Cómo introducir verduras nuevas en el menú de tu casa: buscando la verdura más fea

Ya sé que suena medio raro, buscar la verdura más fea, y todavía más raro, hacer un concurso de esta búsqueda. Pero de verdad que es una de las mejores maneras que he encontrado de introducir verduras nuevas en el menú de la casa. Este juego empezó un día que estábamos en el supermercado, los …
Univision
24 Abr | 1:48 PM EDT

Ya sé que suena medio raro, buscar la verdura más fea, y todavía más raro, hacer un concurso de esta búsqueda. Pero de verdad que es una de las mejores maneras que he encontrado de introducir verduras nuevas en el menú de la casa.

Este juego empezó un día que estábamos en el supermercado, los niños y yo, en el pasillo de las frutas y verduras. Todos estábamos bien tranquilos y en paz, y no me acuerdo por qué se empezaron a desesperar y empezó el caos—uno de esos momentos que son una verdadera pesadilla como mamá o papá. En ese momento de desesperación, por mantener la paz, se me ocurrió proponer un juego, íbamos a hacer una ¨misión¨. ¨¡Si!¨, dijeron los niños, y el panorama cambió, y de repente, todos en paz otra vez. La idea era ir de pasillo en pasillo buscando la verdura más fea, la que menos se nos antojara.

Y así empezó todo, nos fuimos pasillo por pasillo, conociendo y aprendiendo de cada una de las verduras que no conocíamos y abriendo bien los ojos, para encontrar la verdura más fea. Al final, fue Santiago el que encontró la ganadora, una rutabaga. Apuntamos el nombre y nos fuimos todos felices a la casa.

Llegando, investigamos sobre ella, de qué familia venía, cómo crecía, en qué época del año se da mejor y las mejores maneras de prepararla. Pasamos una tarde increíble. Al día siguiente la preparé como habíamos escogido entre todos y fue un momento muy especial a la hora de comer. Todos estaban muy emocionados y hasta ansiosos por probar la verdura nueva, nadie se quejó ni le hizo el feo. Por primera vez mis tres hijos estaban dispuestos a probar algo nuevo. Este juego y solución para un momento de crisis resultó estar lleno de enseñanzas para los niños y para nosotros como papás.

Primero que nada, los niños sabían qué iban a comer y ya conocían muy bien lo que estaban comiendo. Para mí, esto fue una ventaja, porque ellos lo escogieron y estuvieron de acuerdo en la comida del día siguiente, sabían que era la ganadora de la misión, no había sorpresas en el plato. Fue una decisión que tomamos como equipo. Por otro lado, aprendimos cómo crecen las verduras y los tipos que se dan a lo largo del año. Y la emoción por probarla se hizo más grande cuando empezamos a buscar formas diferentes de prepararla. El buscar la mejor receta hizo que se nos antojara comerla, y para los niños, saber que iban a comer algo ¨horrible¨ con el título de lo más feo, no sé por qué pero les dio emoción, les causó expectativa, fue como tener permiso para hacer una travesura.

Esta forma de introducir alimentos nuevos empezó como un juego y se quedó como tradición. Lo hemos seguido haciendo, y claro que a veces, tenemos que repetir porque encontramos una que está más fea que la primera vez que la probamos. Pero no importa porque ha sido una manera increíble de introducir verduras nuevas a la casa, de estar juntos, de tomar decisiones en equipo y aprender cosas nuevas como familia.