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Papás y Mamás

Consejo: cómo responder a un ogro

8 Oct 2014 – 05:34 PM EDT
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En alguna ocasión los padres necesitamos consejo sobre este tema específico. Es que un ogro se aparece de la nada, sin avisar, sin esperarlo, nos muestra sus amenazantes garras y sus filosos colmillos, pero sobre todo escupen su veneno en contra de nuestros hijos.

Según Wikipedia, “Un ogro es un personaje mítico, es el miembro de una raza de humanoides grandes, fieros y crueles que comen carne humana (niños especialmente)”. ¿Qué tal? Esta bestia sí que existe y no es tan maléfica si los padres nos enfrentamos a tiempo y hacemos que huyan despavoridos.

Pues el caso es que sepamos responder a esta pregunta: ¿Qué hacer cuando una persona se molesta y te grita a ti y a tus hijos? La verdad es que los OGROS lo hacen porque no les gusta estar cerca de los niños. No les gusta que hablen, griten, lloren o jueguen cerca de ellos.

Te tengo el mejor consejo para enfrentarlo: EL SILENCIO. Sí, esa es la mejor cura. Simplemente tomas a tu hijo de la mano, lo cargas, lo contemplas, lo besas y le haces saber que todo está bien. Miras fijamente a los ojos de la “fiera” y aunque no lo creas, no será capaz de seguir mirándote de frente. El ogro va a seguir alegando, maltratando con palabras (porque si llega a tocar a tu hijo ya el asunto es distinto), va a insistir en que necesita silencio, que calmes a esa criatura (la criatura extraña es él), que no salte, que no grite, que ni lo mire. Tú seguirás en tu actitud, mirándolo fijamente y en silencio. Cuando menos lo esperes, y en fracción de segundos, los que están a tu alrededor terminarán ayudándote con miradas inquisitivas y hasta uno que otro peleará y gritará por ti, pero sigue mi consejo: practica el silencio. Te aseguro que la bestia pondrá el rabo entre las patas, se irá de tu lado y se sentará en silencio también.

Recuerda que no cualquier persona está a tu lado, ahí tienes a tu tesoro y quien no hace otra cosa que imitar lo que haces. Tu hijo sabe que lo estás defendiendo, ya se lo dijiste con tu abrazo y con tu mirada. Pero si llegas a pagar con la misma moneda, si empiezas a gritar, a insultar, o a defenderte con violencia, entonces tu hijo pensará que esa es la forma de defenderse de los malos. No es que lo enseñes a que se deje maltratar de palabra, no es así. Le estás enseñando que el silencio también es una respuesta cargada de indiferencia, lo cual es un arma letal para muchos. Le enseñas además, que el silencio definitivamente se vuelve más elocuente que muchas palabras.

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