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Jóvenes fueron asesinados en Colombia por militares, quienes los hicieron pasar por guerrilleros muertos en combate

Univision28 Oct 2019 – 11:11 PM EDT

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en presentarlos aí.

[celular]

íctor: aó.

hombre: íctor,

es el amigo

de pedro.

íctor: í,

señor. ¿ómo esá?

hombre: ¿puedes venir al

parque

a las 9:00?

íctor: listo, yo estoy alá

a esa

hora.

hombre: bueno.

íctor: hasta luego.

maía: íctor fernando ómez

teía 23 años,

una hija de cinco y la

esperanza

de encontrar un buen empleo.

carmenza: ¿qé hubo,

mi hijo?

¿ómo va?

íctor: pues regular,

madre.

anoche no me fue tan bien

con las propinas en el bar.

vea, apenas consegí algo

de plata para pagar el gas.

carmenza: muchas gracias,

mi hijo. usted va a

conseguir

un trabajo ás estable.

íctor: voy a salir con los

amigos

del barrio a ver si consigo

algo.

yo la estoy llamando.

carmenza: bueno, cídese

mucho. si se va a demorar,

me avisa, que yo le guardo

su comidita.

íctor: í, madre.

bendicón.

maía: carmenza, su madre,

lo haía criado para que

fuera

un hombre de bien,

yél no la decepcioó.

íctor: la amo mucho,

madre.

chau.

carmenza: mi hijo,

íctor fernando era un chico

muy juicioso, muy buen hijo.

él viía conmigo. haía

prestado

su servicio militar aqí,

en la ciudad.

maía: en su humilde barrio

las ofertas de trabajo eran

escasas, y cualquier

propuesta

llamaba la atencón.

incluso,

si haía que salir de la

ciudad.

íctor: buenas noches,

señor.

soy íctor ómez.

hombre: íctor, í,

claro.

¿listo para viajar?

los van a esperar bien

temprano

en el rancho del que le

habé,

pero eso í, toca salir de

una,

si no, no alcanzamos a

llegar.

íctor: no saía que el

trabajo

era hoy mismo, pené que

solo

íbamos a hablar.

hombre: úbase,

si se le mide.

úbase, que ya vamos a

arrancar

en un momento.

íctor: listo, de una.

hombre: de una.

íctor: no le tengo miedo

a lo que sea, si hay que

echar

un machete

hombre: eso.

maía: a pesar de que no

conoía

los detalles del oficio, la

paga

previamente acordada

lo convencó.

hombre: aó. todo listo. í,

son seis,

tal como me los pidó.

bueno, pues. hasta luego.

¡bueno,

óvenes! ¡nos fuimos!

vamos.

[teéfono]

john: aó.

íctor: yo, john.

john: ¿qé hubo,

íctor?

¿ónde anda? mi maá esá

preocupada por lo tarde.

íctor: me saló trabajo

en un rancho y tuve que

salir

de inmediato.

john: ¿mi maá ya sabe?

íctor: fresco, john. ígale

a mi maá que no se

preocupe,

que con lo de este trabajo

vamos

a poder abonar bastante

para la ciruía que

necesita.

john: pues bueno, listo.

yo le digo.

íctor: gracias.

carmenza: era íctor,

¿por qé no me lo paó?

john: tranquila, madre,

fue una llamada ápida.

lo que pasa es que le saló

un buen trabajo en la costa,

y por eso nos llama.

carmenza: ¿por qé no vino

a la casa a buscar ropa?

john: tranquila, madre.

lo que pasa es que le

avisaron

esta misma noche,

no tuvo tiempo de nada.

venga, madre, usted tiene

que descansar. no se le

olvide

que la ciruía es la otra

semana,

¿í? vamos. vamos, a ver.

maía: aunque su coraón

de madre le deía que algo

andaba mal, no pudo evitar

que su hijo emprendiera

aquel apresurado viaje.

carmenza: "dios ío,

siél no conoce por alá",

porque ni siquiera haía

salido

a prestar el servicio

militar lejos,

haía sido aqí,

en la ciudad.

pues se me haía raro,

adeásél no haía llevado

nada

de ropa, ni cepillo,

ni nada.

maía: despés de nueve

horas,

dejaron la carretera

principal

y se adentraron en una zona

despoblada.

muchachos, ápido.

sargento: a ver, señores,

se bajan del camón y

papeles

en mano, ¡ápido!

¡vamos, ápido!

maía: revisiones como esa

no eran algo raro,

colombia

estaba en guerra, y los

militares

instalaban retenes de

control

en cualquier lugar.

sargento: aqí esá lo

acordado.

tienen media hora para salir

de aqí. ápido.

