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Hacia dónde va el transporte: autos sin dueño y trenes a 750 millas por hora

El transporte se consumirá como la música: bajo demanda y según el momento del día, dicen las empresas tecnológicas que quieren revolucionarlo.
15 Mar 2016 – 4:42 PM EDT

Por Diego Graglia @TheDailyDG, enviado a Austin, Texas

Lavar el auto los sábados escuchando a Pitbull a todo volumen es un hábito en vías de extinción.

No porque los vecinos odien la música, sino porque cada vez menos gente tendrá auto propio.

El transporte cotidiano está viviendo una gran transformación y las empresas tecnológicas que quieren revolucionarlo pronostican que ser dueño de un coche será cada vez menos necesario.

“Esto de lo que somos testigos son las etapas tempranas de una transformación bastante profunda”, dice Luke Schneider, director de Silvercar, una startup que alquila coches en varias ciudades del país a través de una aplicación para celulares.

Schneider habló en una de las muchas conferencias sobre el futuro del transporte en el festival interactivo, de cine y música South By Southwest (SXSW), que sigue hasta el domingo en Austin.

En ellas, se vieron las grandes tendencias que están cambiando esta industria: los autos sin conductor y eléctricos, los servicios de transporte compartido, el crecimiento de la bicicleta en algunas ciudades, los autos conectados a internet, y la creciente movilidad de la gente que no tiene vehículo.

En este último rubro, la tecnología de corte futurista que promete estar funcionando más rápido es Hyperloop, un tren que viajará a la velocidad del sonido por tubos sellados y promete unir San Francisco y Los Angeles en poco más de media hora. Su director dice que estará listo a fines de 2018.

Autos parados
Hay un enorme desperdicio de recursos en la industria y el mercado automotriz actuales, explica Schneider. Hay mil millones de autos en el mundo, pero el porcentaje de uso diario promedio es 4%: 1 hora por día.

Son ocho billones (millones de millones) de horas al año que un auto está parado, sin uso.

“Somos muy malos para esto”, dice.

Pero la manera de consumir el transporte está cambiando de una manera similar al consumo musical. Éste fue de comprar discos en tiendas a comprar archivos mp3 en internet a reproducir canciones de la nube a través de apps como Spotify.

Autos bajo demanda
Ahora pagamos por lo que usamos en aplicaciones de viajes bajo demanda como Lyft o Uber, y lo hacemos desde el teléfono.

Y el consumo, según Schneider, evoluciona hacia un modelo en que el usuario pagará por usar vehículos de diferentes tipos en momentos diferentes.

“No será alquiler ni autos compartidos, la gente tendrá acceso a vehículos para usos específicos”, dice.

Este modo de consumo permitirá usar más cada vehículo, bajar el costo del transporte en general, mejorar la calidad de vida de los usuarios y reducir el daño al medio ambiente.

Tren del futuro en 2018
Otra tecnología que promete simplificar la vida de los usuarios es Hyperloop, que intenta traer a la realidad una tecnología que hace más de un siglo se menciona como posible: vagones de tren que se desplazan por tubos neumáticos, donde hay baja presión de aire.

La idea cobró vida —otra vez— cuando Elon Musk, creador de los coches eléctricos Tesla, la empresa espacial SpaceX y cofundador de PayPal, publicó un plan detallado hace casi tres años. Y dijo que él, entre viajes al espacio y autos futuristas, no tenía tiempo para trabajar en él.

Dirk Ahlborn tomó la posta y lanzó la empresa Hyperloop, que usa el trabajo comunitario a través de internet ( crowdsourcing) para reclutar talento y avanzar sus planes.

Así, tiene 520 empleados de 21 países que trabajan al menos 10 horas por semana. Muchos son empleados de otras grandes compañías y startups.

A fines de 2018, promete tener listo el primer circuito de tubos presurizados en la comunidad de Quay Valley, en California.

A 750 millas por hora
La baja presión permite mover el tren a alta velocidad —hasta 750 millas por hora (1,200 kilómetros por hora), promete— gastando poca energía. No sería afectado por el clima y, según la empresa, será menos propenso a los accidentes que los trenes de hoy. Incluso sería más barato que un pasaje de avión.

Aunque viajará por un tubo cerrado, el tren incluso tendrá ventanillas interactivas que mostrarán el paisaje exterior y detectarán los movimientos del rostro del pasajero para ajustar su campo visual, dice Ahlborn.

Un novio a 600 kilómetros
El impacto, según Ahlborn, sería enorme. No sólo será posible ir a comer en San Francisco y volver a Los Ángeles en el día, sino que la gente podrá vivir mucho más lejos del trabajo que ahora. Hoy, dice, “el tráfico decide dónde trabajamos, con quién nos ponemos de novios... Si una chica vive del otro lado de la ciudad... olvídalo”.

El proyecto enfrenta muchas dudas sobre sus costos y factibilidad técnica y legal, pero Ahlborn asegura que todo está en marcha para implementarlo.

“Estamos muy entusiasmados con el Hyperloop —dice—, pero también creemos que este modelo (de colaboración) puede cambiar la manera en que construimos empresas y resolvemos problemas”.

Si lo que predicen estas compañías es cierto, cada vez menos usuarios necesitarán su propio auto. Pero, al menos, podrán escuchar a Pitbull mirando el paisaje por las ventanillas virtuales del Hyperloop.

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