¿Por qué es importante que mi hijo se aburra?

  Desde que nació mi hijo he estado pensando en lo diferente que era la infancia de los años 60 en comparación con la actualidad, y se me viene a la mente una imagen muy diferente a la que existe ahora: en aquella época los niños jugaban libres en las calles, andaban en bicicleta, jugaban …
Univision
19 May | 3:00 PM EDT


 
Desde que nació mi hijo he estado pensando en lo diferente que era la infancia de los años 60 en comparación con la actualidad, y se me viene a la mente una imagen muy diferente a la que existe ahora: en aquella época los niños jugaban libres en las calles, andaban en bicicleta, jugaban fútbol y a las escondidillas en los parques, iban y venían solos de la escuela—eran libres. El mundo actual es muy diferente, las calles ya no son tan seguras como lo fueron alguna vez, pero aparte de eso, la imagen que yo tengo de la infancia actual es la de padres llevando a los niños en sus autos toda la tarde de clase en clase, al karate, natación, matemáticas, violín… en fin, los niños de hoy tienen agendas más apretadas que las de un ejecutivo. La pregunta es: ¿tienen estos cambios un efecto en el desarrollo de nuestros hijos?

Algo que me preocupa es que los niños nunca tienen la oportunidad de inventar juegos y actividades por ellos mismos, siempre hay un adulto mediando, ya sea que es el organizador o el supervisor, pero poco a poco los niños van perdiendo su creatividad y la capacidad de jugar espontáneamente, ya que necesitan que un adulto gestione todas sus actividades. Cuando un niño se aburre en su casa (y se fomenta que no recurra a la televisión) entonces está obligado a salir de su zona de confort y crear algo nuevo.

Además de la pérdida de creatividad, el estrés es algo que los niños de ahora lamentablemente conocen muy bien, los padres ponemos sobre ellos expectativas imposibles de cumplir. Desde antes que entren a preescolar, los padres ya estamos preocupados porque tengan un lugar en Harvard, consideramos cualquier momento libre como tiempo perdido que podrían estar utilizando para desarrollar alguna habilidad; pero lo que tenemos que entender es que el juego es esencial en su desarrollo, lo necesitan para desarrollar habilidades, tanto cognitivas, como sociales. Hace poco colaboré en unas sesiones terapéuticas para niños que necesitaban aprender a socializar, y lo que hacíamos era ponerlos a jugar juegos de mesa, por ejemplo, en los que tenían que tomar turnos y respetar al otro, en los que exploraban su imaginación y aprendían a escuchar a los demás, les enseñábamos cosas que debían saber pero que no habían tenido oportunidad de practicar lo suficiente. Los niños necesitan de oportunidades para ensayar e interpretar su mundo, y eso lo hacen por medio del juego. Si nosotros como adultos dictamos sus actividades, entonces les impediremos llegar a ser la mejor versión de si mismos.

Cuando era niña tuve una amiga que era de lo más creativa, ir a su casa a jugar era algo mágico, con una grabadora y un casete podíamos grabar programas de radio enteros con los que después llorábamos de risa. Cuando me invitaba a su casa de campo, ella era capaz de transformar cualquier cabaña en otro lugar más interesante en el que hacíamos pociones con flores… todo esto sin adultos alrededor que nos dijeran qué debíamos hacer o nos dieran sus “ideas” sobre cómo entretenernos. Le debo a María (así se llama esta amiga) muchos de los recuerdos más felices y divertidos de mi infancia.

Espero poder darle a mi hijo Lucas la libertad de explorar su propia persona, y espero poder frenarme de interceder en todos los aspectos de su vida, espero poder lograr que se aburra y ser testigo de las aventuras que él invente.