Amor

¿Qué es el amor y qué reacciones genera en nosotros?

Felicidad, soledad, placer, bienestar, engaño, compañía. Un análisis desde su origen etimológico hasta los procesos que vivimos al amar.
27 Jun 2016 – 4:03 PM EDT

El amor es un perro infernal, según el poeta Charles Bukowski. A la gente le desquicia lo que no la ama de vuelta. “Me quieres porque sabes que no siento nada por ti”, dice el escritor Daniel Krauze.

¿Qué es el amor? ¿Felicidad, soledades compartidas, placer, bienestar, creatividad, engaño, compañía?

De acuerdo con el diccionario en línea de la Real Academia Española (RAE), «amor» es uno de los términos más buscados por personas de habla hispana en países como Estados Unidos, Venezuela, Ecuador y Costa Rica.

Del lat. amor, -ōris.


1. m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.


2. m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.


El amor se relaciona con el deseo, el agrado, el cuidado, con la pertenencia a un grupo; es la amistad y el sentimiento erótico. Etimológicamente es maternal, pues la palabra procede de la raíz amma «madre», refiere el Diccionario de los sentimientos.

Es un estado de la mente, de autoconocimiento y de la búsqueda de ser mejor y dar lo mejor. Se trata, esencialmente, de un proceso creativo, detalla la Psicología.

Desde el punto de vista neurofisiológico, el amor es una integración de varias áreas neuronales con un cambio neuroquímico que conceptualiza la aceptación de una persona y la comprensión de ella. Es un proceso con connotaciones biológicas, psicológicas y sociales.

Se cultiva en las primeras etapas de la vida: entre los 8 y 12 años de edad aprendemos a manifestar los cariños, nos desarrollamos como parejas y/o donadores de amor. Por ello, si los eventos sentimentales no son bien llevados durante estos periodos, aprendemos con dolor y/o abandono, y en la edad adulta pueden reproducirse factores de violencia que se entienden como normales, asegura el doctor Eduardo Calixto González, jefe del departamento de neurobiología del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente en la Ciudad de México.

El amor y la pareja

Contrario al amor, el enamoramiento es un proceso fisiológico, biológico, emotivo, emancipador y transitorio. No puede durar más de cuatro años pues depende muchísimo de la dopamina, substancia química que media el placer en el cerebro.

El enamoramiento sirve para encontrar el amor, sin embargo, una vez concluidos esos tres o cuatro años (a veces menos) de emociones y frenesí, las personas se preguntan si realmente desean compartir su vida; cuestionan las costumbres, los gustos y las manías -sí, esas que en un principio adoraban- de sus parejas. La proyección y todo aquello que se entendía como fantástico en realidad no es así, los procesos de felicidad empiezan a disminuir y el entorno es cada vez más juicioso. Entonces, no es que se acabe el amor, en realidad no se le dio entrada, ¿no?

Por eso, a nivel biológico y cerebral, el amor es un proceso de decisión, afirma Calixto González. El enamoramiento se va por la tangente: conduce a la felicidad temprana y emotiva que eventualmente disminuye; es un proceso narcisista de proyecciones de lo que uno quiere.



La torpeza del enamoramiento

Una persona enamorada libera muchísima dopamina y es más feliz. Por desgracia, también es menos analítica. De ahí que los enamorados sean capaces de creer las mentiras más inverosímiles.

Eso es lo que hace la dopamina en la vida: te pone tonto, estúpido e irreflexivo. El cerebro no tiene la capacidad de poner un filtro o un freno adecuadamente, reafirma el doctor Calixto, y continúa: una relación amorosa que inicia antes de los 22 años de ellas, 26 años de los varones, está prácticamente relacionada al fracaso. ¿Por qué? La corteza prefrontal, la corteza más inteligente y que toma decisiones, termina de conectarse a los 22 y 26 años, respectivamente. Entonces, si a una edad adulta el amor es complicado, en la adolescencia ni se diga, hace falta mucha más madurez.

“¡Sí! ¡Amo a Lisa Simpson y cuando crezca voy a casarme con ella!”, Rafa Górgori, Los Simpson. A Rafita le rompen el corazón frente a miles de personas.Lisa Simpson, motivada por la lástima, le obsequia una tarjeta el día de San Valentín, lo que genera una situación bastante confusa, además de incómoda, vergonzosa y dolorosa entre ambos niños.



Si en algo tenía razón el cantante mexicano José José, es que amar y querer no es igual. El amor, la trascendencia de verse a uno mismo como la principal persona para quererse, es maravillosa, es una actitud bastante madura. El problema, sin embargo, es que venimos de una generación en donde prácticamente aprendemos a la mala las maneras de querer, finaliza Eduardo Calixto.

" You always hurt the one you love
A one that shouldn't hurt at all
You always take the sweetest rose
And crush it, until the petals fall
You always break the kindest heart
With a hasty word you can't record
If I broke your heart last night
It's because I love you most at all"

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