Realeza

Con ametralladoras vigilan el nido de amor del príncipe Harry y Meghan Markle

Ante expresiones pasadas del duque de Sussex sobre el talibán, la casa real reforzó la seguridad de la residencia de campo de los recién casados.
30 May 2018 – 7:28 PM EDT

Queda a dos horas de su residencia oficial en el Palacio de Kensington y ahora el nido de amor del príncipe Harry y Meghan Markle se convirtió en un fortín vigilado por policías antiterrorismo con ametralladoras, que intervienen con curiosos que divagan por el lugar.

La casa, que se esconde en las montañas del exclusivo vecindario de Cotswolds (al oeste de Inglaterra) y que cuenta entre sus vecinos con el futbolista David Beckham y su esposa Victoria, una integrante del desaparecido grupo ‘Spice Girls’, atravesó por una “transformación secreta” para garantizar la seguridad de la pareja que silenciosamente se instaló a esta residencia hace unas semanas, según The Sun.


El nuevo nido de amor del príncipe Harry y Meghan Markle

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El diario asegura que "policías con uniformes de combate negros portando armas de fuego de rango militar" ha detenido y registrado a personas que merodean el apacible escondite de la pareja del momento.

Los cambios en la mansión, que los duques de Sussex adquirieron recientemente, responden a temores de represalias de grupos extremistas del talibán. El príncipe Harry, sexto en la sucesión al trono británico, ocupó el cargo de piloto de helicópteros de las Fuerzas Aéreas británicas. Formó parte de un escuadrón que apoyó a la Fuerza Internacional para la Seguridad en Afganistán y participó activamente en intervenciones militares. El hijo menor del príncipe Carlos llegó a aseverar que mató a algunos talibanes.

El tabloide señala que el equipo de seguridad (similar al del Buckingham Palace) está compuesto por 12 oficiales, que se rotan en turnos. A este grupo, se suman agentes de la Thames Valley Police sin identificar que patrullan en vehículos 4x4. Este despliegue de seguridad, según The Sun, normalmente se utiliza en “objetivos de alto riesgo”.

Pero además del contingente de seguridad, la casa está dotada de cámaras de seguridad y de sensores para detectar intrusos.

La casa de campo del Siglo XVIII y sus alrededores también fueron clasificados como “sitios protegidos” bajo la Ley de Crimen Organizado y Policía del 2005. Eso significa que las personas que sin autorización crucen los puntos de seguridad se exponen a una infracción, que conlleva una pena de seis meses de cárcel.

Este nivel de seguridad permite a Harry de 33 años y a Meghan de 36 disfrutar de su nuevo hogar y moverse por el lugar, como consigna el tabloide, lejos del fisgoneo de los paparazzos, que tratan de retratar todos sus pasos en público.

Obligados a devolver los regalos


En medio de la mudanza a una nueva casa y de noticias de que la pareja se encuentra de luna de miel en Canadá, trascendió que los duques de Sussex devolverán regalos de bodas valorados en 7 millones de libras (9 millones de dólares aproximadamente).

Pese a que los recién casados solicitaron a las personas que les deseaban buenos deseos no enviar regalos y, en cambio, realizar un donativo a una organización benéfica de su preferencia, cientos de celebridades y de compañías enviaron obsequios a los enamorados.

El diario Express apunta que el Castillo de Kensington atiende la situación para evitar que se utilice el nombre de los duques para generar publicidad.

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