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Asalto al Capitolio

¿Cómo enseñan en las escuelas el asalto al Capitolio? La polarización impone un complejo desafío a los maestros

Los profesores tienen en su mano cómo relatar a los alumnos un hecho histórico muy reciente y divisor: el asalto a la sede del Congreso hace un año por parte de seguidores del entonces presidente Donald Trump.
Publicado 8 Ene 2022 – 11:00 AM EST | Actualizado 8 Ene 2022 – 11:01 AM EST
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Esta semana, el 6 de enero, se cumple un año del asalto al Capitolio y los estudiantes de Estados Unidos ya están aprendiendo sobre ese hecho histórico en las escuelas: eso sí, lo que se les enseña puede depender de dónde viven.

En un suburbio de Boston, en un Massachusetts que es muy demócrata, el profesor de historia Justin Voldman explicó a la agencia AP que sus estudiantes pasarán el día 6 de enero escribiendo en un diario sobre lo que sucedió y hablando sobre la fragilidad de la democracia.

“Creo firmemente que hay que hablar de esto”, dijo Voldman, quien enseña historia en Natick High School, a 15 millas (24 kilómetros) al oeste de Boston. Como nieto de un sobreviviente del Holocausto, considera que "es justo establecer paralelismos entre lo que sucedió el 6 de enero y el auge del fascismo".

Voldman dijo que se siente afortunado: "Hay otras partes del país donde ... tendría miedo de ser maestro".

Enseñar el asalto al Capitolio en Iowa

Liz Wagner, maestra de estudios sociales de octavo y noveno grado en un suburbio de Des Moines en el Iowa cada vez más republicano, recibió un correo electrónico de un administrador el año pasado, advirtiendo a los maestros que tengan cuidado al plantear la discusión de este tema.

"Supongo que yo era, no sé si ingenua es la palabra apropiada, quizás estaba exhausta por el año docente de la pandemia el año pasado, para entender cuán controvertido iba a ser esto", dijo.

Algunos estudiantes cuestionaron a Wagner el año pasado cuando se refirió a lo sucedido como una insurrección. Ella respondió pidiéndoles que leyeran la definición de la palabra en el diccionario. Este año, probablemente mostrará a los estudiantes videos de la protesta y les pedirá que escriban sobre lo que muestran las imágenes.

"Esto es lo que tengo que hacer para asegurarme de no molestar a nadie", dijo Wagner. "El año pasado estuve en la primera línea de la guerra del covid-19, tratando de esquivar al covid, y ahora estoy en la primera línea de la guerra cultural y no quiero estar allí".

La guerra cultural: un reto para los profesores

Hablar con los estudiantes sobre lo que sucedió el 6 de enero es cada vez más tenso, con multitudes gritando en las reuniones de la junta escolar y comités de acción política que invierten millones de dólares para elegir candidatos conservadores en todo el país.

Los maestros ahora deben decidir cómo -o sí- instruir a sus estudiantes sobre los eventos que se encuentran en el centro de la división del país. Y las lecciones a veces varían en función de si están en un estado republicano o demócrata.

Facing History and Ourselves, una organización sin fines de lucro que ayuda a los maestros con lecciones sobre temas como el Holocausto, ofreció consejos sobre cómo abordar el tema con los estudiantes en las horas posteriores al asalto al Capitolio.

En las 18 horas posteriores a la publicación, tuvo 100,000 páginas vistas, un nivel de interés que Abby Weiss, que supervisa el desarrollo de las herramientas de enseñanza de la organización sin fines de lucro, afirmó que no se parecía a nada que el grupo haya visto antes.

En el año siguiente, indicó Weiss, los legisladores y gobernadores republicanos en muchos estados han defendido la legislación para limitar la enseñanza de material que explora cómo la raza y el racismo influyen en la política, la cultura y las leyes estadounidenses.

"Los maestros están ansiosos. A primera vista, si lees las leyes, son bastante vagas y, ya sabes, es difícil saber qué está permitido y qué no", dijo.

El asalto: "Una herramienta de reclutamiento"

"Es difícil evitar las discusiones raciales cuando se habla de los disturbios porque los supremacistas blancos estaban entre los atacantes, dijo Jinnie Spiegler, directora de currículo y capacitación de la Anti-Defamation League.

Spiegler explicó que al grupo le preocupa que la insurrección pueda usarse como una herramienta de reclutamiento y por eso publicaron una guía para ayudar a los maestros y padres a combatir esos potenciales llamados a la radicalización.

"Hablar sobre la supremacía blanca, hablar sobre los extremistas supremacistas blancos, hablar sobre su bandera confederada racista, es tenso por muchas razones", apuntó Spiegler.

Anton Schulzki, presidente del Consejo Nacional de Estudios Sociales, señaló que los estudiantes suelen ser los que plantean los problemas raciales. El año pasado, apenas estaba hablando de lo que sucedió cuando uno de sus estudiantes con honores en la escuela secundaria William J. Palmer en Colorado Springs dijo: “'Sabes, si esos alborotadores fueran todos negros, ya serían arrestados".

Desde entonces, tres candidatos conservadores ganaron puestos en la junta escolar donde enseña Schulzki, y el distrito disolvió su equipo de liderazgo de equidad. Está cubierto por un contrato que ofrece protección a la libertad académica y ha hablado de los disturbios periódicamente durante el año pasado.

“Creo que puede haber algunos maestros que piensen que lo mejor que puedo hacer para mí es ignorar esto porque no quiero ponerme en peligro, porque tengo mis propias facturas que pagar, mi propia casa para cuidar, mis propios hijos y llevar a la escuela", dijo.

Los profesores acuden a su Federación para pedir ayuda

Los maestros preocupados se han acercado a la American Federation of Teachers, que el mes pasado presentó una demanda por los nuevos límites de New Hampshire en la discusión del racismo sistémico y otros temas.

"Lo que escucho ahora una y otra vez es que estas leyes que se han aprobado en diferentes lugares realmente tienen la intención de enfriar la discusión de los eventos actuales", dijo Randi Weingarten, presidenta del sindicato y exmaestra de estudios sociales.

"Estoy muy preocupado por lo que significa en términos de enseñanza a medida que nos acercamos más y más al 6 de enero".

El mayor temor para Paula Davis, maestra de educación especial de escuela intermedia en un distrito rural del centro de Indiana, es que la discusión sobre lo sucedido pueda ser utilizada por maestros con una agenda política para adoctrinar a los estudiantes. No hablará del 6 de enero en su salón de clases; su enfoque son las matemáticas y el inglés.

“Creo que es extremadamente importante que cualquier maestro que aborde ese tema lo haga desde una perspectiva imparcial”, dijo Davis, presidenta del capítulo regional de Moms for Liberty, un grupo cuyos miembros han protestado por los mandatos de máscaras y vacunas y la teoría crítica de la raza. Y añadió: "Si no se puede hacer sin prejuicios, entonces no debería hacerse ".

Pero no hay forma de que Dylan Huisken evite el tema en el aula de su escuela secundaria en la ciudad de Bonner, en el área de Missoula, Montana. Planea usar el aniversario para enseñar a sus estudiantes a usar su voz de manera constructiva al hacer cosas como escribir a los legisladores.

"No abordar el ataque es sugerir que los ideales cívicos que enseñamos existen en el vacío y no tienen ninguna aplicación en el mundo real", concluyó.

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