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Cómo las banderas de Honduras en la valla fronteriza refuerzan el discurso antiinmigrante de Trump

Como sucedió con algunos símbolos patrios mexicanos en otros episodios, la imagen de jóvenes trepados a la valla entre México y EEUU ondeando banderas centroamericanas puede dañar el debate migratorio.
30 Abr 2018 – 08:01 PM EDT
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El alivio, la esperanza y la euforia se resumen en esas imágenes de hombres jóvenes, miembros de la caravana de inmigrantes que atravesó México en las últimas semanas, montados en la valla fronteriza ondeando banderas de Honduras. Pero esas mismas imágenes bien pueden frustrar el anhelo de recibir protección en EEUU.

Las banderas blanquiazules recuerdan a muchos aquellas tricolores de México que llevaban quienes entre 2005 y 2006 exigían al Congreso con manifestaciones en las calles que se concretara de una vez por todas una reforma migratoria.

En aquella ocasión, la simbología patriótica mexicana cayó mal no solo entre quienes se oponían a leyes que permitieran la regularización de los cerca de 12 millones de indocumentados que se estimaba que estaban en EEUU, sino entre muchos que podían haber simpatizado con los manifestantes pero que consideraban una ofensa desfilar con símbolos de un país extranjero.

En el caso de los hondureños en el paso entre Tijuana y San Diego, la imagen de decenas de personas trepadas en la valla fronteriza puede ayudar a quienes riegan el miedo a una ‘invasión’ de indocumentados que hay que detener a toda costa, incluso con un muro como el que propone el presidente Donald Trump.

De hecho, el mandatario aprovechó la ocasión este lunes para reforzar su retórica y agenda radical migratoria.

“La ‘caravana’ de inmigrantes que abiertamente está desafiando nuestras fronteras muestra cuán débiles e inefectivas son las leyes de inmigración de EEUU. Sin embargo, demócratas como (el senador) Jon Tester incluso votaron para proteger ciudades santuario. Necesitamos legisladores que pongan a EEUU primero”, escribió la tarde del lunes el presidente aprovechando para hacer algo de campaña electoral de cara a las elecciones de medio término de noviembre.

Recuerdos de Pete Wilson

Aunque recuerda aquel revés en la opinión pública, Claudia Flores, especialista en inmigración del Centro para el Progreso Estadounidense (CAP), organización de diseño de políticas públicas de tendencia liberal, considera que los solicitantes de asilo que llegaron con la caravana no deberían temer que sus aspiraciones se vean lesionadas a causa de llevar el símbolo de sus naciones.

“Las voces xenófobas y nacionalistas han utilizado esto para avanzar su agenda antiinmigrante promulgando estereotipos y cuestionando el patriotismo americano entre las minorías raciales de este país”, dijo Flores a Univision Noticias.

“Vimos esto durante las marchas del 2006, y de hecho durante el tiempo de (el gobernador republicano) Pete Wilson en California, quien avanzaba en este entonces con una serie de medidas antiinmigrantes, los funcionarios electos instaban a los mexico-americanos a dejar sus banderas mexicanas durante las marchas y protestas, como si una bandera mexicana los hiciera menos estadounidenses”.


La crítica que le hacían sectores de la sociedad estadunidense y medios de tendencia conservadora a quienes portaban símbolos de la mexicanidad era una supuesta falta de conexión con el país en el que aspiraban vivir o en el que ya de hecho estaban viviendo,

Pero Julie Weise, experta en inmigración de la Universidad de Oregon, tiene una lectura diferente de aquel fenómeno.

“En 2005-2006 las personas que tenían las banderas de Mexico eran los hijos de los mexicanos, los mexicano-estadounidenses. Los papas llevaban las banderas de EEUU porque ellos querían adaptarse a la sociedad en la que están viviendo. Pero sus hijos sentían que su herencia cultural no estaba siendo valorada”, explicó Weise a Univision Noticias.

Weise estima que en la reacción la Proposición 187 que hizo Wilson, entonces gobernador republicano de California, que buscaba negar servicios públicos a los indocumentados, las banderas mexicanas pudieron haber movilizado a algunos votantes menos radicales a apoyar la polémica propuesta, que fue aprobada por el 60% de los votos.

“Alguien me ha contado que si ves las encuestas en el momento en el que salieron las banderas mexicanas subió mucho el apoyo a la proposición 187”, dice Weise a Univision Noticias sobre la iniciativa que nunca entró en vigencia porque las cortes determinaron que era inconstitucional, pero en la que ve el germen del sentimiento antiinmigrante que percibe en algunos sectores de la sociedad y que moviliza el presidente Trump.

“Los activistas latinos en California tienen actitudes diferentes frente al uso de estos símbolos. Algunos dicen que (respecto a la Proposición 187) se ganó perdiendo porque al final eso promovió el poder latino de California y los republicanos quedaron después como muy minoritarios. Pero otros dicen que no fue necesario.”

La diferencia con aquellos años, reconoce Weise, es que entonces existía un centro más amplio entre los dos extremos del debate migratorio, mientras que la actual polarización garantiza prácticamente que las posiciones ya definidas no se moverán por gestos de una u otra parte.

Esta vez es personal

Pero el debate es menos político y más personal en el caso del centenar de centroamericanos aspirantes a recibir asilo en EEUU.

El asilo es un derecho reconocido en tratados internacionales de los cuales Washington es signatario y con el cual debe cumplir. Cualquier persona que llegue a un puerto de entrada al territorio estadounidense con una denuncia creíble solicitando refugio debe ser escuchado por las autoridades para que su caso sea estudiado y procesado.


“La caravana en su mayoría incluye a niños y mujeres buscando refugio en Estados Unidos, y debemos asegurarnos que cada caso reciba la atención necesaria y se les respete su derecho a pedir asilo – tal y como está establecido en nuestras leyes y bajo los estándares de protección internacional de los refugiados”, afirma Claudia Flores, del CAP.

Este lunes, por segundo día consecutivo los aspirantes a asilo no pudieron entregarse a los inspectores de la frontera porque, según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), se encuentran al máximo de su capacidad.

Es la misma razón que recibieron los primeros 50 inmigrantes -considerados como los más vulnerables- que el domingo entraron primero al punto fronterizo que separa Tijuana de San Diego y que lleva a muchos activistas y abogados a advertir que se está vulnerando el derecho de las personas a solicitar protección.

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