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Una peligrosa cirugía cosmética acabó con la vida de 14 mujeres en cinco años

La ley de Florida permite que médicos que no son cirujanos realicen peligrosas operaciones en centros estéticos que tampoco son clínicas. Personas de otros estados del país se aprovechan de ese vacío de ley para hacerse las intervenciones. Las autoridades sanitarias no tienen opción de regular esos métodos, por lo que muertes y otros incidentes no tienen ninguna consecuencia legal.
8 Feb 2019 – 5:17 AM EST



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En los últimos cinco años, al menos 14 mujeres han muerto luego de someterse a cirugías cosméticas en el sur de Florida. Allí la ley permite que médicos que no son cirujanos realicen peligrosas operaciones en centros cosméticos que no son clínicas. El Departamento de Salud está de manos atadas y no puede regular esos centros porque sus dueños no son doctores. Este es un problema nacional, aunque ocurre en Florida, las mujeres viajan desde todo el país atraídas por los tentadores precios y la enorme oferta que ofrece el estado del sol.

Texto: Maria Alesia Sosa
Investigación y producción: Maria Alesia Sosa y Érika Carrillo

Este contenido presenta imágenes fuertes que podrían herir la susceptibilidad de algunos de nuestros lectores. Se recomienda discreción.


 



 


Tres días antes, Adianet Galván González, de 30 años, se había sometido a una cirugía de glúteos con transferencia de grasa, popularmente conocida como Brazilian Butt Lift (BBL), en el centro New Life Surgery, ubicado en la calle ocho de Miami.

Orlando Llorente, el doctor que la operó, le aseguró a González que su hija estaría bien. Pero sus esperanzas se esfumaron cuando en el Hospital Kendall Regional le confirmaron que Adianet tenía muerte cerebral y que sólo quedaba tomar la decisión de desconectarla.

La cirugía de Galván fue el 4 de junio de 2018, pero no fue sino siete meses después que su madre recibió el informe del médico forense de Miami-Dade, que confirmó algo que ella ya sospechaba: Adianet murió como consecuencia de la cirugía. El reporte, que le entregó en exclusiva a Univision , cita como causa de muerte, "complicaciones en la liposucción y en el procedimiento de transferencia de grasa de su mismo cuerpo".

La autopsia señala que la mujer presentaba dos venas perforadas, por donde pudo entrar grasa que luego viajó al pulmón y al cerebro, ocasionándole al menos un trombo, y provocándole muerte cerebral.


De acuerdo con esta investigación, en los últimos cinco años, 14 mujeres han muerto luego de someterse a cirugías cosméticas en el sur de Florida. Diez fallecieron después de una transferencia de grasa en los glúteos, y Galván es una de ellas.

Univision solicitó hablar con Orlando Llorente, el cirujano certificado que operó a Galván, pero no aceptó una entrevista. El dueño del lugar acusó a los médicos forenses de inventar el resultado de la autopsia.


 



 


Lo que González y Galván ignoraban es que, lejos de ser perfectas, las leyes en el estado de Florida no protegen a las personas que se someten a este tipo de cirugías, y la falta de regulaciones promueve la proliferación de estos centros, que se han multiplicado en los últimos años.

 



Ella es Adianet Galván, la mujer que murió luego de una cirugía estética en Florida (Fotos)

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La cirugía más peligrosa


La cirugía más peligrosa

Arelys González cuenta que fue con su hija a la primera cita en 'New Life Surgery'. Llegaron allí porque una amiga de la familia se había operado ahí y todo había salido bien. Recuerda que las atendieron de forma amable, rápidamente les dieron detalles del procedimiento, y hasta les ofrecieron una promoción para que la madre también se operara.

 


La popularidad del Brazilian Butt Lift (BBL) o levantamiento de glúteos por transferencia de grasa se ha disparado en los últimos años. Según la Asociación Americana de Cirujanos Plásticos (ASPS, por sus siglas en inglés), entre 2012 y 2017 el número de procedimientos en todo el país aumentó en 135%.


Esta asociación también ha alertado sobre los peligros que tiene ese procedimiento, que consideran 20 veces más riesgoso que cualquier otra cirugía cosmética.

