El Kennedy Center vota a favor de restaurar el nombre de Trump y cerrar durante 2 años, desafiando una orden judicial

Durante una reunión de varias horas llevada a cabo de forma virtual, la junta votó a favor de agregar el nombre de Trump a la fachada del edificio, de modo que se lea: «El Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas Restaurado y Renovado por el Presidente Donald J. Trump»

Video Demandan al gobierno de Donald Trump por actividades en el Centro Kennedy

La batalla por el futuro del Kennedy Center se intensificó este jueves cuando los aliados del presidente Donald Trump en la junta directiva tomaron nuevas medidas para conmemorar su figura mediante cambios físicos en la icónica institución de artes escénicas, lo cual podría desafiar una orden judicial federal.

Durante una reunión de varias horas llevada a cabo de forma virtual, la junta votó a favor de agregar el nombre de Trump a la fachada del edificio, de modo que se lea: «El Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas Restaurado y Renovado por el Presidente Donald J. Trump». La plaza frente al edificio llevará el nombre de Trump y la mayor parte del espacio del recinto permanecerá cerrada durante dos años para dar paso a remodelaciones sustanciales.

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Los cambios, descritos por la representante Joyce Beatty, demócrata de Ohio y miembro ex officio de la junta, y sus abogados, representan un desafiante reto para el juez de distrito de EE. UU. Christopher Cooper. En mayo, el juez resolvió que las letras colocadas en el edificio con el nombre de Trump se habían añadido de forma ilegal y ordenó su retiro, una decisión que la administración republicana no logró revocar en las apelaciones. Al mismo tiempo, Cooper bloqueó el cierre de dos años que estaba programado para entrar en vigor el 5 de julio, señalando que una votación previa de la junta para autorizar la clausura fue «desinformada y aparentemente premeditada».

«Este último acontecimiento es un intento transparente de eludir el fallo del tribunal y va en contra de las leyes aprobadas por el Congreso», declaró Beatty en un comunicado. «Continuaré luchando por este apreciado monumento nacional».
Un representante del Kennedy Center no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.

Se esperaba que gran parte de la reunión de la junta del jueves se centrara en el alcance de los cierres requeridos para llevar a cabo las remodelaciones que, según la dirección del Kennedy Center, son necesarias para mejorar la seguridad. En respuesta a las críticas del juez sobre la votación anterior, los líderes de la institución dijeron que presentarían tres opciones a la junta para su consideración.

Estas incluían un cierre total o un cierre parcial que permitiría «cierto acceso público continuo y una programación limitada en los espacios no afectados» por las obras. Una tercera opción contemplaba «un programa sumamente limitado de cierres graduales para atender únicamente las necesidades de infraestructura más graves del Centro, manteniendo al mismo tiempo un calendario completo de eventos».

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En última instancia, la junta decidió cerrar el edificio durante dos años, manteniendo la posibilidad de que se realice cierto nivel de programación en un espacio al aire libre conocido como The Reach. La decisión de seguir adelante con el cierre de dos años, sumada a las medidas para conmemorar a Trump, podría reavivar los cuestionamientos sobre si la junta evaluó con seriedad el abanico completo de opciones.

Durante el segundo mandato de Trump, el Kennedy Center se ha convertido en una metáfora improbable —y sumamente visible— del poder presidencial. Aunque ignoró en gran medida a la institución durante su primer periodo en Washington, Trump actuó con rapidez para destituir a la directiva tan pronto como regresó al cargo en enero de 2025, reemplazándola con una junta de fideicomisarios que lo nombró presidente de la misma.

Su nombre fue añadido rápidamente al edificio antes de ser retirado en junio en cumplimiento con la orden del juez Cooper. El área donde solía estar instalado se encuentra ahora cubierta por una enorme lona.

El plan de Trump para remodelar la capital del país

Las medidas en el Centro Kennedy forman parte del esfuerzo más amplio de Trump por remodelar el entorno físico de la capital estadounidense de una manera que cuenta con pocos paralelos modernos.

El mandatario demolió el Ala Este de la Casa Blanca y está construyendo un polémico salón de baile en su lugar, aunque un tribunal de apelaciones dictaminó la semana pasada que la construcción debe detenerse debido a que el Congreso no aprobó el proyecto. Trump ha asegurado que llevará el caso ante la Corte Suprema.

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Su remodelación del estanque reflectante del Monumento a Lincoln ( Lincoln Memorial Reflecting Pool) también ha sufrido contratiempos tras la reaparición de algas y después de que la fiscal federal Jeanine Pirro desmintiera sus afirmaciones de que un acto de vandalismo fue el responsable de los daños.

Mientras tanto, Trump planea extensas remodelaciones en un campo de golf en el parque East Potomac, lo que podría reducir significativamente el acceso del público a las rutas de carrera y ciclismo. Asimismo, avanza con la construcción de un arco de triunfo que se ubicará cerca del Cementerio Nacional de Arlington.

Trump ha calificado al Kennedy Center de estar «oxidado, podrido e infestado de ratas e insectos», y amenazó con entregar el edificio al Congreso después de que el juez Cooper rechazara el cierre y la adición del nombre del presidente en la fachada.

