Papás y Mamás

Piscinas públicas: una gran alternativa para el verano, pero con serios riesgos

No te zambullas en la alberca del parque sin antes leer estas recomendaciones.
2 Jun 2016 – 12:48 PM EDT


Las piscinas públicas son, para muchas familias, una gran alternativa durante el verano pero, según lo que revela una investigación, no son siempre una opción saludable.

Un análisis difundido por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) revela que un 80 por ciento de las piscinas públicas no cumplen con los requisitos de seguridad o las medidas de higiene establecidas para su uso, lo que deriva en accidentes y enfermedades.

El estudio fue difundido esta semana pero fue realizado durante la temporada del verano del 2013 , en la mayoría de las piscinas públicas en los estados de Arizona, California, Florida, New York y Texas.

Durante esas inspecciones 1 de cada 8 piscinas debieron cerrar al público debido a la gravedad de sus infracciones.

Si bien el estudio fue hecho hace 3 años, las autoridades recuerdan que las piscinas públicas pueden presentar serios riesgos para la salud de la familia, en especial de los niños, sino cumplen con las medidas de seguridad y sanitarias establecidas para su uso.

Por ejemplo, muchos pequeños que van a la piscina aún están aprendido a ir al baño por si solos, por lo que es común que tengan ‘accidentes’ en el agua. Estos accidentes contaminan el agua de la piscina. A su vez, los chicos pequeños suelen tragar agua de las albercas, lo que, al estar contaminadas, deriva en enfermedades, como diarrea y virus estomacales, explicó durante una conferencia telefónica Michael Beach, el director asociado del Departamento de Aguas Saludables de los CDC.

La mayor cantidad de accidentes y enfermedades ocurren en piscinas con poco mantenimiento, desde ahogos a parásitos intestinales. Por ejemplo, en el 2013 se registraron unos 350 casos de enfermedades contraídas en albercas públicas.

Según el estudio difundido por los CDC, las infracciones más comunes fueron la falta de uso de desinfectantes (como el cloro o clorina), la falta de equipamiento para prevenir accidentes como ahogamiento o el hecho de que este equipamiento no estaba en buenas condiciones.

Qué hacer si tienes dudas sobre la seguridad e higiene de una piscina

Las autoridades le piden a la gente que use el sentido común antes de meterse con la familia en una piscina pública: es decir, si ven que el agua es turbia o no está lo suficientemente limpia, no usen la alberca y avisen a los encargados sobre la situación.


También no está demás hacer un ‘search’ online para saber más sobre esta piscina y leer los comentarios y experiencias de otras personas. Algunos parques informan sobre el estado de la psicina en su páginas oficiales.

Si no hay un socorrista (lifeguard) en el lugar y los chicos no saben nadar, hay que tomar las precauciones necesarias para estar seguros que los niños están siempre acompañados de un adulto, o sino volver otro día.

Otras recomendaciones más obvias pero necesarias son que los chicos que tienen diarrea no vayan a la piscina, no beber agua de la pileta, ducharse antes de tirarse al agua y no dejar que los hijos orinen en la piscina.

Lo importante es no usar la piscina si hay algo que a los padres les genera preocupación o incomodidad. Si la piscina no es segura, no debería estar abierta al público y si lo está, hay que avisar a las autoridades.

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