Los peligros de 'etiquetar' a los demás y la importancia de dejar de hacerlo

‘Vago’ ‘flojo’, ‘difícil’, ‘gordo’, ‘flaco’, ‘débil’: cuántas veces nos referimos a personas con etiquetas, que no solo las limitan sino que muchas veces las hacen sentir mal. Mira cómo aprender como padres y enseñarle a los hijos a tratar a los otros con empatía y empoderamiento.
18 Oct | 12:26 PM EDT


La psicología moderna advierte que “la confianza que los demás tengan sobre nosotros, puede darnos la fuerza para poder alcanzar los objetivos más difíciles”.

Las expectativas que tengan los demás sobre nuestra persona, puede actuar positivamente o negativamente, a lo largo de toda nuestra vida. Estas expectativas van formando nuestra propia autoestima.

Generalmente estas expectativas se transmiten a través de las palabras expresadas a través del lenguaje oral y escrito, acompañadas por un lenguaje corporal consciente o inconscientemente. Por eso es necesario reflexionar sobre el poder que tienen las palabras que usamos para comunicarnos con los demás.

Solemos caer rápidamente en accionar y hablar impulsivamente sin pensar, cayendo en prejuicios sociales, en creencias impuestas, en un consumismo mediático sin ponernos en el lugar del otro.

Cuando decimos típicas frases a diario como por ejemplo: “eres malo en Matemática”, “eres desordenado”, “sos muy soñador, pero no concretas nada”, “estoy cansada de tu terquedad”, “siempre das vueltas para todo”, estamos pegando o imponiendo una etiqueta, con una característica en el otro, que puede lastimarlo y que le puede afectar negativamente en sus expectativas, en su propia confianza y en su vida.

Tomemos conciencia … podemos ser la fuerza o la motivación de las personas que están en nuestro entorno.


¿Qué consecuencias podemos provocar al etiquetar a los demás?

  • Pueden creerlo: al repetir una frase positiva o negativa hacia una persona tantas veces, podemos provocar la posibilidad de que asuman ese rol. Lo pueden interiorizar como característica propia y luego, se hace difícil cambiar.
  • Etiquetamos con nuestra percepción: cuando emitimos un juicio o creencia hacia alguien, estamos poniendo en juego nuestra percepción del mundo y no somos objetivos.
  • Nos limita el conocimiento del otro: dejarnos llevar solamente por los prejuicios a priori, limita el descubrimiento de la verdadera personalidad del otro.
  • Generan estrés o ansiedad: sin darnos cuenta podemos generar altas expectativas de alcanzar, y la persona puede verse afectada para cumplirlas.

¿Cómo podemos evitarlas?

  • Conociendo y aceptando al otro con sus debilidades y fortalezas.
  • Revisando cuáles son nuestras creencias individuales y familiares, que usamos a diario en nuestra percepción.
  • Anotando y corrigiendo positivamente las etiquetas negativas estereotipadas que utilizamos automáticamente, por frases positivas que ayuden al otro.
  • Empatizando con los errores evitando el perfeccionismo. Todos nos equivocamos.
  • Reconociendo el poder que tienen las palabras, que utilizamos a diario con el otro.
  • Escogiendo el silencio y la calma ante una explosión de ira.

¿Estás listo para unirte al reto? Es necesario cambiar nuestra mirada individual y comprometernos con un cambio hacia la aceptación del otro.

Necesitamos aprender a seleccionar y utilizar las palabras de manera constructiva. Nuestras palabras tienen el poder de crear o de destruir, no son simplemente sonidos. El significado y la intención que exista detrás de tu vocabulario, marcará tu experiencia de vida.