¡Mi hijo no come!: tips de psicología infantil para enseñar a comer sin dramas

“Doctor, mi hijo no come. ¿Qué le pasa? Por favor, dígame qué puedo hacer”. ¡Esta situación es desesperante! Y probablemente éstas sean las frases que más repitamos la mayoría de los padres de hijos inapetentes en la consulta de Pediatría. Y sin ser especialistas en psicología infantil, quizás hayamos realizado ya, de manera autodidacta, un …
Univision
8 Ene | 12:50 PM EST

“Doctor, mi hijo no come. ¿Qué le pasa? Por favor, dígame qué puedo hacer”. ¡Esta situación es desesperante! Y probablemente éstas sean las frases que más repitamos la mayoría de los padres de hijos inapetentes en la consulta de Pediatría. Y sin ser especialistas en psicología infantil, quizás hayamos realizado ya, de manera autodidacta, un “máster” sobre tips para el buen comer; todo por tal de que nuestros hijos se alimenten un poco.

Sí, soy madre de dos hijos, uno de ellos muy mal comedor. Mi hijo mayor, que ahora tiene seis años, fue diagnosticado de inapetencia fisiológica con dos meses de vida. Dejó de tomar el pecho, rechazó el biberón y ahí comenzó nuestro periplo alimentándolo con una jeringa hasta que llegó la etapa de los purés. Comenzaron entonces los vómitos, el rechazo a la comida, los llantos y las pataletas que se fueron prolongando en el tiempo como una rutina más en el momento de la comida.

A medida que fue creciendo, mi hijo cambió sus hábitos (a peor): Lloraba, no abría la boca, no masticaba ni tragaba o se limitaba a mantener una bola de comida en su boca, se levantaba cada dos por tres de la silla y reclamaba juguetes y televisión. De esta manera las comidas se prolongaban una eternidad.

Las visitas al pediatra eran continuas por nuestras preocupaciones: “¿Estará el niño enfermo y por eso no come? ¡Si no come, no va a crecer y desarrollarse adecuadamente! ¡Seguro que tiene anemia u otras carencias nutricionales! ¡A ver si el niño cuando sea mayor no desarrolla anorexia o bulimia!”

Claro que al llegar a consulta, el doctor, tras revisar su tabla de crecimiento (peso y talla), nos tiraba por tierra nuestros argumentos con afirmaciones como: “El niño crece y es feliz, ¿verdad? Pues no se preocupen. Hay niños que comen más que otros. Si está enfermo por un catarro u otra dolencia también comerá poco. ¡No dramaticen! Les recomiendo que acudan a la consulta de psicología infantil para que les asesoren sobre pautas de conducta en temas de alimentación. Ah, para la anemia que se tome este complemento”.

Y eso hicimos, seguir los consejos del pediatra y del especialista en psicología infantil. Aquí recopilo unos tips que nos ayudaron mucho:

  • Procura que el momento de la comida no sea un drama, sino una experiencia de convivencia relajada para disfrutar del encuentro de toda la familia a la mesa. Evita conversar sobre temas de comida y cuenta las anécdotas del día.
  • Sigue la misma rutina (lavarse las manos, ayudar a poner la mesa, sentarse, comer, ayudar a recoger), coman a la misma hora y en el mismo sitio.
  • Evita los distractores como juguetes, tabletas o televisión durante la comida.
  • Dale prioridad a la calidad de la comida antes que la cantidad. No desbordes los platos con exceso de comida y trata de ser coherente con el mínimo o máximo que se ha de comer. Si tu hijo toma poca cantidad, asegúrate de que lo poco que coma sea variado y equilibrado nutricionalmente (verduras, frutas, carne, pescado, pasta). Los nuevos alimentos introdúcelos gradualmente y sin presiones.
  • Corrige sin gritos sus conductas inadecuadas. Es importante que aprenda modales a la mesa (sentarse correctamente, hacer un uso adecuado de servilletas y cubiertos, comer solo, etc.). No lo premies o castigues con la comida: “Si te lo comes te regalo esto”, “Como no te lo comas, te castigo”. Es muy positivo que elogies todos sus progresos (por ejemplo, si no se ha levantado durante la comida).
  • No prolongues el tiempo de la comida más de 40 o 45 minutos. Retira el plato finalizado ese tiempo. Si no ha comido mucho, no es buena idea que le guises algo diferente porque te lo exigirá como rutina. Vigila que no picotee entre comidas y ofrécele agua en su lugar.

Otros consejos:

  • Preséntale la comida de forma atractiva. En “Cocina con Clan” encontrarás videos para cocinar recetas sanas con presentaciones divertidas.
  • Educa a tus hijos con la cocina. Deja que te acompañen a comprar, que ayuden a cocinar y a preparar la mesa. Esto les motiva mucho y puede estimularles el apetito.
  • Lee cuentos relacionados con los modales a la mesa y la alimentación sana.
  • Consulta manuales y guías sobre consejos para fomentar en tus hijos conductas adecuadas relacionadas con la alimentación.
  • Inscribirlo al comedor escolar le puede animar a comer al ver que otros amiguitos lo hacen.
  • No le des complementos alimenticios a no ser que los recete el médico.

Serénate, ten paciencia y se constante con la modificación de los inadecuados hábitos alimenticios de tus hijos. Se trata de una tarea dura, pues el proceso será largo y los cambios no se apreciarán hasta pasado un tiempo. Pero no tires la toalla. ¡Suerte!