¿Por qué algunos apoyan (y otros no tanto) la canonización de la madre Teresa de Calcuta?

Este domingo, el papa Francisco elevará a la categoría de 'santa' a la religiosa basado en dos milagros que se le atribuyen. Aunque la celebración está preparada en Roma e incluso en Calcuta, hay quienes la critican por promulgar un culto al sufrimiento.
3 Sep 2016 – 8:13 AM EDT

Para algunos, la Madre Teresa de Calcuta fue una monja que dedicó su vida al servicio de los pobres; otros solo la ven como una "religiosa fundamentalista", una "criatura de la oscuridad". A pesar de las opiniones de unos y otros, este domingo el papa Francisco la reafirmará como un modelo para los católicos del mundo con su canonización en la Plaza San Pedro, en Roma.

Dos milagros se le atribuyen para elevarla a la categoría de "santa". El primero ocurrió en 1998. Una mujer bengalí de 30 años y madre de cinco, Monika Besra, padecía un tumor de ovario. Ella había sido recluida en la sede de las Misioneras de la Caridad en Roma, y se curó inexplicablemente luego de que una de las religiosas de la congregación le colocara una estampa de la Madre Teresa en el abdomen.

Al entrar, "una luz cegadora, divina, salió de la fotografía de la madre (Teresa) y me envolvió. Cerré los ojos, no entendía lo que pasaba. Era indescriptible", contó Besra a la agencia francesa AFP. Al cabo de unas horas, la mujer percibió una mejoría: "Me levanté de la cama sintiéndome tan ligera y tan bien. Miré hacia abajo y vi que la hinchazón había desaparecido. No me lo podía creer. Toqué el sitio, apreté, lo pellizqué. Había desaparecido. No estaba soñando", recordó.

Ese milagro le valió a la religiosa su beatificación por el papa Juan Pablo II en octubre de 2003, en Roma, ante unos 300,000 peregrinos de todo el mundo y ante la propia Besra. "Hermanos y hemanas, incluso en nuestros días Dios inspira nuevos modelos de santidad", dijo entonces el pontífice.

En 2015, un segundo hecho –evaluado por años– fue elevado a la categoría de milagro: los tumores en el cerebro del brasileño Marcilio Andrino, de 35 años, habían desaparecido mientras estaba enfermo en 2008. "Cuando ya se estaba muriendo en la mesa de operaciones por una enfermedad cerebral mortal, su esposa pidió la intercesión de la religiosa", se leyó en el periódico Avvenire, de la Conferencia Episcopal Italiana. El diario explicó que un grupo de expertos reunidos en la Congregación por las Causas de los Santos atribuyó la "cura milagrosa" a la monja.

Este segundo incidente fue el que sumó a favor de que en marzo –18 años luego de su muerte– el papa Francisco abogara por la santificación de la religiosa.

La vida en un sari
En su sari de algodón blanco con bordes azules. Esa es la imagen que evoca la madre Teresa de Calcuta en cualquiera que la piense.

Nació el 26 de agosto de 1910 en una familia albanesa en Skopje, la capital de la actual república de Macedonia. Fue bautizada Gonxha Agnes Bojaxhiu.

Apenas a los 18 años se incorporó a la orden religiosa Hermanas de Nuestra Señora de Loreto, cuya sede central se encontraba en Irlanda. Allí tomó el nombre de Teresa, en honor a Santa Teresa de Lisiex.

Más tarde fue enviada a la India, donde enseñó en una escuela para niñas de clase alta. Pero a sus 37 años dijo haber recibido la "llamada de llamadas" y pese a la oposición del arzobispo de Calcuta, Fernando Periers, a principios de 1948 se fue a vivir a los barrios más pobres de la capital de Bengala y fundó, junto a 12 de sus exalumnas, la Congregación de las Misioneras de la Caridad.

Y en 1952 hubo un evento que la conmovió profundamente y la llevó a abocar su trabajo en la atención de los pobres: tuvo que atender a una mujer moribunda abandonada en la calle y cuyos pies habían sido heridos por las ratas.

Tras insistir a las autoridades, logró que entonces le cedieran un viejo edificio en el que recibió a miles de enfermos de tuberculosis, tétano y disentería, todas enfermedades que generaban gran temor.

