Amor

Historias de amores freaks

Como reza el adagio, el amor tiene dimensiones insospechadas. Te relatamos algunas.
31 Ago 2016 – 3:10 PM EDT

Algunas parejas brincan la valla de lo acordado por la sociedad y hacen notar la nueva transformación de la palabra “amor”. Hay cosas realmente asombrosas. Toma nota:

Sí quiero, video juego. Podría sonar descabellado hacerlo, pero en la cultura japonesa Otaku (seres apasionados al anime) existe la tradición de pedir matrimonio a personajes ficticios de su video juego favorito como Nene Anegasaki, de Love Plus. Este adictivo simulador de citas de Nintendo DS ha vendido más de 250 mil copias en Japón y ha logrado que un fiel consumidor que se hace llamar Sal 9000 se case con su novia virtual.

Del enlace, fueron testigos más de 3 mil internautas que vieron la boda por Internet, oficializada por un sacerdote. Sal 9000 prometió no abandonar a Nene Anegasaki, incluso si el video juego lanza una versión más moderna.


Locos de amor. En 2010, Michelle Gustafsson tenía 23 años y fue detenida por asesinar a puñaladas a un hombre, padre de cuatro hijos. En el 2011, Isakin Jonsson tenía 33 años y fue condenado por matar a su ex novia, luego de comerse algunos trozos de su cuerpo. La mujer vampiro y el carnívoro de Skara se conocerían en un hospital psiquiátrico sueco, donde se enamoraron.

Sin embargo, la reclusión de ambos puede durar 6 años más, hasta que los doctores certifiquen que están en condiciones de llevar una vida normal. Bien dicen que en el amor no hay límites.


Lo que pasa en las Vegas… El celular es ya una extensión de nosotros, y para Aaron Chervenak también lo es de su corazón. A sus 34 años, este ciudadano de Los Ángeles se casó con su Smartphone en la capilla de Las Vegas tras confesar que su relación más duradera la había tenido con su móvil.
Que, para ser sinceros, la de muchos nosotros no dista de esa realidad. A través del celular buscamos consuelo, calma y un alivio a nuestra mente y, eso es como tener una relación. Si bien consolidó ese vínculo frente al altar, el estado de Nevada no reconoció esta unión como legal.


La unión de plástico y carne. Para Davecat, las muñecas de silicona son algo más que una amante de plástico o un mero desahogo sexual. Más bien, son consideradas por este fetichista de Detroit como una seria relación amorosa. No en vano, está casado con dos. Sidore, una muñeca de silicona de 35 kilos por la que pagó 6 mil dólares y Elena, una pelirroja con la que comparte su habitación.
Davecat pertenece a la comunidad iDollator (o idólatra de muñecas), y defiende a sus parejas haciendo notar que son humanos sintéticos, es decir, un amor hiperrealista que todos querremos en 50 años. Según él, en la relación con una muñeca no existen las presiones sociales ni el esfuerzo del cortejo. Así es, cero estrés. Lo más parecido a un vínculo amoroso con nosotros mismos.


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