Por qué la crisis migratoria generada por Trump en la frontera es peligrosa para los republicanos en año electoral

La separación de familias de inmigrantes indocumentados ha desatado una batalla interna entre los republicanos de línea dura y los moderados de cara a las elecciones de noviembre. Pese a que Trump dio marcha a trás a esta política, el daño político que puede generar está vigente debido a que la 'cero tolerancia' en la frontera seguirá.
20 Jun 2018 – 4:59 PM EDT

La nueva crisis migratoria en la frontera, cuyo rostro principal no son “delincuentes, violadores, ni pandilleros”, sino niños separados de sus familias y trasladados a centros de detención, pone a todo el Partido Republicano frente a un escenario político mucho más complicado que en 2016. Uno en que más de 2,300 niños han sido separados de sus padres desde principios de mayo.

Ese contexto sigue en pie pese a la decisión del presidente Donald Trump de dar marcha atrás a la política de separación de familias, ya que según el propio texto de la orden ejecutiva la 'tolerancia cero' está vigente, es decir, criminalizar a quienes cruzan ilegalmente la frontera.

Esto se debe a que hay una contradicción ante el hecho de no seguir separando familias, pero continuar deteniendo, ahora juntas. La jurisprudencia vigente prohíbe detener a menores de edad junto a sus padres adultos que enfrentan cargos criminales, como establece la 'tolerancia cero'.


El impacto político de la línea dura de la Casa Blanca desde el punto de vista migratorio también sigue vivo. El Partido Republicano está reviviendo un ciclo interminable que empezó en 2016 y que ahora se conecta con las elecciones de mitad de periodo previstas para este mes de noviembre. De nuevo Trump está en el epicentro, pero esta vez por la nueva crisis migratoria.

Las divisiones en el Partido Republicano son históricas. Conservadores moderados y extremos han sobrevivido bajo el mismo techo por décadas, alternando el poder en la Casa Blanca y el Congreso.

La campaña presidencial de Trump dejó al descubierto cuán divididos verdaderamente estaban, cuando figuras clave le negaron su apoyo al magnate incluso días antes de su nominación.

Esta semana Trump fue personalmente al Capitolio a reunirse con republicanos en la Cámara de Representantes. La esperanza era que el mandatario diera cierta guía y pusiera capital político en alguno de los dos proyectos de ley de inmigración que circulan en la Cámara Baja. El primero respaldado por la facción más extrema del partido y otro respaldado por los moderados. El segundo proyecto de ley les daría un camino a la legalización a los dreamers, pero sin posibilidad de ciudadanía.

Sin embargo, al final de la reunión, Trump dejó más cabos sueltos que atados y el partido nuevamente no tiene claridad respecto a qué hacer para sobrepasar la crisis creada por Trump y no salir políticamente dañados pese a la cancelación de la política de separación de familias.

Valores familiares

El Partido Republicano clama ser el partido de la familia, de los valores familiares, el grupo político que se opone al aborto. Pero las imágenes de niños encerrados, de los nuevos centros de detención provisionales, es un tema difícil de eludir frente a los medios de comunicación y más aún, para quienes se paran frente a sus constituyentes en asambleas comunitarias.

La voz principal en el gobierno a favor de la 'tolerancia cero' es el fiscal general Jeff Sessions, quien incluso justificó la separación de familias de inmigrantes con una cita bíblica. El exsenador tiene el megáfono político más grande de su carrera y al usarlo está forzando a los miembros de su partido a tomar una postura, lo quieran o no.


“Han secuestrado al partido”, dijo el estratega republicano Juan Hernández refiriéndose a Trump y Sessions. “Es como si una persona se subiera a un avión y sacara una pistola y secuestrara el avión y la mayoría aplaudiera, así ha sucedido con los conservadores”, reconoció a Univision Noticias.

Los primeros republicanos que están en la línea de fuego son quienes tienen grandes grupos de latinos e inmigrantes en sus distritos. Los demócratas se han enfocado especialmente en David Valadao de California y Carlos Curbelo de Florida. Ambos tienen complicadas carreras por la reelección, que podrían fácilmente ser despojados de su puestos en las urnas.