íctor: ustedes son del

eército,

¿verdad? ¿a qé brigada

pertenecen?

sargento: íctor fernando

ómez romero.

espero que no traigas

problemas.

¡a ver, señores,

vamos a ver de qé esán

hechos! ¡caminando pues!

¡ápido! ¡vamos! ¡ápido!

¿qé pasa?

íctor: momento,

¿aónde nos llevan?

sargento: ¡állese! ¡camine!

¡lévenselo, ápido!

joé: el ministerio de

defensa

nacional saó una directiva

de recompensas,

¿para qé?

para acabar la guerra,

para encontrar que la

poblacón

tuviera un aliciente para

informar

la ubicacón de los

bandidos,

de los terroristas,

para neutralizarlos,

para derrotarlos.

maía: lo que sucedó

despés fue muy confuso.

íctor: ¡ya vamos

ás de dos horas caminando!

sargento: ¡állese y

obedezca!

¡camine!

íctor: ¡no ás!

¿para ónde vamos?

sargento: ¡bueno,

hasta aqí llegamos!

¡al suelo todos! ¡vamos!

¡de rodillas! ¡ápido,

vamos!

¡ápido!

¿o es que no entienden?

íctor: ¿qé pasa?

¿por qé no nos dejan ir?

sargento: hoy todos ustedes

se van a morir como

bandidos,

como delincuentes.

íctor: ¡yo no soy ninún

bandido! ninún guerrillero

ni paramilitar.

sargento: ¡fuego!

¡fuego!

¡disárenle,

que se escapa!

[disparos]

sargento: pésteme.

[disparos]

sargento: lénenlos de

tiros,

tiene que parecer que

murieron

en combate.

joé: cuando yo vi esa

directiva,

personalmente, dije:

"esta es una directiva de

apoloía

de la muerte,

apoloía casi

que del delito",

por el momento

de la muerte, porque pagaban

recompensas por cualquier

muerto, por cualquiera.

sargento: óngales los

uniformes

de los bandidos esos. las

botas,

y les colocan las armas

en las manos tambén.

sargento, de este lado se

nota

que nunca han disparado

un arma. y pinta de bandidos

tampoco tienen.

sargento: deje de pensar,

¿í?

ás bien piense en la

"platica"

y en los ías de vacaciones

que ganamos. ágale.

órale, mi sargento.

joé: desafortunadamente

una o dos patrullas nuestras

se desviaron,

entonces coordinaron

con unos paramilitares

con una autodefensa,

retirados,

desmovilizados y organizaron

esa situacón macabra de

traer

a los muchachos ocaña,

de soacha, para asesinarlos

aí,

en soacha, hacerlos pasar

por muertos en combate y

cobrar

las recompensas y repartirse

la plata.

maía: el general joé

joaqín

cortez, comandante

de la segunda divisón

del eército, con 10.000

hombres

bajo su mando, reciía

reportes

como ese casi todos los

ías.

joé: ¿qé paó, sargento?

¿qé noticias me tiene?

sargento: mi general,

para reportarle que abatimos

a cinco bandidos en elárea

de operaciones.

es que nos enfrentaron,

y toó darlos de baja.

joé: ¿y alguna novedad

entre la tropa?

sargento: ninguna, mi

general.

todos estamos bien.

joé: bueno, coordine

para que le entreguen esos

cuerpos al forense.

engañaron a sus propios

compañeros, engañaron

a la fiscaía que hizo

los levantamientos de

caáveres,

pero despés de diez años,

ya sabemos exactamente

quénes

fueron los cerebros de todo

eso.

ya sabemos que fue el

sargento,

ese dos del batalón

santander.

él fue el que maquió todo

eso.

a este no le queda la

ropa.

van a pensar que se la roó

a un gigante.

[risas]

para la póxima nos queda

mejor vestirlos y despés,

matarlos.

maía: una semana ás tarde,

decenas de informes acerca

de operaciones que inclían

la muerte de rebeldes

y paramilitares comenzaían

a ser cuestionados, y haían

tambalear al eército

colombiano.

en 2005, durante el gobierno

del presidenteálvaro

uribe,

las fuerzas militares

ofreían

a sus hombres incentivos

por resultados operativos,

élix.

élix: aí es.

estaba en una directriz,

un documento secreto

del ministerio de defensa

que yo reveé en su momento,

y que fue muy cuestionada

porque muchos deían

que promoía y legalizaba

asesinatos, incluso de

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