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Papás y Mamás

Festejar con los familiares: una historia de un festejo estresante

2 Ene 2014 – 03:37 PM EST
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Los festejos con familiares siempre son estresantes, pero un Día de Dar Gracias fue más memorable que los demás. Mi esposo y yo nos habíamos mudado a New York con nuestra familia, la cual estaba creciendo. Teníamos todo perfectamente planeado. Nos íbamos a quedar con la familia de mi esposo por unas cuantas semanas hasta que nuestro departamento estuviera listo. Llegamos, desempacamos nuestras pertenencias en un almacén y nos fuimos, una familia de seis, para la casa donde se crió mi esposo.

Cuando el arrendador con quien habíamos planeado rentar, terminó por rentar la casa a otra persona y no podíamos conseguir ningún lugar que admitieran a seis personas, las dos semanas que teníamos planeado vivir con mis suegros se convirtieron en más de cinco semanas, coincidiendo con el Día de Dar Gracias, el cual sería un ejemplo de los festejos con la familia extendida.

Mi esposo se iba a su trabajo todos los días, nuestros hijos mayores iban a la escuela. Pero mi hijo más pequeño y yo nos pasábamos el día con mis suegros, quienes ya estaban retirados. Los primeros cinco o seis días fueron divertidos y después se transformaron en extremadamente incómodos, ya que eran más de las dos semanas originales que íbamos a quedarnos en su casa. Según se acercaban los días festivos, yo estaba nostálgica y estresada y buscando desesperadamente algún lugar donde vivir (¡donde fuera!) y tratando de encontrar cualquier excusa posible para salir de la casa, para evitar que mi hijo volviera locos a los abuelos.

Era inevitable que el estrés sufrido por cada uno no chocara hasta desbordarse, y así fue.

Las voces se convertían en gritos, hubo mucho llanto y amenazas de regresarnos al otro extremo del país. La situación era muy tensa e incómoda… y muy comprensible.

Aunque contribuíamos a la compra de los comestibles y ayudábamos cocinando y limpiando, nuestra planeada estadía se había más que duplicado. Probablemente nosotros no habíamos expresado lo suficiente nuestro agradecimiento por su hospitalidad, más allá de lo acordado, tan bien como debiéramos haber hecho. Y para dos personas ancianas retiradas, acostumbradas a estar solas, tener tres niños pequeños y un bebé constantemente a su lado, era como para volverse locos.

Cuando las emociones de todos se tranquilizaron, mi esposo y yo nos disculpamos por el estrés que habíamos agregado a sus vidas, les dio dinero a sus padres para pagar la cuenta del agua y de la electricidad por el tiempo que estuvimos viviendo con ellos, y les expresamos cuánto apreciábamos la oportunidad que nos dieron de permitirnos quedarnos en su casa.

Yo redoblé mis esfuerzos buscando un lugar donde vivir, que terminó siendo un pequeño departamento de dos cuartos para los seis. Tuve que restregar el departamento de arriba a abajo, antes de poder habitarlo. No importaba cuán apretados estábamos en ese departamento, era nuestro.

Los festejos sirven para unirse más y crear recuerdos que duran para siempre, pero cuando se comparten con la familia extendida, también pueden llegar a ser estresantes. Dejar el pasado atrás, morderte la lengua, usar técnicas de respiración para alejar el estrés, y enfocarte en lo positivo, te ayuda a sobrevivir. Si la situación se vuelve tensa, extiende una rama de olivo. Tienes que ser el ejemplo de comportamiento que deseas que tus hijos vean. Cuando todo esto falla, mantén una sonrisa y ¡disfruta el pastel de calabaza!

¿Alguna vez has sentido tensión durante los días festivos con tus familiares? ¿Cómo manejaste la situación?

 

 

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