En Calcuta, madre Teresa también fundó un orfanato y un centro para leprosos, donde en la actualidad se tejen los saris blancos que usan las 4,500 misioneras de su congregación, dispersas en unos 100 países del mundo, entre ellos algunos de América Latina.

En la propia sede de la congregación, en una avenida de la gran ciudad india, murió el 5 de septiembre de 1997, con 87 años. Su labor no pasó desapercibida.

Fue reconocida por el papa Juan Pablo II, que manifestó públicamente su admiración por la monja y la catalogó como "la benefactora de la humanidad". El papa Francisco, por su parte, la conoció en 1994 y reconoció haber quedado impresionado por su temple, aunque también habló del temor que le inspiró la religiosa.

Su trabajo la hizo también ganadora del premio Nobel de la Paz en 1979.

"Por sangre soy albanesa. De ciudadanía soy india. Por fe soy una monja católica", así se definió alguna vez ella misma según la página de noticias del Vaticano.

Ni tan santa
Mientras la madre de cinco, Monika Besra, atribuyó el fin de su tumor a un milagro concedido por la religiosa –igual que lo hizo el Vaticano–, sus médicos responsabilizaron a la ciencia.

Ellos aseguraban que el tumor de la mujer estaba en sus primeros estadios, por lo que su cuerpo respondió a los tratamientos con éxito. "No quiero faltarle el respeto a madre Teresa, pero es una deformación de la verdad decir que fue un milagro suyo", dijo en 2002 a la agencia francesa el exministro de Salud del estado de Bengala Occidental, Partho De.

Como ésa, ha habido diversas críticas contra la monja, sus centros de atención de enfermos y su visión de temas tan polémicos como el aborto, al que se oponía. Incluso algunos han dicho que su ayuda a los pobres solo se explica en sus intenciones de convertirlos al cristianismo.

Mary Johnson, una estadounidense que perteneció a la congregación Misioneras de la Caridad por unos 20 años, escribió un libro sobre la Madre Teresa: 'Una sed insaciable'. Allí, la describe como un ser ambicioso más que como una santa. "Era una persona que hubiera podido realmente realizar cambios muy, pero muy importantes. Inclusive contó con mucho dinero para lograrlo, pero no le interesaba", criticó la autora en una entrevista a la AFP. El mismo reproche le hizo Susana Shields, quien también trabajó en la congregación. Para ella, el dinero que recibió la religiosa bien pudo servir para aliviar con mejores médicos el sufrimiento de los enfermos y moribundos.

En Calcuta como en Roma, se esperan grandes celebraciones en homenaje a la religiosa. En la ciudad de la India, habrá tres meses de conmemoraciones que incluirán lanzamientos de libros sobre la vida de Madre Teresa, eventos artísticos e incluso desvelarán una estatua de bronce de la monja. En el Vaticano, los posters alusivos a la canonización ya circulan por las calles, según reseñan los diarios.

Pero pese al ambiente festivo de algunos, sus más férreos críticos, como el médico originario de Calcuta Aroup Chatterjee, siguen pensando que "muchos corruptos se han convertido en santos católicos", dijo al diario The Guardian. Para él, la Madre Teresa es "una criatura medieval de la oscuridad" y una "figura falsa y fantástica".

En su libro ' Mother Teresa: the final veredict', la critica duramente, porque asegura que mientras ella viajaba por el mundo en un avión privado, la gente enferma, recluida en las sedes de las Misioneras de la Caridad, recibía atenciones médicas negligentes, eran inyectados con jeringas reutilizadas de paciente en paciente y vivían en condiciones antihigiénicas.

El estadounidense Christopher Hitchens escríbió críticas similares en su libro ' The Missionary Position'. Allí la presentó como una "religiosa fundamentalista", una "política operativa", una "cómplice de los poderes mundanos". Al mismo tiempo que algunos destacaban que había llevado una vida de ayuda a los pobres y desfavorecidos, Hitchens la analizaba como alguien que en lugar de procurar el alivio en quienes sufrían, "promulgaba un culto basado en la muerte y el sufrimiento".


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