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Papás y Mamás

Decir adiós y cerrar la puerta: los niños deben aprender a terminar ciclos

Los niños deben saber cerrar ciclos aunque a veces sea triste despedirse, y los padres debemos dejar que expresen las emociones que le generan esos cierres de etapas y apoyarlos para que se sientan contenidos en sus nuevos rumbos.
6 Sep 2016 – 11:16 AM EDT


Hace un par de semanas me cambié de casa, todo el verano fue el tema con mis hijos, fue una situación extraña porque a ratos estaban emocionados con el nuevo espacio, mientras que en otros ratos se mostraban tristes por irse de dónde vivíamos pues había demasiados recuerdos ahí.

Justamente porque ahí vivimos muchas aventuras, anécdotas y otras historias me pareció importante que mis tres hijos se despidieran de su antigua casa, ya que los niños se dan cuenta de todo y aunque no siempre saben exactamente qué sucede, si perciben que algo hay diferente. Incluso la nena más pequeña con sus 3 añitos, veía de pronto llorar a su hermano mayor, lo miraba y lo abrazaba.


Para despedirnos de nuestra casa hicimos un pequeño ritual, pasamos por cada una de las habitaciones, incluida la sala, el comedor y hasta la cocina y en cada espacio nos detuvimos a dar las gracias por todo lo vivido ahí, por las risas, por los momentos de juego, por las noches que dormimos todos juntos.

También le dimos las gracias por arroparnos, por ser nuestro techo durante varios años, por protegernos de las lluvias y los vientos que a veces asustaban a mis hijos, por las navidades y cumpleaños que ahí pasamos.

Esta mudanza, como todas, nos dejó aprendizajes. Estas son 3 cosas que aprendí este verano al cambiar de casa:

1.- Los niños deben saber cerrar ciclos aunque a veces sea triste despedirse. Como nuestra película favorita 'Intensamente' (Inside Out) nos lo enseñó, todas las emociones son necesarias y hay que darles su espacio y su tiempo.

2.- Dejar que los niños expresen sus emociones es básico, nada de reprimirlos o de insistir en que sean fuertes cuando algo se les está rompiendo por dentro, hay momentos para todo, la fortaleza está en la capacidad de superar los momentos tristes, le dicen resiliencia.

3.- Los niños entienden todo y si son escuchados y arropados en los momentos más importantes sabrán sobreponerse y seguir adelante. Todo pasa, sí, pero es importante darle voz a esos “malos ratos”.

Para mi esa casa siempre tendrá un lugar especial pues fue ahí donde mi hija más chica llegó después de nacer, ahí fue donde me hice mamá de tres, mamá al cubo.

Aún no terminamos de instalarnos en la nueva casa y hasta ahora nadie ha dicho que extraña la vieja, por eso digo que hay que saber cerrar la puerta y decir adiós.


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