El arte del trabajo: Un valor que los padres debemos enseñar

El trabajo es un valor que es importante inculcar a los niños desde pequeños. Debemos prepararlos para su futuro, para que sean independientes, laboriosos, emprendedores, asertivos y productivos. Las ventajas son enormes y podemos comenzar inculcándoles para  que colaboren con las tareas del hogar, que sean sencillas para los chicos  como recoger juguetes o regar …
Univision
9 Oct | 8:00 AM EDT

El trabajo es un valor que es importante inculcar a los niños desde pequeños. Debemos prepararlos para su futuro, para que sean independientes, laboriosos, emprendedores, asertivos y productivos. Las ventajas son enormes y podemos comenzar inculcándoles para  que colaboren con las tareas del hogar, que sean sencillas para los chicos  como recoger juguetes o regar el jardín y en la medida en que crecen pueden secar y organizar los platos, ordenar su propio dormitorio, etc.

En Estados Unidos estas labores pueden ser remuneradas, en nuestra cultura latina, normalmente no lo es. Es parte de lo que debemos hacer para apoyar a nuestra familia. Si todos trabajamos, podemos mantener la casa limpia y agradable.  Los hijos ayudan a sus padres y aprenden lo que deben hacer cuando estén grandes y se defiendan solos en su propio hogar.  De todas maneras, si de alguna forma se remunera a los hijos, ellos podrían aprender bases de la administración de sus finanzas. Con lo poco que “ganan” por las tareas realizadas pueden proyectar en lo que quieran gastar, comprando lo que quieran o necesiten y tener un porcentaje para ahorrar. También les podemos enseñar a ser responsables, a ser cumplidos con lo que se les pide, pero lo que mas les ayudará es sentirse miembros de su propio equipo, que juntos  pueden lograr metas, que todo funciona porque cada uno y entre todos aportan.

Otra forma muy conocida para enseñar este arte de trabajar es crear su propia empresa. Su negocio, pensar, organizar, mirar las opciones y emprender un proyecto. Normalmente, se opta por la venta de limonada. Sí, la limonada. Es algo sencillo que pueden hacer, con pocos recursos, entre sus amigos del barrio, promoviendo su propia publicidad, ampliando el negocio, pidiendo a sus amigos que colaboren, añadiendo nuevos productos para diversificar como paletas, galletas, brownies, etc.

Hay mucho por explorar con este proyecto que normalmente los niños optan por hacer y en la que no solo aprenden a hacer tareas por sí solos, sino entienden que todo tiene un costo de dinero y de tiempo, que necesitan materia prima (limones, azúcar, agua, hielo), muebles ( una silla y un stand que pueden construir con nuestra ayuda o una mesa que ya no se use), equipos o utensilios (exprimidor, jarras, hielera),y mucho más. Al final de cada jornada, se darán cuenta si fue rentable o no, si obtuvieron ganancias, si deben subir el precio o bajarlo o un poco para vender más cantidad, si quieren seguir haciéndolo.

Siempre recuerdo que mis padres me enseñaron desde pequeña a aportar en mi hogar, me dieron la mano cuando tenía proyectos e ideas. No vendí limonada, pero si vendí productos por catálogo y lo que más recuerdo es que ayudaba los fines de semana en un negocio de vender comida y preparar banquetes que teníamos en familia. Llegaba del colegio y luego de la universidad y me ponía a trabajar con ellos, muchas veces a cumplir con pedidos para eventos. Aprendí a cocinar desde antes de cumplir 10 años y a que el trabajo era una bendición, que servir a otros era un honor. Que no me debía avergonzar de nada.  Esto me ha impulsado toda la vida  a trabajar por lo que quiero, a ahorrar, a lograr mis metas con esfuerzo, disciplina y en equipo.

Cuando enseñas a trabajar, enseñas a perseverar y a valorar lo que se tiene, porque cuesta, porque no damos las cosas en las manos, porque no estamos dando solo el pescado a la hora de la cena, estamos enseñando a pescar, a cocinar y a comer juntos.