Papás y Mamás

Por qué la adolescencia es la segunda etapa de los terribles dos

La adolescencia, es una etapa donde ya son independientes los niños, pero igual que en los terribles dos, dependen de nosotros para muchas otras. Ya no los bañas, ni das de comer, ni nada, pero los tienes que llevar y traer todo el tiempo.
1 Jul 2016 – 3:22 PM EDT

La etapa de los terribles dos es mundialmente conocida y no creo que haya una mamá en el mundo que no haya batallado ni tantito. La etapa de los terribles dos, es cuando nuestros hijos nos retan y se enojan y nos hacen de vez en cuando una que otra pataleta. Es una etapa donde nos miden, quieren saber hasta dónde llegamos y hasta donde llega su carácter. Buscan su independencia, quieren aprender a hacer todo solos. Miden nuestra tolerancia, nuestra paciencia y hasta nuestros niveles de orden. Su cuerpo empieza a cambiar, dejan de ser los bebés rechonchos deliciosos y se vuelven más niños.

También creo que es una etapa donde su forma de ser sale al cien y su carácter se va definiendo. Como papás, los conocemos más, sabemos que les enoja, que les divierte, nos empiezan a hacer bromas, nos dicen que nos quieren y si no hacemos lo que quieren, nos dicen que nunca nos van a volver a querer. No es una etapa fácil, pero tampoco es tan terrible. Para mi fue una etapa super diferente con cada uno de mis hijos. Con el mayor, fue divertida y de mucha paciencia. Sus ocurrencias eran muy divertidas y él entendió muy bien desde el principio los ojos de ya parale que le ponía, pero no paraba en todo el día. Con las niñas fue diferente, con una fue de más drama y de tener paciencia para sacarla de ahí. Y con la menor eran enojos y enojos y un poco de berrinches.

Ahora que ya pasamos esa etapa, hace mucho, no puedo dejar de pensar, que la etapa que estoy viviendo ahorita tiene muchísimo en común con la de los terribles dos. Ahorita, mi hijo está en plena adolescencia y una de las niñas está entrando. Y que crees, los retos volvieron, igualito que cuando tenía dos años. Se la pasa midiendo hasta donde llegamos su papá y yo. Siempre está tratando de ganar un poquito más de libertad, más horas de juego en la computadora y más tiempo con los amigos.


La adolescencia, es una etapa donde ya son independientes los niños, pero igual que en los terribles dos, dependen de nosotros para muchas otras. Ya no los bañas, ni das de comer, ni nada, pero los tienes que llevar y traer todo el tiempo. Ya circulan todo el día y sus días están llenos de actividades.

También en la adolescencia su cuerpo cambia radicalmente. El mío ya está mucho, pero mucho más alto que yo. Les cambia la voz, las facciones, se vuelven hombres y mujeres. También en esta etapa nos miden la tolerancia, nuestra paciencia y nuestro nivel de orden.

Esta segunda etapa tampoco ha sido tan terrible, hasta ahorita, y también la he disfrutado al máximo. Me parece increíble que esa personita que antes cargaba y se dormía en mis brazos, ahora me pueda cargar a mi. Me siguen fascinando sus pláticas, sus aventuras y como a poco a poco van descubriendo nuevos sentimientos, nuevas ideas y sus nuevas capacidades y habilidades.


Creo que en las dos etapas tan “terribles” de la vida de nuestros hijos, la diferencia la hace como la enfrentamos los papas. Mi esposo y yo decidimos estar ahí siempre, desde un principio decidimos ser unos papás súper presentes en la vida de nuestros hijos. Decidimos ser firmes en nuestras ideas y en nuestras decisiones. No es fácil y hay veces que se vuelve muy pesado, pero es totalmente recomendable.


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