El doctor Pat Pazmiño, presidente de la Asociación de Cirujanos Plásticos de Miami, asegura que estas mujeres mueren por una técnica específica que tienen identificada, y que algunos siguen practicando a diestra y siniestra, sobre todo en Florida.

“Hay una cirugía más peligrosa que todas las demás, el Brazilian Butt Lift, y aquí en Miami ha muerto más gente que en cualquier otra parte del país”, explica Pazmiño.

La técnica consiste en sacar grasa de un área del cuerpo, para pasarla a la zona de los glúteos. El peligro, dice, es cuando el que hace la operación perfora una vena debajo del músculo, ocasionando que la grasa entre por los conductos sanguíneos y viaje hasta órganos vitales como el cerebro, pulmón o el corazón, ocasionando trombos que matan a los pacientes, como le ocurrió a Adianet Galván.



Limbo legal

Para Pazmiño el problema comienza por la ley y los profesionales de la medicina. “Esto sucede porque hay doctores que usan técnicas peligrosas y no entienden la anatomía, porque no son cirujanos plásticos”. En el caso de Galván, el doctor que la operó sí era cirujano plástico certificado.
 


 




 


Para certificarse como cirujano plástico en EEUU, una persona debe completar la carrera de medicina en la universidad, luego debe ejercer prácticas en cirugía durante 6 a 8 años, y posteriormente presentar dos exámenes.

“En muchos casos, los doctores que realizan procedimientos cosméticos van a un curso por un fin de semana y comienzan a operar”, advierte Pazmiño.

Este factor pudo haber pesado en la muerte de Kizzy London en 2017, una mujer de 40 años, que viajó desde Baton Rouge, Louisiana, para hacerse un BBL en el centro 'Jolie Plastic Surgery', uno de los más conocidos y grandes de Miami.

Arnaldo Valls, el médico que operó a London, sólo había tomado un curso de tres días para hacer liposucción y otro de un día sobre aumento de glúteos con transferencia de grasa, según concluyó el Departamento de Salud de Florida (FDOH), que tardó 8 meses en restringirle la licencia. Valls tiene prohibido hacer esa técnica, pero sigue practicando otras en el centro Jolie, que no tuvo ninguna sanción por la muerte de London.


El abogado Jesús Novo, en representación de 'Jolie Plastic Surgery' dijo a Univision que cuentan con 11 cirujanos acreditados por el Florida Board of Medicine y FDOH.

En su portal, Valls no aparece entre esos 11 cirujanos, sin embargo, nos comunicamos con el centro para solicitar información como potenciales pacientes, y nos aseguraron que Valls estaba disponible para realizar cirugías.

Novo también respondió sobre la muerte de London: “Desafortunadamente, en 2017 una paciente del Dr. Arnaldo Valls falleció en el hospital debido a una complicación directamente relacionada a los riesgos de una cirugía plástica. Nuestro centro, al igual que Dr. Valls, hemos sufrido enormemente esta pérdida”.

Aunque estos sitios aparentan ser clínicas, no lo son. Según la ley de Florida, sus dueños no deben ser médicos, por lo que FDOH no tiene autoridad para regularlos. “Cualquier persona puede tener un centro de este tipo, y no tiene regulación sanitaria porque su dueño no es un médico”, insiste el doctor Pazmiño.

 



 



La senadora estatal Anitere Flores reconoció los vacíos en la legislación durante una entrevista a Univision como parte de esta investigación. “Estamos en un limbo, porque ni el departamento de salud ni el departamento de regulación de negocios están a cargo”, dijo.

Esta semana, Flores introdujo un proyecto de ley que busca reformar la actual, y que pretende que los dueños de estos centros sean doctores, y que sea obligatoria la presencia de un anestesiólogo en estas cirugías.

“Si son profesionales, médicos, podrá regularlos el departamento de salud y tendrán más cuidado porque habrá riesgo sobre esa licencia. Al final ellos viven de su licencia”, declaró Flores.

 

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Un problema nacional


Un problema nacional

Kizzy London viajó a Florida desde Louisiana, Delma Pineda, desde California, Lattia Baumeister desde Illinois, Heather Meadow desde West Virginia, Jasmine Smith de New Jersey, Rannika Hall desde Missouri y Tola Warren de Nueva York. Este no es un problema estatal.

