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Papás y Mamás

¿Por qué decidí comer juntos aunque sea una vez al día?

8 Abr 2015 – 12:27 PM EDT
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El otro día que iba en el carro con las niñas nos tocó un alto enfrente de un local de comida rápida. Una señora iba saliendo del estacionamiento comiendo su hamburguesa mientras manejaba.

Una de las niñas me dijo… ¿cómo le hace para comer y manejar al mismo tiempo? Se me paró el corazón y se me hizo un nudo en el estómago.

¿En qué momento, el comer, el nutrir nuestro cuerpo, el sentarnos juntos a la mesa, desapareció? ¿En qué momento las prisas y las mil actividades pasaron a ser prioridad? ¿Por qué dejamos de comer juntos?

Me cayó el veinte de la importancia de comer juntos, de comer sentados en la mesa. Con tres niños en la escuela, tres horarios diferentes y ¨mil¨ actividades extra-curriculares, ya te imaginarás que mi vida es un poco loca. Pero aún así decidí hacer de una comida al día algo especial, la única comida del día donde coincidimos los cinco. Para nosotros, esa comida es la cena, así me di a la tarea de buscar los manteles, los platos y las cosas para los invitados especiales que estaban guardados. Decidí que todos los días ellos—mi familia—iban a ser los invitados especiales.

Desde ese día la cena se ha vuelto un momento muy especial en la casa. Es el momento donde cada uno de nosotros platica cómo nos fue durante el día. Se ha hecho un momento de plática de enseñanza y de crear tradiciones.

Claro que es difícil y hay días que lo único que quiero es darles un cereal y mandarlos a la cama. Pero siempre me acuerdo de los consejos de una nutrióloga en una conferencia a la que asistí. Ella nos platicaba, que para nuestros hijos, tiene tanto impacto hacer una comida al día todos juntos, que podemos reducir las probabilidades de que caigan en malos hábitos y vicios.

Pero no sólo eso, también los niños van adquiriendo un gusto por la comida saludable. Los niños que comen comida preparada en casa se acostumbran al sabor real de la comida, al verdadero sabor de las verduras, de las frutas y su gusto por la comida chatarra disminuye. Para mí es un momento mágico cuando uno de mis hijos prueba algo nuevo y le gusta y aparte repite, bueno, me muero de la emoción. Me encanta ver cómo poco a poco se les antoja la ensalada y me piden que prepare ciertos platillos.

Claro que hay días de pleito y regaños y días en que parezco disco rayado recordándoles los modales en la mesa. Pero también, gracias a esos días, todos hemos crecido y aprendido cosas buenas y nuevas de cada uno de nosotros. Es el momento del día donde está prohibido usar electrónicos, no hay tele ni ninguna distracción. Es nuestro momento especial de plática, de re-conectar, de recordar lo importante que es estar juntos. Es el momento donde generamos salud, buenos hábitos y buenas costumbres. Me encanta el sentimiento de felicidad que se genera en una buena plática en la mesa, me encantan las risas y todas las historias que salen mientras comemos.

El sentarnos a comer juntos en la mesa ha traído momentos muy buenos a nuestras vidas. Poniendo en una balanza los beneficios que nos da contra el trabajo que es, la verdad es que el trabajo es mínimo contra lo demás. De verdad te invito a regresar a la mesa con los tuyos, haz aunque sea de una comida al día un momento especial, ¡estoy segura de que te va a encantar!

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