Saab llegó esposado y vestido con el traje de presidiario a la corte federal de Miami que procesa su caso.
Imagen Daniel Pontet
Según lo revelado, Saab giró más de 10 millones de dólares a la Administración de Control de Drogas (DEA) dentro del acuerdo de cooperación con las autoridades estadounidenses que incluyó numerosas reuniones con agentes y fiscales en Colombia y en Europa.
Washington dejó de considerarlo fuente de información después de que Saab incumplió el plazo que le habían fijado en 2019 para entregarse y enfrentar acusaciones en el sur de Florida.
David Rivkin, abogado de Saab, presentó un comunicado a nombre de su cliente en el que asegura que la divulgación de la información buscar perjudicar las relaciones de este con el gobierno venezolano, y da a entender que la misma no es precisa-
"En respuesta, en primer lugar, el Sr. Saab desea aclarar que el único propósito de las reuniones con el Departamento de Justicia y los agentes de las fuerzas del orden público de Estados Unidos era confirmar que ni él ni las empresas asociadas con él habían hecho nada malo", indica el comunicado.
Rivkin afirma que "cualquier supuesta interacción que tuvo lugar con el Departamento de Justicia y varios agentes de las fuerzas del orden público, se llevó a cabo con el pleno conocimiento y apoyo de la República Bolivariana de Venezuela".
La información aparece en un par de documentos presentados de manera sellada en febrero de 2021 y que el juez federal Robert Scola ordenó que se hicieran públicos en una audiencia del miércoles en los tribunales federales de Miami en la que también puso para octubre la fecha tentativa del juicio a Saab.
Saab reclama que se respete su "inmunidad diplomática"
La fiscalía estadounidense acusa a Saab de amasar una fortuna de más de 350 millones de dólares por medio de negocios por los que habría pagado sobornos a funcionarios venezolanos y falsificado documentos para obtener contratos de construcción de viviendas económicas.
Los abogados de Saab esperan que se de respuesta a su pedido presentado en un tribunal de apelaciones para que el caso sea desestimado, aduciendo que goza de inmunidad diplomática.
Saab se declara inocente y ha asegurado que no debería haber sido extraditado por haberse desempeñado como “diplomático de la República Bolivariana de Venezuela”.
Aunque el empresario no tenía cargo en la estructura del gobierno venezolano, Caracas sostiene que Saab estaba en misión humanitaria camino a Irán cuando su avión fue detenido en Cabo Verde en una recarga de combustible.
Su extradición desde Cabo Verde tensó aún más las complicadas relaciones entre Estados Unidos y Venezuela e interrumpió el diálogo que en ese momento tenían el gobierno de Maduro y la oposición en México.