece.


No. No resulta fácil esta reconstrucción, pero creo que si aprendemos a ver los papás de nuestros hijos como eso y nada más, sin esperar otra cosa más que se hagan cargo de su paternidad, no pedir ni reclamar más de lo que les corresponde y ellos cumplen, pues entonces podemos mantener una sana cordialidad, ya que es una persona estará ligada a nosotras toda la vida.

Claro que hay casos en los que los papás se desentienden, cumplen a medias o de plano abandonan, no pretendo tapar el sol con un dedo, pero también sé y conozco a muchos otros que a pesar de la separación son padres responsables económicamente hablando y que desde ese nuevo estado también participan en la crianza cotidiana de los chicos.

Pero dejemos de hablar de nosotras , nuestros hijos necesitan certezas, necesitan saber que aunque vivan con mamá, su papá seguirá siendo parte de su vida, el vínculo con papá es super necesario por ejemplo para tener una mayor seguridad en sí mismos, para poder establecer relaciones de confianza con otras personas, y sin duda para que sean felices.

Para los chicos la separación tampoco resulta fácil, ni amable, por más que disimulemos o finjamos que todo está bien, ellos observan y perciben, sin importar la edad que tengan, nuestros hijos se dan cuenta del menor cambio y todo esto les provoca un estrés que a veces ni ellos mismos saben manejar o qué es, así que lo manifiestan de diversas maneras, llantos sorpresivos, enojos sin sentido, inapetencia, pesadillas nocturnas, miedos inexplicables (aparentemente), mucha ansiedad y un largo etcétera.


Ante este escenario lo mejor que podemos hacer es darles certezas, tanto físicas como emocionales, esto significa que ellos puedan estar seguros que en la separación ellos no pierden a su papá ni a su mamá, cambia la conformación de la familia, pero en muchos sentidos seguimos unidos; cambia la logística, cambia la vida, sí, pero mamá y papá siguen estando para ellos.

El papá de mis hijos y yo nos separamos hace ya casi dos años y hoy día mi hijo todavía me dice que a veces piensa que cuando sea más grande tendrá que elegir a su papá o a mi, mi niño de ocho años siente que elegir entre uno u otro significa que perderá a quien no elija. Y eso que su papá y yo llevamos una relación cordial, de respeto y a pesar de la ruptura seguimos haciendo equipo en cuanto a la crianza de nuestros tres hijos.

Lo primero que yo tuve que aprender fue a soltar el control, entender que las cosas no iban a ser más cómo yo pensaba o quería que fueran y que eso no era algo malo. Al principio no fue fácil, pero con el paso del tiempo he ido viendo que no pasa nada si dejo de preocuparme cuando mis hijos están con su papá.

Confío plenamente en que los cuida bien, se preocupa porque coman a sus horas, que no se duerman tarde, que se laven los dientes, etcétera. Sí, hay cosas que preferiría que fueran diferentes, por ejemplo cierta comida que yo no les doy, su papá sí les da, pero al verdad es que no me voy a pelear por eso, primero porque realmente no puedo tener el control de lo que haga papá con los niños en su casa y segundo porque tampoco es que les esté dando cosas malas, simplemente somos diferentes en esas decisiones.

Pero lo más importante para mi es que mis hijos vean que su papá y yo seguimos siendo sus padres y que podemos ponernos de acuerdo, que tenemos una comunicación constante sobre los asuntos de ellos y que incluso a veces platicamos de cosas del trabajo de cada uno.

Mi prioridad son mis hijos y para que ellos estén bien, su papá y yo debemos darles certezas, por ejemplo, que jamás tendrán que elegir entre uno u otro, sino al contrario, que a pesar de la separación, pueden seguir teniéndolos a ambos.

Ver que mis hijos van contentos a casa de su papá, que regresan emocionados a contarme todo lo que hicieron el fin de semana, lo que comieron, ver cómo le hacen bromas a su papá cuando los deja conmigo, me hace saber que es un buen papá, que mis hijos lo aman y que se sienten seguros, protegidos y amados. Y sólo por eso vale la pena llevarse bien con el papá de tus hijos después de una separación, para verlos a ellos sonreír.

Más contenido de tu interés