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Papás y Mamás

¿Hacer comer frutas y verduras a los niños se te hace difícil?

12 May 2015 – 12:10 PM EDT
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Es muy importante comer frutas y verduras crudas, en su estado natural, esto lo sabemos como mamás. Y claro, queremos que nuestros hijos coman bien sano y aprovechen al máximo todo lo que les damos. Pero aunque estoy cien por ciento del lado de decir siempre la verdad y que los niños la deben saber, también creo que todo tiene que ser de acuerdo a su edad. A la hora de comer frutas y verduras, me encanta decirle a los niños lo que están comiendo, cómo está preparado y para qué les sirve. Pero creo que no hay ni una mamá, que no le haya dicho a sus hijos cuentos cuando comen frutas y verduras: que comer espinacas los va a hacer fuertes como Popeye, o que las zanahorias les darán una vista de súper héroe. Estoy segura de que los niños van a comer mejor una zanahoria prometiéndoles una visión poderosa, que diciéndoles que es un súper alimento, lleno de fibra, antioxidantes y minerales. Aunque yo sí les digo algunas de sus propiedades, pero después de la típica promesa de súper héroe.

La comida, en especial las frutas y verduras crudas, para ciertas edades de los niños, tiene que ser atractiva, divertida y deliciosa, sobre todo cuando son chiquitos. Una cosa que me preocupaba como mamá, es que quería que mis hijos comieran variedad, que no se encasillaran en tres frutas y dos verduras. Que desde niños se enamoraran de la gran variedad de alimentos que hay, de lo fácil y delicioso que es comer una manzana, unas uvas o una ensalada de coliflor. Que desde niños conocieran la importancia de comer crudo para que cuando estuvieran más grandes corrieran por un aguacate o un plátano y no una bolsa de comida chatarra. Por eso en la casa descubrimos que si volvíamos los platillos en un arco iris, nuestra variedad de frutas y verduras se extendía, así que las ensaladas se volvieron un arco iris. Los niños comían y probaban con más gusto y había veces que hasta sugerían probar alguna verdura de color diferente.

Empecé a preparar ensaladas de todas las verduras posibles, pero en lugar de mezclarlas, las acomodaba en el plato por colores. De un lado los tomates, luego la zanahoria, pimientos amarillos y hojas verdes. Igual con los platos y ensalada de frutas, como fresas, naranjas, plátanos, kiwi y moras. ¡Todo un arco iris! Con este tipo de platos, las comidas se volvieron alegres y se prestaban para contar historias o descubrir a qué sabe ¨el amarillo del arcoiris¨.

Conforme fueron creciendo mis niños, les empecé a dar un poco más de información de cada color del arco iris, como por ejemplo que los tomates tienen licopeno o que las moras azules son una fuente importantísima de antioxidantes. Ha sido un proceso y como a todos los niños, ha habido alimentos que les gustan más que otros, ha sido un ejercicio de prueba y error y una prueba de paciencia enorme para mi. Pero creo que poco a poco lo más importante ha quedado en el paladar de mis niños—el amor y el gusto por comer frutas y verduras crudas.

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