La directiva de la institución ha sostenido que esta tiene una necesidad real de reparaciones y modernización.

Matt Floca, director ejecutivo y jefe de operaciones del Centro Kennedy, guio a un grupo de periodistas por el edificio en abril, mostrando graves daños por agua que, según afirmó, carcomieron el acero dejándolo en algunas zonas tan delgado como papel de seda. Algunos equipos, entre ellos varios sistemas de refrigeración de 800 toneladas que ayudan a climatizar el edificio, tienen décadas de antigüedad y necesitan ser reemplazados.

En ese momento, Floca comentó que evaluó hacer las reparaciones de manera individual, pero insistió en que su recomendación a Trump fue cerrar el edificio y avanzar con la remodelación de forma integral.

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«Cuando el presidente preguntó: "¿Cómo hacemos para que estos proyectos salgan de la mejor manera? ¿Cómo los hacemos realmente excelentes y los entregamos con eficiencia?", mi recomendación fue cerrar el edificio y hacerlo todo en un periodo definido de dos años», afirmó.

Recientemente, las batallas legales se convirtieron en objeto de mofas y bromas cuando el comediante Bill Maher aceptó el Premio Mark Twain al Humor Estadounidense a finales de junio. Al inicio del programa, Pamella Roland DeVos, fideicomisaria del Kennedy Center nombrada por Trump, describió la institución como un «centro cultural nacional abierto no solo para unos pocos, sino para cada ciudadano estadounidense que quiera experimentar el arte y la expresión más grandes que el mundo tiene para ofrecer».

«La responsabilidad que esto conlleva es algo que nuestra junta se toma muy en serio», declaró.
La batalla por el futuro del Centro Kennedy se intensificó este jueves cuando los aliados del presidente Donald Trump en la junta directiva tomaron nuevas medidas para conmemorar su figura mediante cambios físicos en la icónica institución de artes escénicas, lo cual podría desafiar una orden judicial federal.

Se espera que el Centro Keneddy cierre dos años por remodelaciones sustanciales

Durante una reunión de varias horas llevada a cabo de forma virtual, la junta votó a favor de agregar el nombre de Trump a la fachada del edificio, de modo que se lea: «El Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas Restaurado y Renovado por el Presidente Donald J. Trump». La plaza frente al edificio llevará el nombre de Trump y la mayor parte del espacio del recinto permanecerá cerrada durante dos años para dar paso a remodelaciones sustanciales.

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Los cambios, descritos por la representante Joyce Beatty, demócrata de Ohio y miembro ex officio de la junta, y sus abogados, representan un desafiante reto para el juez de distrito de EEUU Christopher Cooper. En mayo, el juez resolvió que las letras colocadas en el edificio con el nombre de Trump se habían añadido de forma ilegal y ordenó su retiro, una decisión que la administración republicana no logró revocar en las apelaciones. Al mismo tiempo, Cooper bloqueó el cierre de dos años que estaba programado para entrar en vigor el 5 de julio, señalando que una votación previa de la junta para autorizar la clausura fue «desinformada y aparentemente premeditada».

«Este último acontecimiento es un intento transparente de eludir el fallo del tribunal y va en contra de las leyes aprobadas por el Congreso», declaró Beatty en un comunicado. «Continuaré luchando por este apreciado monumento nacional».
Un representante del Centro Kennedy no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.

Se esperaba que gran parte de la reunión de la junta del jueves se centrara en el alcance de los cierres requeridos para llevar a cabo las remodelaciones que, según la dirección del Centro Kennedy, son necesarias para mejorar la seguridad. En respuesta a las críticas del juez sobre la votación anterior, los líderes de la institución dijeron que presentarían tres opciones a la junta para su consideración.

Estas incluían un cierre total o un cierre parcial que permitiría «cierto acceso público continuo y una programación limitada en los espacios no afectados» por las obras. Una tercera opción contemplaba «un programa sumamente limitado de cierres graduales para atender únicamente las necesidades de infraestructura más graves del Centro, manteniendo al mismo tiempo un calendario completo de eventos».

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En última instancia, la junta decidió cerrar el edificio durante dos años, manteniendo la posibilidad de que se realice cierto nivel de programación en un espacio al aire libre conocido como The Reach. La decisión de seguir adelante con el cierre de dos años, sumada a las medidas para conmemorar a Trump, podría reavivar los cuestionamientos sobre si la junta evaluó con seriedad el abanico completo de opciones.

Durante el segundo mandato de Trump, el Kennedy Center se ha convertido en una metáfora improbable —y sumamente visible— del poder presidencial. Aunque ignoró en gran medida a la institución durante su primer periodo en Washington, Trump actuó con rapidez para destituir a la directiva tan pronto como regresó al cargo en enero de 2025, reemplazándola con una junta de fideicomisarios que lo nombró presidente de la misma.

Su nombre fue añadido rápidamente al edificio antes de ser retirado en junio en cumplimiento de la orden del juez Cooper. El área donde solía estar instalado se encuentra ahora cubierta por una enorme lona.