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¿Gracias Donald? Las dudosas victorias que se atribuye Trump desde que ganó la presidencia

Prepárense para un presidente aspirante a rey Midas. Estas son las exageraciones y los adornos que ha usado Donald Trump cada vez que anuncia un logro económico como supuesta consecuencia de su victoria.
30 Dic 2016 – 08:48 AM EST
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Donald Trump se dirige a los periodistas desde el pórtico de su mansión Mar-a-Lago en Florida Crédito: Getty

No es oro todo lo que toca Donald Trump, aunque esa sea la impresión que quiere dar el presidente electo al anunciar "logros" que no necesariamente se deben a algo que él haya hecho.

Ya en el período previo a su toma de posesión Trump está exhibiendo su afición por sacar pecho a la mínima oportunidad y sus partidarios hablan ya de sus milagrosas victorias antes de asumir el poder.

Pero un análisis detenido deja en evidencia la falta de pureza de las medallas de oro que se ha querido colgar desde que ganó la elección presidencial el 8 de noviembre.

El último ejemplo de su autobombo se produjo este miércoles cuando Trump se otorgó el crédito por la decisión de la compañía de telecomunicaciones Sprint de traer de vuelta a Estados Unidos 5,000 empleos que había trasladado a otros países, así como por 3,000 nuevos trabajos que creará otra compañía del sector, OneWeb.

Antes de que las mismas empresas abrieran la boca, Trump se asomó a la puerta de su mansión de Mar-a-Lago en Florida para hacer el anuncio ante los reporteros presentes. Aseguró que los nuevos empleos eran una consecuencia de su elección, pero lo cierto es que la empresa matriz, el banco japonés SoftBank, ya tenía planes de hacer esas inversiones antes de la victoria en noviembre del republicano.

"Es por mí que añaden 5,000 empleos", dijo sin pudor alguno sobre Sprint el presidente electo.

En realidad el dinero para crear los empleos, $100,000 millones, proviene de un acuerdo hecho hace meses con un fondo soberano de inversión de Arabia Saudita como ha admitido el propio CEO de SoftBank, Masayoshi Son.

Un portavoz del equipo de transición presidencial, Sean Spicer, reconoció este mismo jueves que Trump no intervino en la decisión de Sprint de reubicar esos empleos.

Horas antes, Trump se había congratulado por otro logro económico. Tuiteó la subida del índice de confianza de los consumidores hasta un nivel récord en 15 años y remató el mensaje con un "¡Gracias Donald!".

Lo cierto es que no es raro que el índice de confianza de los consumidores suba cada vez que entra un nuevo presidente. Los cambios en el poder despiertan las esperanzas de los votantes, como ya pasó en los casos de Ronald Reagan, Bill Clinton y Barack Obama. En el caso de Trump, la economía que le entregará Obama goza de un vigoroso estado de salud, con el desempleo en un 4.6%, el mínimo durante su mandato de ocho años.

En noviembre, Trump mintió al decir que impidió que Ford trasladara a México una planta de producción en Lousiville, Kentucky.

El presidente electo se jactó en un tuit el 18 de noviembre diciendo: "Trabajé duro con Bill Ford (presidente de la compañía) para mantener la planta de Lincoln en Kentucky. ¡Se lo debo al gran estado de Kentucky por su confianza en mí!". Trump ganó claramente en ese estado del Medio Oeste en la elección presidencial.

En realidad, Ford anunció que lo que no reubicaría en el país vecino sería la producción de un modelo de auto. La compañía aclaró que nunca había tenido planes de trasladar su fábrica.

En su supuesto mayor triunfo como presidente electo, Trump se vanaglorió a bombo y platillo por su intervención para salvar los empleos en Indiana del fábricante de aparatos de aire acondicionado Carrier, que iban a ser trasladados a México.

Pero el presidente electo, que viajó el 1 de diciembre a la planta en Indianapolis para hacerse la foto, silenció los detalles del anuncio que menos le favorecían.

En primer lugar, ni siquiera todos los empleos de la fábrica serían salvados ya que de los 1,400 trabajadores, solo 1,100 conservarán sus puestos.

En sus discursos furiosos de campaña, Trump había amenazado con castigar a la empresa con unos altos aranceles para los productos fabricados en México que Carrier quisiera vender en adelante en EEUU.

En suma, en lugar de pagar la empresa, acabarán haciéndolo los contribuyentes.

Vea también: 25 momentos de campaña que nos hicieron reír (o sentir vergüenza)

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