Salud Mental

La violencia crónica afecta la salud mental de los mexicanos: en 2017, hubo 33 intentos de suicidio al día en Ciudad Juárez

Muchos mexicanos viven traumatizados ante la violencia que azota el país desde hace más de una década. Las últimas estadísticas del estado de Chihuahua revelan que, presa del miedo y la tragedia, el número de suicidios se ha incrementado vertiginosamente entre la población.
12 Ago 2018 – 11:49 AM EDT

México ha sufrido una de las tasas más altas de homicidios del mundo durante más de una década como consecuencia de la agresiva batalla del gobierno durante 12 años contra los traficantes de drogas y otros grupos delictivos.

Casi 30,000 mexicanos fueron asesinados en el 2017 y 2018 podría superarlo. De acuerdo con la Secretaría de Gobernación, mayo fue el mes más violento que ha habido en México en los últimos 20 años, con un promedio de 90 asesinatos por día.

Entre las víctimas se encuentran 136 políticos asesinados mientras hacían campaña para las elecciones de julio del 2018; 43 estudiantes desaparecidos en el estado de Guerrero en el 2014 y ocho periodistas mexicanos que han sido asesinados en lo que va del año.

En los lugares con mayor violencia, los residentes han vivido la última década tomando todo tipo de precauciones y lidiando con el miedo para sobrevivir a la tragedia. Y ahora, los nuevos récords del estado de Chihuahua revelan el peligroso costo para la salud mental que representa la violencia extrema y crónica: llegar al suicidio.

De los asesinatos a los suicidios

Los expertos en el tema de la violencia como yo creían que Chihuahua, que comparte frontera con Texas, era un caso de éxito al haber logrado disminuir la violencia letal.

Ciudad Juárez, la ciudad más grande, justo en la frontera entre EEUU y México, fue por un tiempo uno de los lugares más peligrosos del mundo. Su tasa de homicidios en el 2010 (de 229 homicidios por cada 100.000 personas) era 14 veces mayor que el promedio para América Latina y 38 veces la tasa global de homicidios. Como promedio, 70 residentes de Ciudad Juárez eran asesinados cada semana.

En 2015, gracias en gran parte a una iniciativa de lucha contra la violencia de carácter público-privado llamada Todos Somos Juárez, la tasa de homicidios de la ciudad logró reducirse a 32 homicidios por cada 100,000 habitantes.

Actualmente, la violencia letal parece estar al alza nuevamente. Dependiendo del año, Juárez se encuentra en el ranking de las ciudades más peligrosas del mundo.


Pero aun cuando la tasa de homicidios se ha reducido en Juárez, los suicidios han aumentado de manera constante.

Una encuesta reciente realizada por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y el Centro Familiar de Integración y Crecimiento —un grupo que ayuda a las familias que han sufrido la pérdida de un ser querido— encontró que 33 residentes de la ciudad mayores de 18 años intentan suicidarse cada día. Otros 43 residentes de Juárez contemplan a diario la opción del suicidio.

La tasa de suicidios del 2017 en la ciudad —de 8.9 por 100,000 personas— casi duplicó la del 2010. El año pasado, casi 12,000 personas, equivalente a 1.3% de la población total de Juárez, intentaron suicidarse.

La crisis en la salud mental de Juárez refleja una amplia tendencia al suicidio en ese estado. Según datos oficiales del 2016, Chihuahua tuvo la tasa más alta de suicidios en México.

Este porcentaje creció a un ritmo vertiginoso. En el 2010, menos de 7 de cada 100,000 personas se suicidaron en ese estado. Para el 2015, la cifra había alcanzado las 11.4 personas por cada 100,000. El año pasado, Chihuahua reflejó 12.3 suicidios por cada 100,000 habitantes.

Esto es más del doble del promedio nacional para México y muy cercana a la alarmante tasa de EEUU de 13.8 suicidios por cada 100,000 personas.

Los jóvenes en Chihuahua son los que más sufren. Entre los residentes de 15 a 29 años, alrededor de 16 de cada 100.000 se suicidan, el doble del promedio nacional para esas edades.

El trauma de vivir con violencia crónica

¿Por qué son tantos los que atentan contra sus propia vida en Chihuahua?

Los expertos locales creen que la exposición crónica a eventos traumáticos causa una aflicción mental tan grave que puede conducir al comportamiento suicida.

El año pasado, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez llevó a cabo un estudio con 315 estudiantes del campus y encontraron que vivir en una de las ciudades más violentas del mundo había generado pensamientos paranoicos.

Aunque pocos de los estudiantes entrevistados habían sido víctimas directas de la brutal violencia de Juárez, todos habían oído hablar de mujeres secuestradas, decapitaciones y otros crímenes que habían escuchado de familiares, amigos o en las noticias. Como resultado, tenían la constante sensación de que sus vidas estaban en peligro.

Otro grupo de expertos realizó un estudio similar sobre la salud mental de los estudiantes en el 2014. En éste se determinó que el 35% de los estudiantes tenía problemas con la depresión y casi el 38% dijo que sufría de ansiedad. Casi un tercio mostró signos de trastorno de estrés postraumático (TEPT), incluyendo sentirse siempre alerta, dificultad para dormir y también para concentrarse.

Encuestas de la Organización Mundial de la Salud y el Consorcio Internacional de Epidemiología Psiquiátrica en nueve países en vías de desarrollo, incluido México, estiman la tasa promedio de TEPT en 2,3% mientras que la ansiedad afecta a alrededor del 6% de los encuestados.

Una investigación con estudiantes de secundaria y preparatoria en Ciudad Juárez también halló una incidencia mayor de la habitual de depresión, paranoia y trastorno de estrés postraumático.

La guerra como factor de riesgo de suicidio

Estos resultados son consistentes con las encuestas de salud mental en otras zonas de conflicto.

Un estudio del 2011 con personas desplazadas por el conflicto en Colombia halló evidencias de TEPT en el 88% de los participantes. El 40% sufría de depresión.

En Afganistán un grupo de investigadores entrevistó a 1,011 estudiantes cinco años después de la guerra de EEUU contra los talibanes y cerca una cuarta parte reportó flashbacks y ansiedad, ambos signos de TEPT.

Dichos resultados han contribuido a que la Organización Mundial de la Salud clasifique los desastres naturales, la guerra y los conflictos como factores de riesgo de suicidio.

Emergencia de salud pública en México

La investigación sobre el impacto en la salud mental de la guerra contra las drogas en México está en ciernes. No puedo concluir con certeza que la violencia crónica en Ciudad Juárez está impulsando el fuerte repunte de suicidios en el estado de Chihuahua, pero la crisis de suicidios bien puede indicar una lenta tendencia hacia una emergencia de salud pública en otros estados mexicanos con altas tasas de homicidios, incluidos Michoacán y Guerrero, así como países vecinos como El Salvador y Honduras que siguen siendo mucho más violentos que México.

Ante otro posible año que romperá el récord de asesinatos y con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia, este es un momento en que México debe comenzar a lidiar con lo que permanece oculto: el tremendo costo a largo plazo para la salud pública de la sangrienta guerra contra las drogas.

*Cecilia Farfán-Méndez es becaria postdoctoral en el Centro de Estudios U.S.-Mexicanos en la Universidad de California en San Diego

The Conversation

“Yo intenté quitarme la vida”

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