Política

Israel planea poner el nombre de Trump a una nueva estación de tren en Jerusalén

"El Muro de los Lamentos es el lugar más sagrado para el pueblo judío y he decidido nombrar la estación que conduce hasta allí en alusión al presidente Donald Trump, después de su valiente e histórica decisión de reconocer a Jerusalén como la capital de de Israel", aseguró el ministro de Transporte de Israel, Yisrael Katz.

Israel planea llamar Donald Trump a una estación de tren que estará ubicada cerca del Muro de los Lamentos, en Jerusalén, aseguró el ministro de Transporte israelí, Yisrael Katz, esta semana.

Esta obra de ampliación de la línea ferroviaria de alta velocidad de Jerusalén genera polémicas debido a que implica excavar más de dos millas de túnel a 50 metros bajo el centro de Jerusalén y bajo la histórica Ciudad Vieja.

La parada subterránea que está planificada para el Barrio Judío es la que Katz decidió llamar Donald John Trump para honrar al presidente estadounidense por su decisión anunciada el 6 de diciembre de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel y trasladar posteriormente la embajada de EEUU desde Tel Aviv a esa ciudad.

"El Muro de los Lamentos es el lugar más sagrado para el pueblo judío y he decidido nombrar la estación de tren que conduce hasta allí en alusión al presidente de EEUU, Donald Trump, después de su valiente e histórica decisión de reconocer a Jerusalén como la capital del Estado de Israel", aseguró Katz este martes.

La estación principal de Jerusalén se encuentra actualmente en las afueras del sur de la ciudad. Puntualmente, la estación Donald Trump se ubicaría cerca de El Cardo, una calle que fue la principal arteria de Jerusalén hace 1,500 años.


La ruta se extenderá cerca, pero no directamente debajo, de la Iglesia del Santo Sepulcro, donde la tradición sostiene que Jesús fue crucificado y enterrado. También estará en las cercanías de un lugar sagrado que está en disputa conocido por los judíos como el Monte del Templo y por los musulmanes como el Noble Santuario.

Las excavaciones que Israel ya ha llevado a cabo en los alrededores de estos sitios han desencadenado violentas protestas en Palestina debido a que es el epicentro mismo del conflicto palestino-israelí.

La extensión del ferrocarril de alta velocidad de Jerusalén que pronto abrirá, conecta con la ciudad de Tel Aviv y reduce casi 30 minutos el viaje actual. Según el propio ministro es el "proyecto nacional más importante del ministerio de Transporte".

El anuncio de Trump sobre el reconocimiento de Jerusalén como capital israelí fue condenado en la comunidad internacional debido a que muchos consideran que la decisión inflama el largo conflicto entre palestinos e israelíes.

Solo tres países en el mundo reconocen Jerusalén como capital de Israel: el mismo Israel, EEUU y Vanuatu. Esta semana Guatemala, Honduras, Islas Marshall, Micronesia, Nauru, Palau y Togo se alinearon para seguir los pasos de EEUU en el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel.


La ciudad es uno de los puntos álgidos del conflicto por lo que la medida tomada por Trump, que rompe con la enorme mayoría de la comunidad internacional, fue percibida como favorable hacia una sola de las dos partes: Israel.

Voces que buscan que Palestina sea reconocida como un estado señalan que este cambio en la política de EEUU supone un giro que coloca a Washington del lado de "la ocupación" y que lo aleja de su papel como mediador.

Los 20 estados miembros de la Liga Árabe pidieron a EEUU que revierta su decisión e instaron a la comunidad internacional a reconocer un Estado Palestino "con Jerusalén Este como capital" , que fue anexionada en 1967 por Israel, en contradicción con los límites que la ONU puso cuando repartió los territorios. Los palestinos y los países árabes denuncian que se trata de una "ocupación ilegítima de los territorios palestinos y árabes desde junio" desde 1967.

Los palestinos buscan, no solo ser reconocidos como estado sino que el este de Jerusalén y la Ciudad Vieja, donde están emplazados lugares sagrados para musulmanes, cristianos y judíos, sea la capital de un futuro país. Por ello, la excavación de túneles para la ampliación ferroviaria es vista como un atropello para los palestinos, que tienen intereses religiosos y políticos en esa parte de la ciudad.

Pero nada parece que vaya a detener los planes del gobierno de Benjamin Netanyahu. "No hay ninguna razón por la cual este tren no se construirá", dijo el ministro Katz.

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