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Papás y Mamás

Maternidad en casa: cómo evitamos caer en depresión

23 Oct 2014 – 12:03 PM EDT
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No es poca cosa vivir el momento más importante de nuestras vidas. Todo lo que conocíamos como nuestra rutina normal ha cambiado para siempre. La maternidad es una etapa completamente nueva y desconocida que comienza.

Al principio seguramente para ti serán días abrumadores en los que familiares y amigos se volcarán a tu lado para ayudarte, compartir contigo, abrazar y cargar al esperado bebé. Pero luego viene el día a día, ése en el que sólo estás tú y tu hijo. Tienes todo el tiempo del mundo, tu trabajo te ha dado un largo permiso postnatal, tu pareja seguramente retornará a sus labores y cada quien seguirá su vida normal.

Verse solo en casa durante la primera etapa de maternidad, puede ser un choque bastante fuerte, y no es para menos. La vertiginosa expectativa del embarazo y las primeras semanas luego del parto son un huracán de emociones. Pero eventualmente pasa la tormenta y nos encontramos, en muchos casos, a solas con una nueva obligación—quizás la más grande tarea que nos ha tocado en la vida.

Pero la naturaleza, y muchas veces los consejos de nuestras madres, son extremadamente sabios y nos darán todas las herramientas que necesitamos para cuidar a nuestros bebés. Sin embargo hay una parte de nosotros, esa mujer independiente, activa y trabajadora que está allí sentada en una esquina, aburrida porque no entiende y pidiendo que todo vuelva a la normalidad.

¿Cómo le decimos a esa parte de nosotros que todo cambió y que ya no es lo mismo? ¿Cómo sobrevivimos y evitamos ese sensible paso a la depresión durante la maternidad?

Bien sea durante un permiso de maternidad o que nos dediquemos tiempo completo a ser madres, hay que tomar muy en serio cómo esto nos puede afectar.

En mi caso dejé de trabajar por 11 meses para dedicarlo a mi bebé, y confieso que pasé por varios momentos de tristeza y depresión. Se dice que la soledad y el cansancio son los sentimientos más comunes que enfrentamos las mujeres cuando nos encontramos solas en casa con los hijos.

Es importante antes que nada estar consciente de que es normal sentirse de esta manera, pues nuestra vida en la oficina y en la calle era, de algún modo, mucho más entretenida. Desayunar, almorzar y tener reuniones de trabajo puede ser un estilo de vida al que es muy fácil y atractivo acostumbrarse. Muy lejos y muy distinto de la vida dedicada a cocinar 3 o más veces al día y cambiar pañales.

Pero la vida afuera sigue y podemos hacer muchas cosas para mantenernos conectados con los amigos y con nuestra profesión. En mi época no existían Twitter y Facebook, pero hoy muchas primerizas durante su permiso postnatal utilizan estas redes para compartir sus experiencias en casa con sus bebés y son felices “posteando” cada nuevo avance en la vida del bebito. Hay unas actividades en redes como “100 happy days” que nos motivan a colgar 100 fotos de momentos felices. Son como un “journal” o álbum que compartimos con nuestros seres queridos y en cierto modo nos obligamos a buscar un momento especial, aunque sea el detalle más simple, de cada día que pasamos con nuestros pequeños.

Pensemos también que, trabajar y ser madre puede significar no poder dedicarnos 100% a las dos cosas. Si estamos en la oficina, estaremos pendientes de nuestros hijos y si estamos en casa, estaremos pensando en el trabajo. El tiempo de maternidad exclusivo debe ser, para mí, un tesoro para aprovecharlo y dedicarlo por completo a ellos sin que nada interfiera.

La baja autoestima también suele aparecer durante esta época. Es fácil caer en el descuido y creer que no vale la pena vernos bien si estamos en casa solas todo el día. Pero creo que puede ser todo lo contrario. Tenemos más tiempo para cuidarnos y tal vez cambiar un poco más seguido el corte de cabello o dejarnos consentir con detalles que durante las épocas de trabajo no tenemos tiempo. Pensemos que nuestros bebitos quieren vernos siempre lindas, así que hagámoslo por ellos.

Mi hijo hoy tiene 7 años, y les aseguro que muchas veces quisiera echar el tiempo atrás y volver a vivir esos días en que pasaba horas con él en mis brazos cuando era un bebito. Mi consejo personal para esas madres que pueden sentirse tristes en casa y que extrañan la vida del trabajo, es que el tiempo pasa más rápido de lo que creemos. Crecen y luego añoramos al recordarlos cuando eran bebés. Disfrutemos ese hermosísimo regalo que nos da la vida. Aprovechemos cada segundo, contemplemos, abracemos y carguemos mucho a nuestros bebés que luego habrá tiempo para todo lo demás.

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