No quiero ser la madre perfecta

Me niego rotundamente a tratar de ser la madre perfecta. No, no lo quiero ser. Y es que por más que quiera intentarlo, nunca lo lograré, y no lo haré porque sencillamente la madre perfecta no existe. Las mujeres perfectas no existen y las esposas perfectas mucho menos. Existen madres, mujeres y esposas reales con …
Univision
9 Feb | 3:56 PM EST

Me niego rotundamente a tratar de ser la madre perfecta. No, no lo quiero ser. Y es que por más que quiera intentarlo, nunca lo lograré, y no lo haré porque sencillamente la madre perfecta no existe. Las mujeres perfectas no existen y las esposas perfectas mucho menos. Existen madres, mujeres y esposas reales con muchos defectos y maneras de ver el mundo.

No quiero caer en los estereotipos de la perfección, trabajando duramente y sin descanso por algo que nunca lograré. No quiero lograr la aprobación de nadie. ¿Por qué o por quiénes tendría que ser perfecta? No lo haría para que los demás me aplaudan, me feliciten o me digan algo. No lo haría por evitar críticas, comentarios malintencionados o algún tipo de desaprobación. O para que vean que siempre sonrío así esté absolutamente agotada o con mal genio por algo que me ha pasado. No, no lo haré.

¿Por qué tengo que exigirme tanto? ¿Por qué tengo que seguir esos parámetros ideales que me impone la sociedad? Trabajar duro y ser la mejor empleada mientras la casa debe estar impecable, organizada y brillar por todos lados. Los niños y el marido deben estar muy bien atendidos y no olvidarse de permanecer con una sonrisa. También debes vestir muy bien, estar perfectamente peinada y maquillada, lucir flaca con un cuerpo tonificado y no sigo porque la lista parece ser interminable.

El perfeccionismo y la maternidad no son compatibles. La necesidad de hacer todo bien y correcto hace que el temor y la ansiedad aumenten y la continua sensación de frustración podría ser devastadora para todos en casa, pero sobre todo para mamá. Primero debes aceptar la realidad: eres humana. Relájate y disfruta al máximo cada momento sin querer acelerar nada, sin pretender ser y hacer lo que no puedes. Tal vez es la mejor decisión que podrías tomar.

Haré todo lo que pueda por la felicidad de mi hija, la consentiré muchísimo, la enseñaré, la regañaré cuando toque con suavidad pero con firmeza, manteniendo el control pero sin herirla, jugaré con ella y le enseñaré miles de cosas así como ella me enseña y me recuerda lo sencillo de la vida con abrazos, sonrisas y también con llantos y pataletas. Pero lo haré todo, teniendo muy claro que por mucho que desee hacer tantas cosas con ella y para ella no todo será 100% posible. Mi meta es darle mucho amor y tratar de que sea una persona feliz y se pueda amar a sí misma como es y amar a otros también.

Tengo claro que mi hija me ama porque soy su mamá y porque la amo, no porque sea la madre perfecta. Te invito a ser más flexible, a enseñar a tus hijos a que también se aprende de las equivocaciones y que podemos mejorar intentando nuevamente y que no hay que tener temor de lo que digan. Te invito a aceptar, como lo he hecho yo, la realidad de que no eres perfecta y que eres humana.

La clave está en el amor, en no culparse, no cuestionarse y disfrutar todo como viene. Para ser buenas madres no necesitamos ser perfectas, necesitamos estar ahí para nuestros hijos.