“Trump, Sessions y (el asesor presidencial) Stephen Miller piensan que cuando hablan de inmigración es buena política que moviliza a su base, a los blancos enfadados con la inmigración. Pero hay una creciente evidencia de que han ido demasiado lejos, al extremo divisivo y racista. Una estrategia que fracasa con la mayoría de los estadounidenses”, aseguró a Univision Noticias Frank Sharry, director de Americas Voice, un centro de diseño de políticas públicas de corte liberal.

Valadao y Curbelo no son los únicos en riesgo. El senador por Texas Ted Cruz, quien va por la reelección en uno de los estados más conservadores del país, pero también con un fuerte componente inmigrante y latino, dijo el lunes que impulsaría una iniciativa que disminuya el número de familias divididas, aunque contempla la detención indefinida. Cruz es un halcón en inmigración, opuesto a la amnistía y uno de los principales enemigos de la reforma migratoria que se trató de impulsar en el Senado en 2013.

Otros republicanos que no tienen elecciones este año, como el senador John Kennedy de Louisiana han optado por posicionarse en contra. “Todo es un desastre abrasador”, dijo.

La senadora Susan Collins de Maine quien no estará en las urnas hasta 2020 también calificó la 'tolerancia cero' como “una tragedia”. “Esta situación no ayuda a que el presidente alcance sus metas en inmigración y no ayuda de ninguna forma”, dijo.


La ola mediática frente a la crisis de separación de familias ha sido tan grande que incluso quienes no enfrentan la elección han debido posicionarse en el tema. El gobernador republicano de Massachusetts, Charlie Baker, anunció el lunes que no enviaría efectivos de la guardia nacional de su estado a la frontera con México. Habló de las “acciones crueles e inhumanas” en la política actual de inmigración.

El legislador Kevin Yoder quien compite por la reelección en el conservador estado de Kansas envió una carta esta semana a Sessions pidiéndole que termine con la separación de familias. La lista sigue.

El juego de la culpa

El gobierno y la dirección del Partido Republicano han respondido tratando de echarle la culpa a los demócratas y su incapacidad de llegar a un acuerdo para impulsar una ley de inmigración que incluye asuntos como la construcción del muro y una salida que queda corta para los dreamers, algo que los propios republicanos saben que no cuentan con el apoyo, ni siquiera remoto, de los demócratas.

En la página web del Partido Republicano la portada habla de la “debilidad de los demócratas para enfrentar el problema de inmigración”. Mencionan a senadores como Bob Casey (D-PA), Tammy Baldwin (D-WI), Heidi Heitkamp (D-ND), Claire McCaskill (D-MO), Sherrod Brown (D-OH), Tina Smith (D-MN), Bill Nelson (D-FL) y el congresista Jacky Rosen (D-NV) como legisladores que han votado a favor de “políticas de inmigración débiles que ponen en riesgo la seguridad de comunidades estadounidenses”.

Los nombres no están ahí al azar. Todos estos demócratas son vulnerables en las elecciones de noviembre, escaños que los republicanos aspiran obtener.

Es el juego de la culpa que demócratas y republicanos han sostenido por años cuando se habla de inmigración, donde el resultado es la ausencia de una legislación que modifique la seguridad en la frontera y enfrente el problema de inmigración indocumentada en el país.

Según Sharry cuando se habla de narrativa y acciones “es justo decir que los demócratas se han vuelto más proinmigrantes y los republicanos se han vuelto más antiinmigrantes. Aunque los demócratas no van tan lejos como pudieran en esta área, no hay nadie en su partido que sea tan antiinmigrante como vemos en el lado republicano”.

Una nueva encuesta de Quinnipiac mostró que los votantes estadounidenses se oponen a la separación de niños de sus padres por un margen de 3 a 1. Entre los demócratas un 91% están en contra, mientras entre los republicanos la cifra llegó a 35%. Los independientes marcaron un 68%.

Las carpas de Tornillo, el nuevo centro de detención para niños inmigrantes (fotos)

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