El 80% de las mujeres fallecidas citadas en este trabajo viajaron al sur de Florida desde otros estados o países, atraídas por la enorme oferta, tentadores precios y facilidades de pago.

Solo en el condado de Miami-Dade hay 112 lugares con licencia de centro cosmético. En todo el estado hay 629 licencias de este tipo, con precios muy inferiores a los que se consiguen en otros estados.

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Por ejemplo, el centro 'New Life', donde se operó Adianet Galván ofrece un BBL con financiamiento a varios años pagando 30 dólares a la semana, o una liposucción abonando 25 dólares a la semana. También promocionan aumento de senos por cuatro cuotas de 20 dólares al mes, también financiado a varios años.

Las 14 fallecidas mencionadas en este trabajo dejaron atrás al menos 26 huérfanos. “Pasa en Miami, pero esto es un problema nacional. No son mujeres, son madres, de fuera de Florida que encuentran estas clínicas en Internet donde no hay más información. Ven los precios y piensan que tendrán un buen resultado, pero pagan el precio último”, dice Pazmiño.


Centros cosméticos con licencia en Miami-Dade



No hay registros

A pesar de la gravedad del problema, hay cientos de historias que se quedan sin contar, porque en Florida, ninguna agencia, ni siquiera el departamento de salud, guarda registros de las muertes o incidentes por procedimientos cosméticos.
Cualquiera que desee informarse antes de someterse a una operación, está prácticamente a ciegas, y solo puede recurrir a los reportes de algunos medios.

 



 



Rastrear las denuncias es una misión casi imposible. Centros como 'New Life', donde murió la hija de Arelys González, aparecen sin quejas en el portal del departamento de salud. Tampoco hay reclamos contra Jolie, cuyo local en un centro comercial ha cambiado de nombre varias veces, tras reportes de al menos tres muertes.



“Hoy en día no hay ninguna obligación de que el departamento de salud tenga esas cifras, porque sus dueños no son médicos y FDOH no los regula”, explica la senadora Anitere Flores.


 

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No hay registros

 



No hay control

Alejandro López no es doctor y es dueño de un centro donde no se han reportado muertes, pero lidia con la mala reputación de la industria y él mismo reconoce que la ley es débil.

“Cualquier médico puede hacer en su oficina una cara, unos párpados, una lipo. Por ley, sólo pueden sacar 1.000 ml de grasa, pero, ¿cómo pueden controlar esto? ¿cómo saben si sacas 1.000 o 4.000 ml? No hay manera de controlar, es imposible, tendrías que tener al inspector al lado tuyo fijo. Te sacan todo lo que quieren y no pasa nada”, dice López.

El equipo de Univision visitó cuatro de estos centros de forma encubierta, solicitando información sobre las cirugías. En ninguno de los sitios la reportera fue atendida por un médico. Quien se encargó de examinar a la potencial paciente fue una figura que llaman ‘coordinadora’, quien se dedica de recomendar qué procedimientos deben hacerse.

En dos de los centros, concretaron una fecha para la cirugía, sin que un doctor viera a la persona. En todos los lugares aseguraron que ninguna de las cirugías implicaba riesgos.

 



 



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No hay control


 

Marcadas de por vida y sin justicia

Berta Ledón, una mujer de Miami, se sometió en 2017 a una liposucción tipo ‘Tummy tuck’ y una cirugía de cuello, que se complicó y la dejó completamente desfigurada. Sus heridas se infectaron y pasó meses con los huecos que dejó la operación en el torso de su cuerpo.

“Luego de que se me abrió la herida, fui a la clínica donde me operaron, pero no me atendió el doctor, me atendió una enfermera y ella misma me dijo que me iba a abrir. No fue sino hasta el mes que me vio un doctor”, cuenta Ledón.

En total, Ledón pagó por sus cirugías 13,000 dólares, pero luego de las emergencias, terminó endeudada en casi 30,000 para curarse los daños que le dejó la cirugía.


 



 



La clínica donde se operó, My Cosmetic Surgery, no registra ni una queja en el portal del FDOH. Y Ledón no tiene esperanzas de obtener justicia porque al menos cuatro abogados se han negado a tomar su caso.

