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Varias personas encendieron velas a las afueras de la iglesia First Baptist Church en solidaridad con las familias de las 26 víctimas del tiroteo de Texas.

Un patrón detrás de los tiroteos masivos: el 54% de los atacantes están relacionados con violencia doméstica

Un patrón detrás de los tiroteos masivos: el 54% de los atacantes están relacionados con violencia doméstica

Las autoridades afirman que el ataque masivo ocurrido en Texas en una iglesia no obedeció a motivos ni ideológicos ni religiosos, sino que puede tener que ver con un "problema doméstico". El atacante enviaba mensajes de agravio a su suegra y fue juzgado en 2012 por agredir a su esposa y a su hijo.

Varias personas encendieron velas a las afueras de la iglesia First Bapt...
Varias personas encendieron velas a las afueras de la iglesia First Baptist Church en solidaridad con las familias de las 26 víctimas del tiroteo de Texas.

El ataque perpetuado por Devin Patrick Kelley en la iglesia de Sutherland Springs, Texas, no fue alentado por motivos raciales. Tampoco por creencias religiosas. Según han asegurado este lunes las autoridades, creen que lo que hay detrás es un "problema doméstico”.

A pesar de que suele creerse que los motivos por los que estos asesinos perpetúan sus crímenes están relacionados con asuntos ideológicos o religiosos, lo cierto es que las cifras aportadas por el informe ' Mass Shootings in the United States: 2009-2016' muestran que entre 2009 y 2016, entre los 156 casos de tiroteos masivos que se registraron en el país, un 54% estuvo relacionado con violencia familiar o doméstica.

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A la esperar de confirmar que esa fue la motivación del atacante de Texas, Devin Patrick Kelley, sí son ya varios sus vínculos comprobados con violencia doméstica. Las autoridades han confirmado que el asesino “ había enviado mensajes de texto amenazantes a su suegra” quien solía asistir a la iglesia en donde se realizó la masacre. Además, Patrick, quien sirvió en preparación logística en la Fuerza Aérea estadounidense, fue juzgado en el consejo de guerra por agredir a su esposa e hijo, por lo que fue sentenciado a 12 meses de reclusión, y recibió luego en 2014, una descarga de "mala conducta".

Los antecedentes parecen encajar con patrones de violencia intrafamiliar detectables en los historiales de otros asesinos masivos.

Omar Mateen, el hombre que mató a 49 personas en un club gay de Orlando en 2016, tenía un extenso registro de abusos domésticos. Lo mismo ocurría con Tamelan Tsarnaev el hombre que puso la bomba en la maratón de Boston y quien había afrontado varios acusaciones de violencia intrafamiliar.

El cuadro vuelve a repetirse cuando se leen las historias de Robert Dear, el atacante de la clínica de Planned Parenthood en 2015, quien había sido acusado por sus tres exesposas de abuso físico, y en el de James T. Hodkinson, el atacante que disparó contra un grupo de congresistas en un campo de béisbol en Alexandria, quien anteriormente había sido acusado de cargos de agresión por parte de sus compañeras.

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De hecho, los datos recogidos por el reporte hecho por la organización ‘Everytown for a gun safety’ aseguran que el 16% de este tipo de atacantes masivos han sido denunciados por algún caso de violencia intrafamiliar.

Por supuesto, no todo aquel que ha sido acusado de violencia doméstica tiene como destino convertirse en un asesino masivo, pero como lo aseguran los estudios, cuando este tipo de comportamientos se cruzan con la posesión de armas las consecuencias pueden ser nefastas: "Las ciudades que están en estados que restringen el acceso de armas de fuego a aquellos que están bajo alguna orden de protección de violencia doméstica, muestran una reducción del 25 % en la muerte de mujeres de manos de sus compañeros íntimos”.

Sin embargo, la Asociación Nacional de Rifles y sus aliados suelen argumentar que un 'simple' arresto por violencia doméstica no debería ser argumento suficiente para privar a un ciudadano de la posibilidad de poseer un arma y su apuesta ha sido, por el contrario, alentar a las víctimas de abuso doméstico a cargar ellas mismas un arma. En Indiana, alguien que ha puesto alguna demanda por abuso puede cargar sin licencia un arma por 60 días, en Tennessee sucede algo parecido, el que lleve consigo alguna orden de protección podrá tener sin ningún permiso un arma por 21 días.

Aunque algunos expertos como Clark McCauley, profesor de Bryn Mawr College, dicen que no hay datos contundentes para tejer una relación puntual entre estas denuncias de abuso doméstico y el potencial de cometer un asesinato masivo, sí asegura que una característica común de los asesinos en masa es un sentimiento de agravio: “La creencia de que alguien, en algún lugar, los había perjudicado de una manera que merecía una respuesta violenta”.

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“La violencia intrafamiliar sigue un patrón en el que el abusador busca dominar cada uno de los aspectos de la vida de la víctima creando un fenómeno que se ha bautizado en la psicología como ‘terrorismo íntimo’” , explica por su parte Deborah Epstein de la Universidad de Georgetown, quien especifica que lo que lo que busca el agresor es provocar miedo y asegurar control sobre el otro. “La violencia es el medio del perpetrador de hacer cumplir ese control", añade Epstein, que concluye: "Pero sobretodo es el medio de castigar cualquier intento de romper o quebrantar ese poder”.

Quizás sea momento de empezar a pensar en darle otro nombre a ese tipo de violencia que ocurre en las casas paredes adentro y entre la familia, porque al ser confinada al hogar, a lo doméstico, pareciera que nunca tiene el poder de afectar a lo público. A lo mejor estos datos puedan hacer ver que la agresión intrafamiliar no es una cosa normal e irrelevante y puedan hacer que la sociedad se pregunte ¿por qué un tirador masivo nos parece un monstruo y un agresor y abusador intrafamiliar nos parece algo más bien familiar?

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