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Ellen Ochoa fue la primera mujer hispana en el espacio.

Ellen Ochoa, la única hispana astronauta que ha viajado al espacio, entra al Salón de la Fama de la NASA

Ellen Ochoa, la única hispana astronauta que ha viajado al espacio, entra al Salón de la Fama de la NASA

La californiana de origen mexicano hizo 978 horas de vuelo y ahora dirige el Centro Espacial Johnson. "Prácticamente todo sobre estar en el espacio es memorable", comentó en una entrevista con Univision Noticias. El homenaje será este viernes.

La primera astronauta hispana entra al Salón de la Fama de la NASA y agradece a su mamá por sus logros Univision

Ellen Ochoa estaba en la universidad cuando llenó una solicitud ofreciéndose para viajar al espacio. "En ese momento la NASA había seleccionado a los primeros astronautas que eran mujeres o minorías y eso realmente me entusiasmó", cuenta a Univision Noticias.

Pasaron cinco años antes de que recibiera alguna respuesta y recuerda con una gran sonrisa lo que le preguntaron por teléfono cuando finalmente la contactaron: '¿Todavía sigues interesada en el programa espacial?'.

A los 34 años, dejó su trabajo como ingeniera eléctrica para someterse a un riguroso entrenamiento físico y mental. Fue así como un año después, el 4 abril de 1993, se convirtió en la primera mujer hispana astronauta que ha salido de la atmósfera terrestre y orbitado la Tierra.

Por esa hazaña, y por su carrera como investigadora, inventora con tres patentes y gerente, esta semana entrará al Salón de la Fama de la NASA donde se encuentran otros pioneros como Neil Armstrong, John Glenn y Alan Shepard. El acto será realizado este viernes en el Kennedy Space Center de Florida.

Desde 1961, cuando el ruso Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano en viajar al espacio, más de 500 personas provenientes de 40 países han seguido sus pasos, entre los cuales hay una quincena de origen hispano, pero solo una mujer por ahora: Ochoa.

La naturaleza de las misiones


El periódico interno de la NASA en el que se anunció que Ellen Ochoa est...
El periódico interno de la NASA en el que se anunció que Ellen Ochoa estaba preparándose para ir al espacio.

En su primera misión, Ochoa viajó a bordo de la nave Discovery para estudiar el efecto del calor solar en el clima y el medio ambiente de la Tierra, y el hueco en la capa de ozono.

Dice que el día del lanzamiento fue muy largo. Antes de despegar comió junto a los otros astronautas que viajaban con ella y después la vistieron con su traje favorito. Menciona que una vez en el espacio fue muy raro sentirse sin peso por la falta de gravedad. " Casi todo lo relacionado con estar en el espacio es memorable", recuenta de esa experiencia. Es una vista muy hermosa, dice: se pueden ver ciudades, cordilleras, lagos. No te cansas de mirarla. "Llegamos a viajar sobre todas las zonas pobladas de la tierra en todos los continentes, excepto la Antártida, así que tuvimos unas vistas maravillosas", agrega.

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Cuando volvió a tierra nueve días después se dio cuenta de que su triunfo había también sido muy importante para otras hispanas, porque empezó a recibir cartas de todo el país y de Latinoamérica diciéndole que era una inspiración. Ella dice que esto es algo en lo que no había pensado mucho anteriormente.

"Estaba realmente enfocada en ser una miembro de la tripulación, aprender todo lo que debía aprender y estar preparada para el vuelo. Estar segura de que iba a estar todo bien, eso era en lo que me había concentrado. Quería ser parte de una tripulación que estaba haciendo algo importante y haciendo una diferencia", comenta.

Después de ese primer vuelo al espacio hizo otros tres más a lo largo de nueve años, sumando en total 978 horas. Varias veces fue la encargada de operar un brazo motorizado desde el cohete y una vez su trasbordador debió acoplarse con la Estación Espacial Internacional –que en el presente es el objeto artificial más grande en órbita terrestre–, para dejar más de 4,500 toneladas de ropa, computadoras y equipos médicos para la primera tripulación que acabaría viviendo allí.

Ser hispana

Ocha nació en 1958 en Los Ángeles, California, pero se crió en La Mesa, nueve millas al este de San Diego, junto a sus cuatro hermanos.

