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Papás y Mamás

Cómo mantener la calma y no sobre-reaccionar ante tus hijos

14 Nov 2014 – 01:50 PM EST
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Mantener la calma no es nada fácil. No sé si te ha pasado, pero a veces me dan ganas de hacer berrinche o pataleta, gritar porque algo salió mal o porque me desesperan ciertas actitudes o situaciones. No soy perfecta y en ocasiones lo hago, alcanzo a gritar un poco, pero trato rápidamente de cambiar mi actitud, pues no es sano para nadie. Lo que conseguimos con gritar o regañar constantemente es un agotamiento mental y físico, sumado al sentimiento de culpa.

Nos desesperamos y gritamos porque no encontramos en el momento la solución para manejar la situación de la mejor manera y si lo hacemos, no le damos un buen ejemplo a los niños o lo peor, ellos se sienten frustrados o piensan que por su culpa nosotros estamos estresados. La verdad, es que ellos van a copiar en el futuro lo que hagas o dejes de hacer, pues los padres somos su modelo a seguir.

No tienes que llegar a extremos de gritar en sitios públicos, ponerte de mil colores, abrir los ojos como si se fueran a explotar o peor aún, que los niños lloren de temor o busquen refugio cuando vean que empezaste a regañar.

Cuando estés a punto de perder el control y crees que no podrás mantener la calma:

  • Recuerda que eres el adulto y que nada se gana con gritar y discutir.

  • Respira profundo y cuenta hasta 10 o hasta 20 si es necesario y piensa si en realidad es algo grave.

  • Busca un patrón de conducta por lo que ocurren ciertas reacciones en tus hijos. Por ejemplo, si tienen sueño se ponen de mal humor y tiran cosas. Si tienen hambre hablan, gritan, corren o lloran sin control.

  • Si te molesta que tus hijos tardan en alistarse para salir, entonces prepárate con más anticipación. Deja todo listo con tiempo y ayúdalos y acompáñalos en vez de empujarlos todo el tiempo.

  • Tómate un té, un café, una bebida que te haga sentir confortable, piensa por esos cortos minutos y sigue adelante.

  • Relájate y disfruta cada momento. Los niños serán niños por poco tiempo, comparte al máximo todo lo que puedas.

  • Ayuda a entender a los niños las causas de sus rabietas y superarlas, no las hagas más grandes y duraderas.
  • No te dejes llevar por el estrés. Haz lo posible por manejarlo y mantener la calma. Podrías enfermarte con frecuencia porque afecta tu sistema inmunológico, te sentirás constantemente con ira, agitación, impaciencia, tristeza, depresión, el trabajo te abruma, tendrás poca energía, dormirás mal, pasarás con preocupación o nervios y no he terminado de enumerar todo lo que causa. Así que, ¡fuera el estrés!

  • No dejes que el cansancio te gane. En el día a día podemos agotarnos de muchas maneras y podemos descargar nuestras angustias o frustraciones con los niños. No lo permitas.

  • No regañes, habla. Habla claramente y sin tantas palabras. Corto y claro.

  • No escuchan, dilo nuevamente. Si no hacen caso, entonces deja de prestarles atención. Pues eso es precisamente lo que quieren. Tómate ese café del que hablamos y regresa y verás que todo está más calmado.
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