Seis demócratas quieren que empiece un juicio político contra Donald Trump

Los congresistas, liderados por Steve Cohen, están solicitando una audiencia porque aseguran que hay méritos suficientes para despojar al presidente de su cargo por "obstrucción a la justicia".
15 Nov 2017 – 3:34 PM EST

Varios representantes demócratas pidieron este miércoles una audiencia de juicio político contra el presidente Donald Trump, quien está en medio de nuevas presiones por el avance en las investigaciones sobre la posible relación entre la campaña que lo llevó a la Casa Blanca y Rusia para influir en los resultados de los comicios.

El representante demócrata por Tennessee, Steve Cohen, dijo a los periodistas que otros cinco colegas del partido firmaron la petición para introducir cinco artículos de juicio político contra el mandatario.

Los cargos que justifican la audiencia son, según los congresistas, obstrucción a la justicia –por haber despedido al jefe del Buró Federal de Investigaciones (FBI) James Comey–, violación a la cláusula de emolumentos –por sacar provecho económico de sus negocios– y haber minado el sistema de justicia y de libertad de expresión.

"Estamos haciendo un llamado a la Cámara de Representantes para que dé inicio a una audiencia de juicio político (impeachment)", dijo Cohen.

El demócrata fue claro al afirmar que no se trata de un voto para el juicio político, sino de una audiencia para estudiar si existen méritos para enjuiciar al presidente.

Reaccionando al sitio de noticias Politico, el portavoz del Comité Nacional Republicano, Michael Ahrens, señaló que los demócratas persiguen un esfuerzo radical sin base porque no tienen un mensaje positivo.

La Constitución prevé en su segundo artículo que el Congreso pueda iniciar el juicio político contra el presidente, el vicepresidente o a cualquier funcionario.

Las causas son amplias: “Traición, soborno u otros altos crímenes o faltas”. La ley por tanto deja un amplio margen al Congreso para decidir qué es motivo de 'impeachment'.

La forma genérica 'altos crímenes o faltas' ha sido interpretada a lo largo de la historia como un cajón de sastre que permite a los congresistas esgrimir cualquier razón que consideren como suficientemente grave. A pesar de esa amplitud el impeachment solo ha sido activado tres veces en la historia contra presidentes (Andrew Johnson, en 1868, Richard Nixon, en 1974, y Bill Clinton, en 1998).

En el caso del primer delito que alegan los seis representantes demócratas, la obstrucción a la justicia es un crimen federal que ha sido citado como motivo en los dos últimos casos, contra Nixon y Clinton. La ley dice que cualquiera que "corruptamente" influya o trate de influir la debida administración de la justicia es culpable de obstrucción del curso de la justicia en una serie de artículos que contienen una definición amplia en la que pueden caber una variedad de conductas (Las secciones 1503, 1505 y 1512 del Título 18 del Código de Estados Unidos).

En este caso a Trump se le acusa de haber despedido a Comey para evitar que siguiera adelante la investigación por el 'Rusiagate', hecho que justamente provocó el efecto contrario y aceleró el nombramiento del fiscal especial Robert Muller, que ya presentó acusaciones contra dos cercanos colaboradores de Trump en su campaña y provocó que un tercero se declarara culpable de mentir a agentes del FBI cuando lo interrogaban sobre su participación en una reunión donde intentó concretar una reunión entre el entonces candidato presidencial republicano y el mandatario ruso, Vladimir Putin.

Para iniciar el procedimiento de impeachment los demócratas necesitarían un amplio apoyo de los republicanos.

El procedimiento lo puede empezar cualquier miembro de la Cámara de Representantes que quiera llevar la petición a la comisión de asuntos judiciales de la Cámara, tal como está ocurriendo en este momento.

Sin embargo, la comisión está actualmente presidida por el republicano de Virginia Bob Goodlatte, el congresista que hizo la propuesta de debilitar la oficina de control ético del Congreso que los republicanos tuvieron que retirar por la avalancha de críticas, incluidas las de Trump.

Si la comisión acepta examinar el caso, algo que es muy poco posible, se somete al voto de toda la Cámara la decisión de empezar o no el procedimiento. La decisión se toma aquí por mayoría simple.

El Senado se convierte en la sala de juicio. De hecho, un procedimiento de impeachment se parece a un juicio, con testigos y deliberaciones. La sesión la preside el jefe del Tribunal del Supremo.

El Senado toma la decisión sobre si es adecuado obligar al presidente a marcharse y que le suceda el vicepresidente. La sustitución del presidente debe ser aprobada por dos tercios de los senadores, es decir 67.

Los 10 momentos que llevaron a la abrupta salida de James Comey del FBI

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