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Semanas despés del accidente, el padre solalinde decidó concretar un proyecto que teía tiempo dando vueltas por su cabeza. Martha: ¿construir un albergue, padre?
Ahora í se le zaó un tornillo. Alejandro: no es ninguna locura, marthita.
Necesitamos un lugar donde atender y recibir a los migrantes. Martha: de acuerdo, pero para lograrlo se necesitan ás que ganas.
Construir un albergue para tanta gente cuesta mucho dinero. Alejandro: lo é, por eso vengo prepaándome desde hace tiempo.
Martha:él buscaba tener este albergue porque se vía la gran cantidad de migrantes que andaban en las calles, en las inmediaciones de las ías del ferrocarril. Alejandro: desde hace unos años, mi hermano rúl me regaó un dinero, y con lo que yo tengo en el banco, podíamos empezar.
Martha: esá bien, por el dinero no hay problema. Alejandro: dios siempre provee.
Martha: ¿ya ha pensado ónde lo va a construir? Alejandro: ¿has visto unos terrenos que hay cerca de la estacón del tren?
Martha: me imagino que sabe quén es la dueña de esas tierras. Alejandro: pero claro que é quén es, doña tomasa.
Martha: cuando esa señora sepa que es usted quien quiere comprar, va a decir que no. Usted no le cae bien.
Alejandro: yo lo é. Martha: ¿entonces qé vamos a hacer?
Alejandro: yo tengo un plan, marthica, que creo que con la ayuda tuya, lo vamos a lograr. Maía: solalinde pensaba explicarle a la dueña del terreno que si no haían el albergue, de cualquier forma, el lugar seía ocupado por el crimen organizado.
Las oraciones resultaron, y martha pronto trajo buenas noticias. Martha: padre solalinde, padre solalinde.
Alejandro: ¿qé paó, marthica? ¿cál es el alboroto?
Martha: su plan funcioó. El terreno ya tiene nuevo dueño.
Ese dueño es usted. Alejandro: gracias a dios.
Maía: el refugio les daía un hogar donde los trataían con respeto. Alejandro: nunca me imagié, jaás me imagié que un ía yo iba a poder comprar todo eso de la nada, solamente con dios, de verdad.
O sea que esto ya no tiene vuelta atás. Los migrantes tendán refugio.
Martha: í, padre. Maía: dos años ás tarde, el albergue "hermanos en el camino" abró sus puertas a cientos de migrantes que fueron recibidos con el calor y el amor del padre solalinde.
Muchas gracias por todo lo que hace por nosotros, padre. Alejandro: dale gracias a dios, yo solamente soy un instrumento deél.
Este albergue es como un oasis en el desierto, padre. Alejandro: í, y pensar que hace dos años no teíamos ni una piedra.
Ahora es la casa de todos, siempre seán bienvenidos. Total que dijeron algo aí como: "hermanos en camino", "hermanos en el camino".
Yo dije: "perfecto, qé nombre ás bonito, pero si me permiten, yo nada ás voy a poner algo de mi parte, ese camino lo voy a poner con maúscula, porque es jeús". Maía: sin embargo, la paz no era completa.
Las amenazas y los problemas no cesaban. Padre solalinde aúdeme, por favor.
Alejandro: ¿qé pasa, hijo? Unos pandilleros se llevaron un grupo de migrantes.
Alejandro: pero esta gente repitiendo lo mismo de nuevo. Dios ío, ¿cándo es que nos van a dejar en paz?
Maía: cansados del maltrato y las injusticias estaban dispuestos a todo para defenderse. ¡esos criminales no pueden seguir haciendo lo que quieren con nosotros!
¿sabes aónde los llevaron? Dicen que para una casa de seguridad que tienen en las afueras.
¡tenemos que rescatarlos, vamos ya! Alejandro: no, no, un momento, por favor.
Un momento. Martha: me dice: "acaban de secuestrar a un grupo fuerte de migrantes.
Necesito que me apoyes. Los migrantes se armaron y van a ir a buscarlos".
Maía: ante la tensa situacón, el padre queía calmar losánimos, pero no queían ír razones. Alejandro: ¡a palo y a piedra no se arregla nada!
Padre solalinde, le agradecemos todo lo que ha hecho por nosotros, pero lleó la hora de defendernos. Alejandro: ustedes no saben con quén se esán metiendo, es gente peligrosa.
¡vamos a luchar hasta el final para recuperar a nuestros compañeros! ¡vamos!
Todos: ¡vamos! Maía: como era de esperarse, martha respondó al llamado de su amigo de lucha, y una vez ás, se unó a su causa.
Martha: vine tan pronto pude, padre. Alejandro: gracias, marthica.
Ya te dije, estos muchachos no esán dispuestos a ceder. Martha: voy a grabar todo para el noticiero, padre.
En ese momento llegan varias patrullas de la poliía. La poliía de ixtepec no esá armada, pero esa í estaba armada.
Sacan armas y empiezan a amenazar a los migrantes. Maía: la periodista se aseguó de registrar cada minuto del confuso incidente.
Poliía: con que fomentando el desorden en la ía ública, ¿no, padre solalinde? ¡vamos, vamos!
¡vamos, lévenselo! ¿qé pasa, señora?
Agarralo de aí. Martha: ¿qé pasa?
¿aónde se lo llevan? Poliía: ¡úbelo, úbelo!
Martha: lo agarraron como costal de papas, siempre lo dije aí, y lo tiraron a la parte de atás de la patrulla junto con los deás migrantes. No haían cometido ninún delito, queían justicia.
Maía: íjate que el padre solalinde y el grupo de migrantes fueron a parar a la árcel sin haber cometido ninún delito, y lo peor, sin saber qé haía pasado con los secuestrados. Élix: a pesar de que era una situacón muy injusta, fue ese incidente el que puso la labor del padre en las noticias