Ellen Ochoa: una hispana dedicada a la exploración del espacio

Cuando tenía un año de edad, Rosanne, su mamá, empezó a estudiar en la Universidad. Como al mismo tiempo estaba criando a sus hijos, cada año tomaba no más de una o dos materias a la vez. Así logró graduarse, con honores y en 22 años, de la San Diego State University.

" Mi mamá tuvo la mayor influencia en mí", relata Ochoa. "Era alguien que realmente valoraba aprender y que pensaba que la educación era muy importante", agrega.

Su papá, Joseph, era hijo de mexicanos del estado de Sonora, pero nunca le habló español y tampoco le enseñó mucho de su herencia cultural, algo que Ochoa dice que siempre ha lamentado. "Cuando estaba creciendo, mi padre creía como mucha otra gente en ese momento que había un prejuicio contra aquellos que hablaban su lengua materna. Me alegro de que las cosas han cambiado en los últimos años", ha dicho, según su libro biográfico Ellen Ochoa, de Judy L. Hasday. Cuando sus padres se divorciaron cuando era adolescente, perdió el contacto con ese lado de la familia.

Pero Ochoa no cree que su herencia la ayudó, ni le puso más obstáculos. En un artículo para el Knight-Ridder / Tribune del 1 de diciembre de 1993 aseguró que: "Conseguir ser un astronauta es duro para cualquier persona, no solo para los hispanos o las mujeres. No creo que mis antecedentes lo haya hecho más difícil o más fácil, creo que solo es cuestión de trabajar duro para tener una educación muy buena".

De niña era una lectora ávida: recuerda haberse devorado The Hobbit, de J. R. R. Tolkien, y A Wrinkle in Time de Madeleine L'Engle, un famoso libro de tres niños que viajan a través del espacio y el tiempo, cuyas descripciones se le quedaron grabadas en la mente para toda su vida. "No hay sombras, ni miedo. Solo las estrellas y la clara oscuridad del espacio", dice una de sus líneas más célebres.

Ochoa junto al astronauta Donald R. McMonagle en 1994. Acababan de utili...
Ochoa junto al astronauta Donald R. McMonagle en 1994. Acababan de utilizar exitosamente un brazo robótico.

Por muchos años quiso ser flautista. Había empezado a tocar el instrumento cuando estaba en sexto grado y llegó incluso a formar parte de varias orquestas sinfónicas y bandas y a ganar premios como solista. De hecho, se llevó la flauta al espacio para tocarle a sus compañeros. "Descubrió que tocar este instrumento musical en el espacio no es muy distinto que tocarlo en la tierra. La flauta funcionó bien, debido a que la cabina del transbordador se encuentra presurizada. En este medio ambiente casi ingrávido, el instrumento se mantuvo suspendido sin esfuerzo", reportó la NASA.

En sus años universitarios probó además otras carreras: periodismo, negocios y computación.

Pero a medida que pasaba cada semestre le interesaron cada vez más las matemáticas. Fue así como con el tiempo decidió dedicarse de lleno a la física.

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En 1981 inició una maestría en Stanford, donde también realizó un doctorado, y se abocó a la óptica, una rama de la ciencia que estudia la luz. Sally Ride se estaba convirtiendo en ese momento en la primera mujer estadounidense en llegar al espacio.

Su rol liderando a otros

Desde 2002, cuando realizó su último vuelo, Ochoa empezó su carrera gerencial y desde 2013 dirige el Centro Espacial Johnson en Houston, donde se realizan actividades de investigación, pero también los futuros astronautas hacen sus entrenamientos. Allí está la piscina donde se preparan para las caminatas espaciales y el cuarto de control de las misiones. Ella es la primera persona de origen hispano y la segunda mujer en tener este cargo.

Ellen Ochoa en un entrenamiento en 2001.
Ellen Ochoa en un entrenamiento en 2001.

En retrospectiva, dice, las mismas habilidades que la ayudaron a formar parte de varias tripulaciones de astronautas le han servido en sus roles de liderazgo. "Realmente tenemos que trabajar juntos como un equipo para lograr lo que logramos. Creo que un líder es alguien que se centra en lo que se necesita para alcanzar una misión y que se ocupa de las personas que son parte del cumplimiento de esa misión", comenta.

