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Psicología

Por qué insistimos tanto en seguir con cosas que no nos gustan o convienen

Contemplamos nuestras decisiones por lo que ya hemos invertido en ellas, en lugar de por lo que podríamos conseguir en el futuro. Es lo que refleja la "teoría de los costos hundidos", la tendencia natural a ir adelante con las decisiones tomadas, por malas que sean.
21 Jun 2021 – 10:34 AM EDT
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Un negocio en el que has invertido mucha energía y tiempo pero que no tiene apenas posibilidades de prosperar; una relación sentimental que no funciona pero se alarga cerrando el paso a otras parejas; un trabajo que no te encaja pero para el que te has preparado largamente: son tres ejemplos comunes de proyectos en los que solemos emplear mucho tiempo o dinero y, precisamente por eso, nos cuesta horrores abandonar, incluso si sabemos que están abocados al fracaso.

Si te ha ocurrido no estás solo. La tendencia natural, tanto en asuntos importantes como irrisorios, es a adoptar decisiones que justifiquen las anteriores, aunque ya no resulten válidas. Es natural comprometerse con la decisión que uno toma y querer que resulte exitosa, pero el problema llega cuando nos negamos a abandonar un proyecto que ya resulta inútil, porque se ha invertido mucho en él.

La cuestión es que, si te paras a pensarlo, quizá llegues a esta importante conclusión: los costos no recuperables –el tiempo, energía, dinero invertidos– son irrelevantes de cara a las decisiones actuales. Cometen este error los ejecutivos que siguen derrochando fondos cuando está claro que la iniciativa no va a salir adelante, los generales que continúan destinando más y más recursos (vidas humanas, tristemente) a batallas perdidas, o tú y yo cuando nos aferramos a lo malo conocido.

Esto es lo que refleja la teoría de los costes hundidos (o ‘sunken costs fallacy’, en inglés). El precio que pagamos por no abandonar puede ser muy grande. “ Es fácil verlo en otros pero no tanto en nosotros, por la tendencia a tirar hacia adelante una vez que tomamos una decisión, por mala que sea”, escribe la psicóloga social Heidi Grant. “Nos centramos demasiado en lo que perderíamos si moviésemos ficha, en lugar de fijarnos en los costes de no hacerlo, que se traducen en mayor derroche de tiempo y esfuerzo y oportunidades perdidas.


Es el sesgo mental en el que se apoyan no pocos juegos de apuestas: ¿cómo vamos a tirar por la borda todas esas monedas que hemos gastado, todo ese dinero que hemos apostado? Mejor seguimos derrochando más.

Para asegurarte de que tomas las mejores decisiones cuando las cosas van mal, Grant recomienda centrarse en lo que puedes ganar si abandonas, en lugar de en aquello que puedes perder. La cosa depende, al final, de en qué te centres.

Deja la serie que te aburre

“Cuando observamos nuestros objetivos en términos de lo que podemos ganar, en lugar de lo que podemos perder, hay más probabilidades de que nos demos cuenta de que la aventura en cuestión está destinada al fracaso”, apunta Grant. Una buena idea es practicar con asuntos poco trascendentales. Dejar un libro que te aburre aunque ya lleves la mitad, o abandonar una serie aunque ya vayas por la segunda temporada. Y de ahí, dar el salto y decir adiós a la pareja que no está dispuesta al compromiso, al trabajo aburrido o al negocio que hace aguas.

El dinero y el esfuerzo que gastaste ayer no deberían tener nada que ver con las decisiones que tomes mañana, porque cada decisión es una nueva, dice el escritor de productividad Seth Godin. “Los ganadores abandonan rápido, a menudo y sin sentirse culpables”, sostiene.

Más fácil decirlo que hacerlo. Para ayudarse en el proceso, Godin recomienda hacerse tres preguntas:

¿Pienso en el futuro o me aferro al pasado?
¿Cuál es el coste de oportunidad de seguir adelante?
¿Seguir invirtiendo arreglará la situación o causará mayores pérdidas?

También conviene estar atento a las razones por las que, según Godin, perdura esta falacia que tanto daño puede hacernos en nuestra vida cotidiana:


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