null: nullpx
Latinos

OPINIÓN: La frontera, una diversidad en función

En la frontera entre México y los Estados Unidos se vive, se canta, se siente y se respira la cultura hispana. Es el epicentro de una diversidad palpable. En el área conocida como el Valle del Río Grande, norte de Tamaulipas, algunos llegan para quedarse y otros están solo de paso. Aquí, las historias de éxito, de lucha constante y hasta de tragedia tienen nombre y apellido.


22 Oct 2019 – 05:43 PM EDT

Un gran ejemplo es la historia de perseverancia y disciplina de Maria de Jesus Woodhouse, nativa de Brownsville y de padres mexicanos, quien en su adolescencia y con tan solo 13 años ingresó al ámbito del boxeo, deporte en el cual la exclusividad del hombre ya es cosa del pasado.

En su haber Maria, ya con 31 años, logró obtener los Guantes de Oro en la categoría amateur, los TexSilver Gloves a sus 16 años, medallas de plata y bronce en Olimpiadas Juveniles y campeonatos nacionales, entre otros. Ahora, forma parte de la Fuerza Área de los Estados Unidos y cuenta con un bachillerato en Biología.

“Nunca escondo de donde soy, no me da vergüenza de dónde vengo ni tampoco que hablo español.” Agregó “soy orgullosamente de los Estados Unidos pero el haber llegado a donde estoy, tener ese empujón para hacerlo, ha venido de mi familia, de mis padres y su sacrificio, lo que ellos han vivido y como hemos crecido. El boxeo me enseñó una disciplina y mis padres me inculcaron sus valores.”


Ese espíritu de lucha constante también es aplicado diariamente por Juanita Valdez Cox, directora ejecutiva de La Unión del Pueblo Entero (LUPE), una organización pro-migrante creada en el 2003. “Nuestra lucha tanto para educar, por demandar una reforma migratoria para cientos de migrantes, es constante. No solo nuestra frontera ha cambiado, sino tambien nuestro país. Ahora el racismo, la discriminación e injusticias tienen permiso.”

El sueño americano, según Cox, se ha convertido en una verdadera pesadilla. “El sueño americano se ha llevado muchas vidas, está causando dolor y ahora tiene otro color, el color del inmigrante, el de nuestra gente.”

Por eso, añadió “seguimos luchando, involucrando a las nuevas generaciones a que conozcan de donde vienen, sus raíces, su idioma. A buscar una reforma migratoria, a educar a nuestra gente sobre cómo hacerse ciudadano, como ejercer su voto y como defender sus derechos.”


Pero, pese a vivir esa realidad en la frontera del Valle del Río Grande se vive una simbiosis de creencias, de cultura y de idiomas en un bilingüismo. Durante desfiles internacionales o festivales como Charro Days, celebrado desde 1938, cientos de estudiantes de todas las edades desfilan junto a organizaciones, agencias y los demás. Algunos hasta cruzan hacia el lado mexicano.

Ahí las rencillas se terminan y la fiesta comienza. Se ven adelitas, charritos y hasta caballos danzantes al ritmo de un jarabe tapatío. Se olvidan de muros o las más de mil millas del Río Bravo que separan. Se desafían barreras y se muestra la cara de la gente que ve en esta gran frontera entre México y los Estados Unidos la puerta grande para lograr su sueño americano.


RELACIONADOS:LatinosCustomsAmericanCulturaBoxeo
Publicidad