El astronauta Michael L. Coats describe un ejemplo de su temple. Hubo un caso cuando estaba encargada de operaciones de tripulación de vuelo en que detuvo un lanzamiento, algo extremadamente inusual en la NASA. Había habido una mínima fuga de hidrógeno, un poco por encima de los parámetros de seguridad y todos los directivos aprobaron que se procediera, porque el viento estaba soplando de una manera que minimizaría cualquier riesgo. "Llegaron a Ellen y ella dijo: 'No me siento cómoda haciéndolo. Habíamos acordado que estos eran los límites y habíamos dicho que si se estaba fuera no íbamos a ir'. Tan pronto como dijo eso todos se levantaron y dijeron que si Ellen no iba, no se iba, incluyendo a Mike Griffin que era el administrador de la NASA", narró Coats.

Ellen Ochoa en el centro de control de misiones en Houston.
Ellen Ochoa en el centro de control de misiones en Houston.

En un transbordador que se dispara como un misil balístico conectado a tanques llenos de 500.000 galones de combustible explosivo con más de 2,5 millones de piezas, incluso un nivel de confiabilidad de 99.9% todavía deja la posibilidad de que 2,500 cosas salgan mal.

Y a veces salen mal. Ochoa solo había estado en un puesto de dirección durante unos dos meses, cuando el transbordador espacial Columbia se desintegró al volver a la tierra, muriendo sus siete tripulantes. La mañana que debía aterrizar era la primera vez que estaba como gerente en control de misiones.

" Fue un acontecimiento tremendamente trágico para el país y ciertamente para todos en la NASA", dijo. Pero también de allí aprendió algunas lecciones. Durante el informe de la investigación después de la pérdida, se descubrió que había muchas personas cuestionando lo que estaba sucediendo durante la misión, pero las críticas no se discutieron en un foro público y, como resultado, los problemas nunca fueron resueltos. Ahora cuando está hablando de temas o haciendo una revisión de la preparación del vuelo, dice tratar de cuestionar deliberadamente: "¿Estamos haciendo las preguntas correctas? ¿Tenemos las personas adecuadas en la habitación? ¿Estamos animando a las personas que podrían tener algún conocimiento del tema a hablar?". Aún así nunca deja de tener escalofríos al ver un lanzamiento, como tuiteó recientemente.

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Lo que viene

Ochoa dice que la NASA la mantiene muy ocupada. Habla del gran hito de mantener durante más de 16 años a hombres y mujeres viviendo en el espacio en la Estación Espacial Internacional: "Eso es algo en lo que pensamos todos los días y queremos asegurarnos de que nuestros astronautas estén seguros y que la nave sea operacional y que estamos haciendo el mejor uso de ese maravilloso laboratorio".

Ellen Ochoa y el resto de la tripulación del Atlantis, que estuvo en el...
Ellen Ochoa y el resto de la tripulación del Atlantis, que estuvo en el espacio del 3 al 14 de noviembre en 1994.

Menciona además cómo están trabajando con compañías que están desarrollando alternativas comerciales para viajar en órbita alrededor del espacio y una nueva generación de naves que podría llevar a la tripulación a los alrededores de la luna en la próxima década.

"El plan es enviar humanos a Marte en 2030. Creo que es una meta sumamente alcanzable, pero tenemos que trabajar en algunos retos tecnológicos y necesitamos seguir recibiendo el presupuesto para apoyar eso", dice.

La astronauta, que está casada y tiene dos hijos, también ocupa parte de su tiempo dando charlas y presentaciones. En su momento, rememora, no tuvo muchos modelos a seguir, ni profesoras de ciencia o ingeniería. En muchas clases, incluso, era la única estudiante mujer. Por eso ahora trata de hablar rutinariamente a jóvenes, especialmente en los seis colegios que han sido nombrados en su honor como la ' Ánimo Ellen Ochoa Charter Middle School' en Los Ángeles, describiendo lo apasionante de su carrera. "Les hablo de qué tan importante ha sido para mí la educación. También les comparto un video de mí en el espacio", explica. Además les habla de su otro pasatiempo: la aviación, ya que desde hace más de una década tiene licencia de piloto.

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Reflexionando sobre su entrada al Salón de la Fama, Ochoa enumeró algunos de los aportes de la NASA, tanto para los Estados Unidos como para el mundo: la expansión del conocimiento científico, beneficios económicos, fomentar la cooperación internacional. "Finalmente también se trata de liderazgo e inspiración, porque nos estamos desafiando a hacer estas cosas difíciles y a aprender más y a descubrir más", incide.

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Esta historia fue producida en colaboración con Univision Contigo: brindándote los recursos que necesitas para alcanzar el éxito.

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