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Coronavirus

La vida post covid-19: ¿nuestra nueva realidad serán años de distanciamiento social de forma intermitente?

Los estados han ido relajando sus restricciones de distanciamiento físico, pero esto se da cuando aún se desconoce cómo se comportará el virus más adelante y cuando no existen ni una vacuna ni un medicamento para tratar la enfermedad. Sigue aquí nuestro live blog con lo últimos sobre la pandemia.
3 May 2020 – 08:52 PM EDT

La vida después de la dura pandemia inicial del covid-19 puede que no inicie del todo con la relajación de las restricciones impuestas por los gobiernos para contener su propagación. Posiblemente debamos seguir practicando el distanciamiento social (o físico) de forma intermitente hasta el 2022, especialmente mientras se logran una vacuna y un medicamento para combatir la enfermedad causada por el coronavirus, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Harvard.

Esto es importante saberlo cuando, en Estados Unidos, una docena de estados se alistan para suavizar sus restricciones, a la vez que el experto del equipo de la Casa Blanca Anthony Fauci advierte que algunos gobernadores estarían tomando un "riesgo significativo" al decidir 'reabrir' en un intento por poner a rodar sus economías tras el frenazo ocasionado por la inédita crisis de salud pública.

Estas 'reaperturas' se dan cuando quedan en el tintero varias interrogantes clave: ¿cómo se comportará este nuevo coronavirus en distintas temporadas del año? ¿serán realmente inmunes las personas luego de que se contagian? Y en caso de que desarrollen inmunidad, ¿por cuánto tiempo?...

Nos encontramos en territorio desconocido y es por eso que mientras no haya una vacuna o un fármaco que al menos aminore la intensidad de la enfermedad es posible que debamos acostumbrarnos a vivir en períodos de restricciones rigurosas con otros en los que éstas son de cierta manera relajadas, una suerte de 'tira y afloja' necesario para evitar otro fuerte brote del covid-19 en el futuro.

Esta semana se supo que, en un primer estudio, el fármaco remdesivir de la empresa Gilead aceleró la recuperación de los enfermos con el covid-19, pero hizo poco por reducir la tasa de mortalidad. Aún se necesitan otros estudios más amplios que confirmen su efectividad.

Mientras esto ocurre, otras farmacéuticas y el gobierno estadounidense ponen el pie en el acelerador para dar con una vacuna y que la misma pueda ser producida ampliamente. Ello también tomará tiempo, cerca de un año de acuerdo con el consenso de expertos y de Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas.


"Nuevos tratamientos, vacunas u otras intervenciones como un agresivo rastreo de contactos (entre los contagiados y las personas con las que interactuaron) y cuarentenas pueden aliviar la necesidad de un riguroso distanciamiento físico para mantener la epidemia bajo control", escribieron en su estudio los científicos de Chan School of Public Health de la Universidad de Harvard.

"En ausencia de esas intervenciones puede que se necesite una vigilancia y un distanciamento intermitente (o un distanciamiento sostenido si resulta altamente efectivo) hasta el 2022, lo que podría suponer una sustancial carga social y económica. Para acortar la epidemia de SARS-CoV-2 (el covid-19) y garantizar un cuidado adecuado para los que se enferman gravemente es urgente aumentar la capacidad hospitalaria y desarrollar intervenciones adicionales", dijeron los expertos.

Reconocieron, sin embargo, que en muchas partes donde el covid-19 se ha propagado sin control –como en Estados Unidos– puede no ser práctico en este momento el agresivo rastreo de las interacciones que tuvieron los contagiados con otras personas. No hasta que baje el número de casos.

En la noche de este sábado, en Estados Unidos había más de 1,132,000 millón de casos conocidos, buena parte de los más de 3 millones confirmados en todo el mundo, según el conteo de la Universidad Johns Hopkins.


Cómo se puede comportar el covid-19

El equipo de Harvard llegó a esta conclusión tras analizar un modelo de transmisión de varios betacoronavirus, como el covid-19, para intentar dilucidar cuál será su dinámica hasta el 2025.

Explicaron que se enfocaron en los cambios que puede presentar estacionalmente, la duración de su inmunidad y la inmunidad que posiblemente se logre alcanzar junto con los contagios de otros tipos de coronavirus de origen humano, como el HCoV-OC43 y el HCoV-HKU1. Todo ello usando a Estados Unidos como escenario.

Encontraron que el covid-19 puede proliferar en cualquier momento del año y que es capaz de producir brotes agudos sin importar cuándo fue que surgieron. Cuando el brote se desata en el invierno o primavera puede tener un pico o punto máximo menor, dijeron los científicos. Si, en cambio, se produce en el otoño o invierno, ese brote sería más significativo.

Sobre la inmunidad, el equipo halló que si no es permanente probablemente el virus entrará en una circulación regular como ocurre con la influenza. "Muchos escenarios llevan a que el SARS-CoV-2 entre en circulación de largo plazo junto con otros betacoronavirus", dijeron.

Según ellos, para que el distanciamiento físico sea efectivo hay que realizar pruebas de forma amplia para poder saber cuándo aumentan los casos y se deben apretar las restricciones.

En caso de que no sea posible detectar ese aumento con pruebas, se puede tomar como punto de referencia la disponibilidad de camas de hospitales para atender a enfermos graves, aunque ese indicador puede no ser el mejor porque hay un retraso en lo que las restricciones comienzan a surtir efecto y el momento en que se eleva esa necesidad por camas hospitalarias.


Se deben realizar 20 millones de pruebas al día

En esa línea, expertos del Edmond J. Safra Center for Ethics de la Universidad de Harvard delinearon una ruta a seguir para lograr una 'reapertura' donde no se necesite el distanciamiento social intermitente.

Su receta coincide con los dicho por sus colegas de esa universidad y por científicos en todo el mundo: se han de realizar las pruebas de detección necesarias y se debe llevar a cabo un esfuerzo para rastrear aquellas personas con las que los contagiados tuvieron contacto.

Ellos afirman que, para fines de junio, deben ser realizados 5 millones de tests por día para que las 'reaperturas' puedan ser seguras para la población. "Este número debe ser elevado con el paso del tiempo (idealmente para fines de julio) a 20 millones por día para movilizar completamente la economía".

El asunto de las pruebas ha sido uno de los más controversiales en Estados Unidos. El presidente Donald Trump se ha vanagloriado de que se está haciendo cerca de esa cantidad diariamente, pero para algunos esto es insuficiente dado que en el país viven unos 328 millones de personas. En esta nota profundizamos en este tema.

El informe de Harvard va más allá aún, al decir que para agosto se debe lograr una "sincronización" entre la gente que sale a trabajar y la capacidad para que todos ellos puedan recibir un test. "El gran valor de este enfoque es que prevendrá ciclos de abrir y cerrar", afirmaron.

"Nos permitirá 'reabrir' de forma sostenida partes de la economía que han sido 'cerradas', proteger a nuestros trabajadores de primera línea y contener el virus en niveles que puedan ser manejados de forma efectiva y atendidos hasta que tengamos una vacuna", acotaron.

En una primera fase, desglosan, la mira debe estar puesta en los trabajadores esenciales, los ancianatos y las personas encarceladas. Solo así se podrá reintegrar a entre el 40% y 55% de la fuerza laboral con las pruebas y equipo de protección suficientes.

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