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Papás y Mamás

Pequeños pasos, grandes cambios: cómo volver a ejercitarte y motivar a toda tu familia

Por más que por dentro sientas que quieres bajar 10 kilos o prepararte para un triatlón, lo más efectivo es que pongas metas pequeñas para empezar.
12 May 2016 – 11:02 AM EDT

El clima está lindo, el verano se aproxima, se viene la graduación de tus hijos, la boda de tu hermana, o simplemente sientes que ya es hora de retomar el ejercicio. Y la buena noticia es que siempre es un buena idea volver a la actividad física.


Empezar es una cosa, continuar es otra. En e l Mes Nacional del Ejercicio y el Deporte, expertos contribuyen con sus consejos y recomendaciones para las familias que quieren ponerse activas y recibir todos los beneficios que trae consigo el hecho de ponerse en movimiento.

No hay que correr una maratón o ir al gimnasio todos los días para empezar a sentir los efectos positivos el ejercicio en todo el organismo. Lo ideal es empezar con pequeños pasos, que traerán, con el tiempo, grandes cambios no sólo en la salud física sino también emocional de la familia.

Los expertos coinciden que hay que empezar con ‘‘baby steps’ o pasos pequeños para tener más éxito y más probabilidades de convertir esta rutina de ejercicios en un hábito y aún mejor, en un estilo de vida.


Estos son algunos consejos para empezar a ejercitarte con tus hijos y no abandonar antes del verano:

1. Empieza de a poco: el sitio WebMD recomienda ‘tomarlo con calma’. Es decir no salgas a correr por media hora de un día para el otro. Quizá al principio te sientas muy bien pero el día después te dolerá todo y no podrás ni levantarte de la silla, lo que hará muy difícil que vuelvas a correr ese día o al día siguiente. Mejor empieza con 10 minutos de ejercicio, o 20. Y luego ve agregando más tiempo. No viene mal recordar que si piensas inscribirte en el gimnasio o en un club de natación, siempre es bueno visitar al médico para que haga una examen general de salud y te el OK para hacer actividad física.


2. Pon metas pequeñas: por más que por dentro sientas que quieres bajar 10 kilos o prepararte para un triatlón, lo más conveniente y efectivo es que pongas metas pequeñas. Empieza con la idea de bajar 5 libras, correr por media hora, nadar al menos 3 veces a la semana, caminar más, no hacer todo arriba del auto, subir y bajar escaleras, y otros cambios pequeños que, con el tiempo, te ayudarán a hacer grandes cambios.


3. Se realista: muchos cometemos el error de pagar una membresía anual del gimnasio e ir sólo los primeros tres meses. O de comprar un aparato enorme para ejercitarnos y dejarlo debajo de la cama hasta que termina en la basura. La mejor inversión que puedes hacer es pensar qué tipo de ejercicio disfrutas hacer, y qué tipo de compromiso estás dispuesta a hacer. Empieza mejor en un gimnasio que te permita ir mes por mes, o suscríbete a programas más flexibles, no con la idea de que es más fácil abandonar de esa manera, sino que tienes más oportunidades de ir ajustando a la actividad física a lo que más te gusta y que hace sentir bien.

4. Ten en cuenta la distancia: si el gimnasio o el lugar donde quieres ir a hacer rock clambing queda lejos de tu casa, es muy probable que termines yendo mucho menos que si estuviera a pasos de tu casa. Busca lugares o actividades que puedas hacer sin necesidad de subir al autobús o manejar. Cuánto más cerca, menos excusas para no ir.


5. Ponle música: si no estás con onda para hacer actividad física, pon música. La música es una gran motivadora a la hora de ejercitarte. Crea tu play list y lleva tu música al gimnasio, cuando corres, al parque, o simplemente prueba en casa con la familia. La música, según la ciencia, hace que el ejercicio sea menos agotador y ayuda a las personas a ejercitarse por más tiempo. De manera que ya sea que bailes en casa, te ejercites con videos de youtube, salgas a correr, hagas cardio o salgas a caminar, no te olvides de ir acompañada de tu gran motivadora, la música.


6. Busca compañía: si sientes que está costando mucho o que algún miembro de la familia está perdiendo el entusiasmo, llama a amigos o vecinos para que se unan a una clase de gimnasia o los acompañen. Busca un ‘gym buddy’, un compañero que te motive a hacer ejercicio en esos días que sientes que el sofá te llama a echarte y al que tú también puedas motivar cuando el otro tiene pocas ganas de ir al gym.

7. Recuerda que es importante: la actividad física regular es clave para tener bienestar físico y mental. Aün si no tienes ganas, piensa en tus hijos. Tú eres el ejemplo. Si te ven activa seguramente también ellos querrán estar en movimiento.


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