El caso de Ledón fue reportado por Univision en febrero de 2018, y en su momento, el centro My Cosmetic Surgery envió el siguiente comunicado:

"Debido a las regulaciones de la ética médica del estado de la Florida, no podemos discutir los términos y particularidades de este caso. A todos nuestros pacientes les brindamos la mejor atención. Toda intervención quirúrgica implica riesgos, que están detallados en los Consentimientos Informados que los pacientes leen y firman. My Cosmetic Surgery es una institución respetable, con un historial de seguridad impecable en más 20 de años y miles de pacientes satisfechos".



Berta Ledón

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Una vez más, la ley de Florida hace prácticamente imposible que quienes quedan marcadas por este tipo de cirugías tengan opciones de indemnización. Por ley ningún médico en el estado está obligado a tener un seguro contra riesgo.

El abogado Percy Martínez, experto en casos de mala práctica médica, indica que le llegan al menos diez casos de este tipo a la semana, pero prefiere no tomarlos, porque saben que tiene todas las de perder.

“Esos médicos o centros no tienen seguro, o tienen seguros muy bajos. Además, consultan con abogados que les enseñan a proteger sus bienes; así que las casas, los aviones y los barcos los ponen a nombre de sus familiares”, explica Martínez.

El jurista también cree que la legislación debe cambiar y exigirle a los centros y a los doctores que tengan un seguro de responsabilidad. “No es posible que un Food Truck esté obligado a tener un seguro, y un centro cosmético o un médico no. Vemos cientos de casos así, pero no hay forma de recuperar dinero”, insiste.

 



 



A pesar de las secuelas que le dejó la cirugías a Berta Ledón, nunca tuvo compensación por los daños físicos ni emocionales. Arelys González tampoco ha sido indemnizada por la muerte de su hija Adianet.

“No me interesa el dinero, me interesa que el culpable pague para hacer justicia con la muerte de mi hija. Eso es lo único que me dará paz. Todo quedó en vano, y estoy en los Estados Unidos, donde se supone que las leyes se cumplen”, dijo González.

La propuesta de ley de la senadora Flores contempla multas de hasta 10 mil dólares, el cierre de negocios o castigos de 5 años, para los centros cosméticos que registren incidentes.

Flores dijo que intentará incluir la obligación de un seguro de responsabilidad, pero cree que lo que será crucial es que los médicos sean dueños de los centros para que FDOH pueda regularlos.

La reforma de la ley no resolverá todo el problema. Expertos coinciden en que los pacientes están obligados a investigar en manos de quién ponen sus vidas.

Para Arelys González y Berta Ledón ya es demasiado tarde. Arrepentidas, solo esperan que sus tragedias sirvan ahora de ejemplo para las demás.

Vea también los reportajes para televisión de este trabajo:


PARA VERIFICAR SI UN MÉDICO TIENE CERTIFICACIÓN COMO CIRUJANO PLÉSTICO, USTED PUEDE INGRESAR A ESTE LINK. SOLO NECESITA TENER A MANO EL APELLIDO DEL DOCTOR.

Y SI NECESITA VERIFICAR LA LICENCIA DE UN MÉDICO O UN CENTRO COSMÉTICO EN EL ESTADO DE FLORIDA, USTED PUEDE INGRESAR AL SIGUIENTE LINK DEL DEPARTAMENTO DE SALUD ESTATAL


Créditos


Textos: Maria Alesia Sosa
Investigación y Producción: María Alesia Sosa y Érika Carrillo
Guión de TV: Érika Carrillo
Editor USC: Bob Ortega
Editor Univision 23: Samuel Belilty
Camarógrafos: Armando Pico, David González, Carlos Corrales, Vicente Raigoso.


Producto Digital: Daniela Jaramillo
Desarrollo Front-End: Adriana Bermúdez
Diseño de Infografía: Adriana Bermúdez

Poyecto hecho en colaboración con: Center for Health Journalism, USC Annenberg

Agradecimientos: Samuel Belilty, Nathalie Alvaray, Dr. Pat Pazmiño, Carlos Espinosa, Selymar Colón, Tamoa Calzadilla, David Maris.

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