Cinco cosas sobre princesas que vale la pena compartir con los hijos

Cuando era pequeña me encantaba jugar al fútbol con mi hermano mayor, vestirme de vaquero y caminar por las paredes. La verdad no recuerdo haber jugado a las princesas o haberme encantado con algún personaje femenino de las películas de Disney. Pero claro, crecí cuando había muy poca televisión y el internet no existía. Ahora, …
Univision
4 May | 1:59 PM EDT

Cuando era pequeña me encantaba jugar al fútbol con mi hermano mayor, vestirme de vaquero y caminar por las paredes. La verdad no recuerdo haber jugado a las princesas o haberme encantado con algún personaje femenino de las películas de Disney.

Pero claro, crecí cuando había muy poca televisión y el internet no existía. Ahora, con mis hijas, estoy descubriendo el mundo de las princesitas y aprendiendo que no sólo se trata de personajes bonitos, con voces refinadas y cinturas minúsculas.

Si bien no quiero que su juego sea en torno sólo a estas lindas mujeres de la realeza (sino que jueguen con una pelota, tanto como con autitos o legos), hay cosas de este tema que sí me interesa que aprendan.

Puedo enumerar muchas cosas “negativas” que se teme puedan generar las películas y juguetes de princesas, como estereotipar a la mujer, generar problemas de imagen personal, promover una figura física que no existe, etc. Pero también pueden transmitir mensajes positivos como la importancia de creer en nuestros sueños, de ser honestos, de poner dedicación para conseguir lo que queremos y de reconocer que somos únicos y que valemos un montón.

1- Existen herederas de la realeza que ayudan a mucha gente: Emma me preguntó hace un par de semanas si las princesas son de verdad. Y claro, sí lo son. No en Estados Unidos, ni Argentina, pero sí en Inglaterra, España y Holanda, por ejemplo. Ellas tienen un rol importante cuando ocupan su tiempo para ayudar a gente necesitada, a visitar chicos en los hospitales y a recaudar fondos para causas benéficas y a crear conciencia sobre temas que muchas veces quedan relegados. Es verdad que ellas son conocidas por vestirse bien, y tener cabelleras frondosas, pero también por tocar la vida de muchas personas.

2- No se trata de belleza: La primera princesa que mis hijas conocieron fue Fiona, la princesa de Shrek, que por un hechizo se convierte en ogro. Y es que no necesariamente tienen que ser extremadamente bellas o refinadas para ser felices, o para tener amigos, y menos aún para experimentar el amor verdadero, que es el que va mucho más allá de lo que los ojos aprecian.

3- No sólo es Disney: Hay muchos cuentos e historias que giran en torno a este tema que no son de Disney. Estas chicas especiales son divertidas y ocurrentes, como en los cuentos de Cornelia Funke, o leyendas de princesas mayas. Hay muchas otras versiones que las muestran encantadoras y que tienen mensajes positivos para toda la familia.

4- Los tiempos han cambiado: Algo de estos cuentos que nunca me gustó es ese concepto de que el príncipe las “rescata” y viven para siempre felices. Y enhorabuena, los tiempos han cambiado. En la cinta Brave, la valiente princesa convence a sus padres de romper con las tradiciones y dejarla a ella vivir sin necesidad de tener un marido o novio. En Frozen, el amor verdadero que salva a las hermanas es el amor y la compasión entre ellas.

5- Hay mucho más: Dejo a mis hijas jugar a ser una princesa porque también sé que mañana jugarán a ser superhéroes, a hacer de maestras o a hacer un juego de jardinería. Ellas saben que en su mundo convive la princesa con Peppa Pig, los juegos de ciencia, el parque, los legos y mucho más. Y veo cómo con su imaginación, su princesa de juguete se convierte en heroína, va en el avión, juega con las mascotas, hace tareas y hasta pone a los juguetes más pequeños a dormir.

¿Tus hijas aún juegan a las princesas?