Relaciones Internacionales

Rubio y Menéndez proponen una ley para suspender los vuelos entre Estados Unidos y Cuba

El senador republicano por Florida y el senador demócrata por New Jersey buscan detener el tráfico aéreo comercial entre los dos países hasta que se certifiquen las medidas de seguridad de los aeropuertos de la isla.
8 Sep 2016 – 3:52 AM EDT

El senador demócrata Robert Menéndez y el senador republicano Marco Rubio lanzaron este miércoles un proyecto de ley que frenaría los vuelos entre Cuba y Estados Unidos hasta que pueda comprobarse que los aeropuertos de la isla cumplen con las más exigentes medidas de seguridad.

La propuesta legislativa de los senadores, ambos de origen cubano, llega justo una semana después de que Cuba y EEUU abrieran la primera ruta de tráfico aéreo regular entre los dos países desde 1961.

Los senadores buscan frenar los vuelos desde y hacia Cuba hasta que la Administración de Seguridad del Transporte (TSA, por su sigla en inglés) evalúe las medidas de seguridad de los aeropuertos de la isla y pueda comprobar la fiabilidad del personal aeroportuario cubano.

"Con tantas amenazas graves de seguridad en todo el mundo, es irresponsable dejar aspectos clave de nuestra seguridad en las manos del antiamericano y represivo régimen de Cuba", consideró en un comunicado Rubio, firme opositor al restablecimiento de las relaciones entre Washington y La Habana.


En ese sentido, Rubio resaltó que el personal de los aeropuertos es contratado por el Gobierno cubano y, a su juicio, eso incrementa las probabilidades de que alguien que busca dañar a EEUU acceda a información sensible sobre datos de vuelos o controles de seguridad.

Entre otras cosas, Rubio y Menéndez quieren saber si los aeropuertos de la isla tienen escáneres corporales adecuados, sistemas de detección de explosivos, tecnologías para detectar pasaportes falsos y un exhaustivo proceso para conocer a quién se está contratando como empleado.

El Gobierno de Estados Unidos otorgó permiso a varias aerolíneas para que comiencen con vuelos programados a Cuba, lo que abre otro capítulo en los esfuerzos de la administración de Obama por mejorar los vínculos e incrementar el comercio y los viajes con su antiguo enemigo de la Guerra Fría.

Un avión de pasajeros de JetBlue Airways Corp voló a Santa Clara, Cuba, desde Fort Lauderdale, Florida, el 31 de agosto. Fue el primer vuelo comercial programado desde Estados Unidos a la isla en más de medio siglo. Se prevé que los vuelos comerciales a la capital cubana, La Habana, comiencen este año.

"(Cuba) sigue siendo un aliado estratégico de algunas de las organizaciones terroristas más peligrosas del mundo", subrayó en un comunicado Menéndez, uno de los senadores más críticos con la política de apertura a la isla.

La iniciativa bipartidista de los senadores enfrentará con todo pronóstico una dura batalla en el Congreso, donde en el último año se han propuesto varios proyectos de ley para viajar libremente a la isla y han avanzado sigilosamente iniciativas para enviar remesas y facilitar las telecomunicaciones con Cuba.

En el improbable caso de que la iniciativa prosperara en el Congreso, la Casa Blanca tiene poder de veto y probablemente frenaría esta propuesta, pues se opone frontalmente a las políticas emprendidas por el presidente, Barack Obama, para normalizar relaciones con el viejo enemigo de la Guerra Fría.

Los defensores de la apertura de los vuelos comerciales argumentan que, durante años, las compañías de vuelos chárter han comunicado a los dos países sin ningún tipo de incidente.

Además, aseguran que el restablecimiento de vuelos comerciales entre Cuba y EEUU no sólo establece una conexión regular, sino que además permite viajar a precios que rondan los 200 dólares por ida y vuelta, mucho menos de lo que debían pagar hasta ahora los viajeros de los vuelos chárter.

Frente a ello, los detractores de los vuelos comerciales, como Rubio y Menéndez, aseguran que los aeropuertos cubanos no cumplen las medidas de seguridad y, además, que el flujo de visitantes enriquecerá al régimen de los Castro a pesar de su cuestionable respeto a los derechos humanos.

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