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El caso de dos gemelas que luchaban contra un trastorno mental termina en un inesperado suicidio pactado

Sara y Amanda Eldritch fueron tratadas en 2015 con una técnica pionera para sobrellevar su Trastorno Obsesivo Compulsivo que les impedía llevar una vida normal. A pesar de que por 3 años reportaron serias mejoras la policía de Colorado ha reportado su muerte como un suicidio acordado.
4 Abr 2018 – 01:50 PM EDT
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La fotografía de las gemelas Sara y Amanda Eldritch usada en la campaña abierta en GoFundMe para conseguir dinero para su madre. Crédito: Et+2u3OiKw768NTtqkPsJE5fhpLtqMdDJGRHbo6bTYVQeJfqSfcrJaVOtThPygqHoKAPobzj8Xu58qA3x95zyA==

Lo que hasta hoy parecía ser un triunfo médico en el camino de tratar el Trastorno Obsesivo Compulsivo ha terminado en la tragedia del suicidio pactado de las gemelas Sara y Amanda Eldritch, en Colorado.

Estas hermanas crecieron en Broomfield. Entre sus amigos y familiares eran conocidas por su extraordinario parecido, por nunca separarse la una de la otra y porque desde su adolescencia habían desarrollado un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), una enfermedad mental que les impedía llevar una vida normal a cabalidad.

Sara y Amanda, por ejemplo, tomaban baños larguísimos, casi de 10 horas incapaces de sentir que estaban suficientemente limpias. De niñas, ponerles unas medias podía ser una labor de horas porque eran incapaces de soportar que quedara una arruga. Podían durar meses sin salir de la casa solo para prevenir respirar el aire de la calle y, si salían, podían llegar a la deshidratación por no tocar una botella. Su madre narró muchas veces cómo se quedaban dentro de la tina hasta que terminaban la barra de jabón completamente o se limpiaban con alcohol hasta dejarse marcas rojas en la piel.

“Las personas que padecen de este trastorno experimentan pensamientos involuntarios, irracionales, y repetitivos, llamados obsesiones. Estos pensamientos generan ansiedad, angustia y miedo en el paciente, quien se ve compelido a realizar acciones compulsivas, en su intento por neutralizar las sensaciones desagradables asociadas a las obsesiones. El ciclo de obsesiones y compulsiones requiere mucho tiempo diario e inhibe la realización de actividades importantes para la persona”, le explicó a Univision Stephanie Cogen, de la Fundación Internacional de OCD (Obsessive Compulsive Disorder, por sus siglas en inglés).

Su caso se hizo emblemático porque en 2015 las gemelas, que habían tratado todo tipo de tratamientos, medicamentos y hasta hipnosis, se sometieron a un novedoso tratamiento que se convirtió en un caso emblemático en la literatura médica.

Ante la magnitud de su enfermedad, las gemelas fueron las primeras pacientes de Colorado en ser tratadas con estimulación cerebral profunda, un procedimiento a través del cual los médicos colocaron cables de electrodos debajo de la piel de la cabeza, el cuello y el hombro de cada una de las pacientes y los conectaron a un neuroestimulador, a través del cual su médico iba a poder controlar electrónicamente los impulsos de ansiedad. "Si no tienes ese impulso de ansiedad para obligarte a que hagas los hábitos, entonces los hábitos son relativamente fáciles de sobrellevar", dijo en su momento el doctor David VanSickle quien llevó el caso.

Durante tres años, las gemelas reportaron, a través de programas de televisión y de su propia página de Facebook, las considerables mejoras que les había traído dicha cirugía. Desde poder separarse por horas sin sentir ansiedad hasta poder conseguir un trabajo sin que se viera interrumpido por sus impulsos de repetir una y otra vez una misma acción.

Sin embargo, este que parecía ser un caso de éxito médico ha tenido un inesperado desenlace. Las autoridades locales de Colorado han reportado que las dos gemelas fueron encontradas muertas por herida de bala al interior de un carro, en un episodio que el sheriff del condado sospecha “pudo haber sido un suicidio pactado”.

En las múltiples entrevistas que dieron en la televisión nacional, las dos jóvenes de 33 años habían dado duros testimonios de su enfermedad y habían confesado haber tenido intenciones suicidas desde los 13 años. “Es como oír todo el tiempo a alguien que está sosteniendo sobre tu cabeza un arma. Tú no tienes otro remedio que hacer lo que él te dice”, dijo una vez Amanda a 9News.

Esta es una enfermedad que afecta entre 2 y 3 millones de adultos y medio millón de niños y adolescentes en EEUU, pero no hay suficientes profesionales de la salud bien entrenados para tratarla. Es un trastorno que no discrimina por edad, sexo, raza, ni origen, y puede tardar entre 14 y 17 años para ser correctamente diagnosticada”, asegura Stephanie Cogen, de la Fundación Internacional de OCD quien asegura que hay dos rangos de edad prevalentes donde pueden aparecer por primera vez este tipo de trastornos "entre los 10 y los 12 años de edad o los primeros años de adultez"

En una campaña de GoFundMe que han abierto familiares de las gemelas para ayudar a su madre, se puede leer: “El progreso de las gemelas después de su cirugía pionera de 2015 superó todas las expectativas y transformó su vida en los últimos tres años. Pero, no hay cura definitiva para esta enfermedad mental, y finalmente sucumbieron a esta enfermedad insidiosa”.

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