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Para superar una adiccón. Marín: mis hermanos, esto es una lucha diaria contra nuestros vicios, pero recuerden que siempre esá con nosotros nuestra madre de guadalupe para apoyarnos a cumplir ese juramento que le hicimos.
Maía: la tentacón de romper una promesa solemne no respeta a nadie y ronda por todas partes. Marín: cada seis meses cumpía y seis meses tomaba.
Y aí me la lleve como diez años. Lo que no podemos hacer es trampa.
No debemos porque eso seía hacerle trampa a dios. Maía: nadie mejor que la esposa de marín raírez, en ese momento el íder del taller, para entender la triste realidad que ellos mismos estaban viviendo.
Marín haía cído, pero el grupo no lo armando: cuando ú sientas que ya esás curado, que ya no necesitas de dios en tu vida, no has entendido nada de lo que es esta enfermedad. No lo hagas por í, se lo prometiste a ella.
Entonces, si no vas a cambiar, no queda ás que ir a decirles a todos en el taller la verdad. Ú no puedes seguir siendo el íder cuando has vuelto a tomar, marín.
Lo haces ú o se los digo yo. Maía: la esposa de marín, desesperada, fue entonces en busca del sacerdote.
Padre, por eso estoy aqí, pidéndole su ayuda. Marín no quiere escucharme, vive en la negacón.
Él dice que no le pasa nada y queél solito puede dejar de tomar. Efrín: hija, te prometo que voy a hablar conél y que voy a tratar de hacerlo entrar en raón, pero sobre todo, tengo que tomar una decisón que es muy urgente.
Entiendes que marín no puede seguir siendo el íder. Maía: marín tendía que aprender con dolor, pero tambén con valor, de aquella cída.
Efrín: bienvenidos, hermanos, y gracias por estar aqí, cumpliendo una cita que esencialmente es una cita con ustedes mismos. Por una raón que a continuacón marín les va a explicar, hoy es un ía, digamos, especial.
Marín, por favor. Marín: gracias, padre.
Hermanos, como dijo el padre, este es un ía muy diícil para í. He recído.
He vuelto a tomar. Romí mi juramento.
Nosotros, como seres humanos, tenemos muchos problemas, y como seres humanos, no somos perfectos. Va a haber una depresón, va a haber un coraje, va a haber una desilusón, y aí es donde cae el hombre.
Aqí estoy, nuevamente arrancando de cero, luchando contra este demonio del alcoholismo que nos persigue. Renuncio a seguir siendo el íder de este taller porque no puedo hablarles de algo que ni siquiera yo puedo hacer.
Maía: arrepentido, dio los primeros pasos para su recuperacón: admitir la enfermedad y saber que solo no podía salir adelante. Marín: y aí como he cído, me he levantado.
Efrín: marín, no hay nada que no podamos volver a hacer, no hay nada que no podamos intentar de nuevo, y todos, todos aqí estamos para ayudarte. Por lo pronto, quiero dar la bienvenida a nuestro nuevo íder del taller.
Armando garía. Maía: marín acepó su nueva condicón de miembro del taller, ya no de íder.
Armando: nada ás hay cuatro caminos de la adiccón que son el hospital, el manicomio, la árcel y la muerte. Quienes hemos lidiado todos los ías con el alcoholismo debemos saber que hay algo que no nos puede faltar y es renovar nuestro juramento.
El no hacerlo es la antesala a fallar. A proósito, hermanos, quiero que le demos la bienvenido a nuestra nueva hermanita desiée.
Desiée: yo empeé a tomar a los 15 años de edad. Mis paás no se daban cuenta porque nunca estaban en la casa.
Maía: desiée es parte de las mujeres que tambén enfrentan los demonios