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Papás y Mamás

Niños vegetarianos: “Mi hija quiere ser vegetariana y en casa comemos carne”

28 Jul 2015 – 12:00 PM EDT
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No hace mucho fui al cumpleaños número catorce de Dafne, la hija de unos amigos. Afuera, la familia preparaba la parrillada para los invitados mientras que adentro, la agasajada se cocinaba su propia comida porque ella -por amor y compasión a los animales- decidió hace mas de un año, dejar de comer carne. Dafne forma parte del 4% de los adolescentes y niños vegetarianos que- según una encuesta realizada en el año 2014- hay en los Estados Unidos (los datos incluyen a los veganos). Ella lleva 8 meses siendo vegana (se abstiene de consumir cualquier producto de origen animal) pero antes era vegetariana y su conversión la hizo a muy temprana edad, con plena convicción y firmeza , en un hogar donde la ingesta de carne es habitual. La situación me genera mucha admiración, no solo hacia Dafne sino también hacia su familia porque evidencia el respeto y el apoyo que hay entre sus miembros ya que nadie obligó a nadie a dejar -o continuar comiendo- tal o cual cosa sino que hay apoyo, entendimiento y aprendizaje de ambos lados.

Para Dafne, aprender sobre el abuso de algunos hombres hacia los animales fue el punto de inicio de su nuevo estilo de vida. “Yo creo que los animales no merecen lo que les pasa e igual que los humanos merecen respeto y un trato digno” me explicó cuándo le pregunté razones. Dijo que en un principio fue difícil porque le gustaba mucho la carne pero que cuando tomó conciencia de lo que sufren los animales para que podamos consumir productos derivados de ellos, le fue muy fácil convertirse en vegana. Ahora bien, ¿qué pasa del otro lado? Es entendible que como padres en un principio no guste -o asuste, quizás- la idea de que nuestros hijos quieran ser niños vegetarianos. ¿Van a crecer sanos si no comen carne y no toman leche?

La postura de la Asociación Americana de Dietética es que una dieta vegetariana o vegana puede ser nutricionalmente adecuada (e incluso beneficiosa) para todos los grupos etarios siempre y cuándo esté bien planificada. Lo cierto es que podemos tener una dieta que incluya alimentos de origen animal y no estar bien alimentados (lo que es muy común) y, por otra parte, yo a Dafne la veo muy saludable. La clave está en reconocer el desconocimiento sobre el vegetarianismo y el veganismo e informarse. Ir a un nutricionista, leer libros… construir una dieta equilibrada que respete la loable decisión del niño/adolescente que por razones éticas ha decidido cambiar su alimentación.

“La verdad, al principio no entendía mucho de qué se trataba ser vegana. Lo primero que me molestó fue pensar que mi hija no se iba a alimentar correctamente, que a su edad los nutrientes de la carne no los iba a suplir con nada” me comento la mamá de Dafne. Sin embargo, con el tiempo aprendió que hay muchas opciones para alimentarse sanamente y ahora siempre procura de que en su casa hayan frutas, verduras, tofu y leche de soya o de almendras, por ejemplo.

Siempre en una familia van a existir distintas maneras de pensar; lo importante es que puedan co-existir, es decir, que se respeten. “Respeto y admiro mucho la decisión de mi hija aunque a veces todavía tenemos diferencias en la forma de pensar porque en casa no somos veganos y a ella le encantaría que lo fuéramos. Pese a todo, siempre la voy a apoyar en sus decisiones”. Reflexionó mi amiga.

¿Qué harías tú?

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