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Medicina y Farmacia

¿De verdad ayudan los suplementos de zinc contra los resfriados y otros virus?

Ante la amenaza del coronavirus hay quienes consideran probar esta terapia natural que muchos usan para acortar los resfriados y para fortalecer el sistema inmune. Pero hay consideraciones importantes que tener en cuenta. Te explicamos lo que dice la ciencia.
22 Feb 2020 – 05:07 PM EST

Nadie escapa del resfriado común que es la principal causa de ausentismo laboral y escolar. Una persona promedio sufre entre dos y tres al año. Hay quienes deciden probar remedios naturales para aliviar los molestos síntomas o acortarlo siquiera unos pocos días. Uno de los más populares es el zinc, al que muchos incluso están recurriendo para fortalecer el sistema inmune ante la amenaza del coronavirus, pero ¿realmente funciona?

Como ocurre con muchas terapias alternativas, no hay un consenso único o evidencia científica contundente al respecto, pero las conclusiones de varios estudios científicos arrojan pistas que pueden ayudarte a decidir si probarlos o no.

Lo que sí está claro es que no hay ningún sustento en que el zinc sea efectivo en el tratamiento de la Covid-19, ocasionada por el nuevo coronavirus. La humanidad apenas comienza a enfrentarla y aun falta mucho por investigar.

La mayoría de los estudios científicos que se han hecho sólo aplican al resfriado común que puede ser causado por muchos tipos de virus (incluso algunos tipos de coronavirus).

Una larga historia


La primera persona en descubrir los beneficios del zinc para la salud fue Ananda Prasad, científica de 91 años quien en la década de los 70 se dio cuenta de que este mineral podía ayudar no sólo con los problemas de crecimiento, sino también al organismo a acortar o reducir la severidad de los síntomas de los resfriados.

En un estudio ciego con placebo, ella y sus colegas notaron que en quienes tomaron pastillas de zinc la duración del resfriado se había reducido entre dos y tres días.

A una conclusión similar llegó un metaanálisis publicado en 2017 por científicos de la universidad de Helsinki: tras analizar las investigaciones disponibles en torno al tema determinaron que tomar entre 80 y 92 miligramos de zinc al día al inicio de un resfriado acorta la duración en 33% (alrededor de un día).

El problema es que muchos de los estudios disponibles no han contado con una muestra lo suficientemente significativa y han usado distintas presentaciones y dosis del zinc, lo que complica el panorama a la hora de determinar cuánto tomar y de qué manera para obtener beneficios.

“Es difícil darles instrucciones a los pacientes”, dice a NPR Harri Hemilä, autor de ese metaanálisis explicando que las formulaciones vendidas en farmacias suelen contener otros ingredientes que restan o incluso anulan la efectividad del zinc. Por ejemplo, no debe contener ácido cítrico.

Algunos expertos recomiendan que el zinc se ingiera en pastillas disolventes o sirop, de modo a que entren en contacto con las mucosas de la garganta y boca para evitar que el virus se multiplique allí.

Entre la evidencia científica que avala algunos beneficios del zinc, la infectóloga Aileen Marty enumera a Univision Noticias enumera un estudio realizado en ratones con neumonía donde se evidenció que la suplementación redujo el daño pulmonar.

También cita estudios clínicos y controlados que demuestran otros beneficios en el tratamiento de diarreas en niños mayores de seis meses (aunque la Organización Mundial de la Salud solo lo recomienda en niños desnutridos en países en desarrollo ya que acarrea efectos secundarios como vómitos) y en la prevención de la progresión de la degeneración macular.

Evita los sprays nasales de zinc

Los aerosoles nasales a base de zinc están contraindicados porque pueden alterar permanentemente el olfato, algo que recalcó la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) en una advertencia en 2015.

“El zinc intranasal está asociado a un efecto adverso severo que es la pérdida permanente del olfato”, subraya el Centro Nacional de Terapias Alternativas y Complementarias de los Institutos Nacionales de Salud.

Otro problema con los suplementos de zinc es que incluso tomados por vía oral pueden tener efectos secundarios como mal sabor en la boca y náuseas o malestar estomacal. También puede interactuar con antibióticos afectando su absorción y, si se toma a largo plazo de forma continua , puede generar deficiencia de cobre, anemia y problemas neurológicos según la Clínica de Mayo.

Ni tanto, ni tan poco

Si quieres probarlos lo ideal es que consultes al médico antes para que te oriente y que te ayude a determinar la dosis apropiada.

Patrick Skerrett, editor de salud de la Universidad de Harvard, explica en un artículo que el límite máximo tolerable diario para adultos (término médico que significa que no tiene riesgos de efectos adversos para casi ningún individuo) de zinc es de 40 miligramos diarios. Las direcciones de los medicamentos naturales de zinc contra resfriados habitualmente recomiendan mucho más.

Y es un mineral que ya está presente en muchos alimentos: una taza de cereal fortificado tiene unos 15 kilogramos de zinc. Alimentos como las ostras, carne roja, granos y nueces son altos en zinc.

Con este mineral, la dosis importa y mucho. Su deficiencia está asociada a problemas de memoria, visión y del sistema inmune, así como otros problemas como impotencia, pérdida de cabello y otros; pero su exceso también es perjudicial y, de haberlo, incluso puede terminar por bajar las defensas (justamente el efecto contrario que buscabas), explica la Oficina de Suplementos Dietéticos del Instituto Nacional de la Salud de Gran Bretaña en su web.

De lo que sí hay evidencia contundente es que el correcto lavado de manos y otras prácticas de higiene sin duda nos protegen de los virus.

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