Bitácora en mano: espíritu eterno de niños viajeros

Te encuentras con tus pequeñines observando un programa de televisión y aparece un hotel encantador que se observa desde la lontananza, con una vista panorámica de los monumentales Alpes. Allí descubres un nuevo deseo colectivo que emerge del espíritu intrépido y fluido de tu niño interior: ¿por qué no provocar ese deseo en tus hijos …
Univision
18 May | 12:53 PM EDT

Te encuentras con tus pequeñines observando un programa de televisión y aparece un hotel encantador que se observa desde la lontananza, con una vista panorámica de los monumentales Alpes. Allí descubres un nuevo deseo colectivo que emerge del espíritu intrépido y fluido de tu niño interior: ¿por qué no provocar ese deseo en tus hijos por ser niños viajeros y conocer nuevos lugares, que tanto te apasionan a ti, como adulto?

¡Hasta tu cerebro está de acuerdo contigo! Precisamente, de acuerdo a la neurociencia y los hallazgos del cerebro, el viajar ofrece una serie de beneficios que merecen ser considerados: 1) desarrollas una mejor atención en cuanto a los objetos que están próximos y se manifiestan en tu travesía, 2) permite que tu imaginación elabore nuevos escenarios a partir de lo observado, 3) activa el cerebro a través de la constante estimulación sensorial que proveen los lugares nuevos visitados y 4) te permite aclarar, incluso, situaciones actuales que enfrentas en tu hogar, desde la postura de la distancia. De igual manera, se ha observado que el viajar, en nuestros hijos, 1) aumenta la creatividad, 2) crea nuevas conexiones y “veredas” a nivel cerebral 3) refuerza los valores sociales y el aprecio por lo diverso y 3) fomenta la capacidad de adaptación de los niños.

Definitivamente, vale la pena cultivar un espíritu eterno de niños viajeros. A continuación, te proveo una serie de pasos para estimular ese deseo por conocer nuevas tierras y explorar el exquisito sabor de lo desconocido:

1. Selecciona cinco destinos potenciales con tus hijos: Dicen que la travesía debe comenzar en casa. Seleccionen cinco lugares de gran interés, en consenso. No se preocupen por los costos en este momento. La idea consiste en poder recrear la experiencia del viaje desde el hogar. Visita enlaces sobre los países de mayor interés, conoce sobre su cultura e idioma, descubre los lugares más importantes a visitar y exploren, en conjunto, las razones por las cuales, su familia merece conocer ese lugar en algún momento de sus vidas. Primero se observa y se concibe en nuestra mente, en imágenes; luego se crea en la realidad, se hace tangible. Fomenta esta experiencia en tus hijos.

2. Creen el cofre de los viajeros: En ese cofre, van a recortar todas las láminas e imágenes que les recuerden a los lugares a visitar. Incluso, les invito a crear una alcancía que esté justo al lado de este cofre de imágenes. Son muchos los que se han beneficiado del proceso de generar un fondo para viajeros. Comiencen a ahorrar para su viaje desde ya y disfruten de la experiencia de separar una cantidad monetaria para nuevas experiencias.

3. Viajes realistas, fechas exactas: Dentro de las necesidades económicas de la familia, elaboren un plan para viajar a algún destino, ya sea en su país o en el extranjero. Determinen una fecha y provoquen que todos los elementos sean considerados para lograrlo. Muchas veces, desde un pequeño hotel en una ciudad cercana se puede recrear al exquisito Paris y hasta sus crepas. Elaboren una fiesta en honor al país que desean conocer y, con tu imaginación y la de tus pequeños, creen la ambientación idónea para que tus niños viajeros se sientan en ese lugar tan soñado.

4. Bitácora en mano: El proceso de viajar debe comenzar en la mente. Provoca en tus hijos el arte de narrar historias y contar sus experiencias cotidianas, desde su país de procedencia. Si el niño es capaz de observar, con asombro, su lugar de nacimiento, lo será en otros países. El proceso de degustar un lugar y descubrirlo corresponde a un estilo de vida. Para ello, los sentidos son trascendentales (la vista, el olfato, el gusto). Invita a tus niños y adolescentes a crear una bitácora de viajero real o virtual, que documente los lugares visitados, incluso en su país.

5. Preguntas: No olvidemos el poder invaluable de las preguntas, una vez logremos llegar a nuestro destino, ¿qué aprendiste hoy en el lugar visitado? ¿qué palabras nuevas o nombres no escuchados anteriormente aprendiste en nuestra travesía? ¿qué se sintió probar determinado plato o disfrutar de determinado postre nuevo? ¿qué aprendiste de ti, en una tierra distinta? ¿qué aprendiste de tu familia en esta nueva tierra? Todo ello, te permitirá descubrir nuevas cosas de tus hijos y, a su vez, ellos descubrirán nuevas cosas de ellos y de ti.

Algún día, a lo mejor abres la puerta de tu alborada temporera y te encuentras frente a la altura impresionante de los Andes, al lado de una elegante góndola en una tarde otoñal en Venezia o justo en frente de la inigualable torre Eiffel en Paris. ¿Estás preparado para evocar en ti y en tus hijos el tan cotizado espíritu del niño viajero? Bon voyage!