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Cuidar a los niños es más cansado que trabajar y la ciencia explica que no es exageración

Publicado 22 Jul 2020 – 11:47 AM EDT | Actualizado 22 Jul 2020 – 11:47 AM EDT
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Ser madre no es nada fácil. Entre las labores domésticas, cuidar a los niños y el trabajo no remunerado, la cotidianidad se convierte en un reto para la paciencia y la salud emocional.

La maternidad es un trabajo a tiempo completo: no hay descansos, pausas por enfermedad y mucho menos vacaciones. Eventualmente, las largas jornadas de trabajo perjudican el bienestar físico y mental de las mujeres.

De acuerdo con un estudio realizado por el Centro de Investigación Pew, atender a los pequeños de tiempo completo es una de las actividades más agotadoras que existen.

Son tantas tareas por hacer, que al cabo de una semana esta rutina resulta equivalente a un día extra de trabajo.

La (enorme) carga del trabajo maternal

La investigación, publicada en el periódico británico Metro, analizó la rutina matutina de más de 2,000 madres.

Los expertos llegaron a la conclusión de que, en promedio, hay 43 tareas que realizar antes de llevar a los niños a la escuela.

Además de preparar el desayuno, elegir la ropa que usarán y arreglar sus útiles, la lista incluye actividades como: descongelar la cena, limpiar los cuartos, pasear a las mascotas y regar las plantas.

Después de enumerar todas las tareas, las madres confirmaron sentirse exhaustas, tanto como si hubieran trabajado un día completo en la oficina.

Como consecuencia del desgaste emocional y físico, es normal que se pierda el deseo de jugar o pasar tiempo de recreación con los niños.

Laura García Martín, psicóloga y directora del Centro Clavesalud, en Madrid, explica que ser madre no significa que siempre debas tener tiempo, ganas y/o disponibilidad para estar con tus hijos.

«Aunque el juego es una excelente manera de comunicarse con los niños, detectar miedos y compartir afectos, a veces no se cuenta con el tiempo para hacerlo y esto no debe ser motivo de culpabilidad», explica la especialista.

Marcar tus límites y reconocer que tienes otras responsabilidades, es fundamental para que comprendas que no eres superwoman y que no tiene nada de malo dedicar un par de minutos (u horas) para cuidar tu salud emocional.

Consecuencias físicas y emocionales

Según el sitio especializado Empowering Parents, el trabajo materno puede devenir en altos niveles de estrés, ansiedad, frustración y en casos más extremos, provocar el Síndrome del Burnout.

Este trastorno fue acuñado por primera vez en el libro Burnout: The High Cost of High Achievement, de Herbert Freudenberg y se refiere a la respuesta natural del cuerpo, al estar expuesto a episodios prolongados de estrés o largas jornadas de trabajo.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, sus síntomas más frecuentes son; dolores de cabeza recurrentes, insomnio, fatiga intensa y problemas gastrointestinales.

Finalmente, para solucionar este problema es necesario que platiques con tu pareja y que logren crear una rutina en la que puedan dividir, equitativamente, las tareas del hogar y el resto de las responsabilidades.

Así podrás encontrar el balance perfecto entre la cotidianidad y tu bienestar físico y emocional. Inténtalo, tu organismo te lo agradecerá.

Recuerda que antes de ser madre y esposa, eres una mujer; tus emociones y bienestar, son igual de importantes que los del resto de tu familia. No lo olvides.

¿Sabías que el trabajo en casa podía ser tan agotador? Cuéntanos en los comentarios.

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