No creo que sea el último día de la guerra en Colombia

“Les digo a los escépticos que es hora de darles una oportunidad a los que no tuvieron más opción que caminar por la guerra. Es hora de darnos una oportunidad como país, para que el dolor, la crueldad y las masacres no se repitan... ”.
Opinión
Periodista colombiana, editora de Orden Público de Noticias Caracol y de la emisora Blu radio, encargada de la cobertura de fuerzas militares, policía, conflicto armado, paz y Ministerio de Defensa.
2016-06-24T14:25:47-04:00

Gracias a la vida no me ha tocado la guerra de cerca. No llevo mil años cubriendo conflicto... Solo siete, en distintos medios de comunicación. Pero siete años han sido suficientes para ver y presenciar secuestros de cientos de inocentes, niños, ancianos; y masacres... Muertos de un lado y otro... Porque sí, este conflicto de más de 50 años ha dejado más de 260,000 muertos (mal contados) y más de 25,000 desaparecidos. Civiles inocentes cayeron en el momento y lugar menos pensado... Recordé hoy, en una nota que hice para Caracol Televisión, las grandes masacres de las Farc a civiles a lo largo de estos años... El despiadado asesinato de la familia Turbay Cote, la masacre de Bojayá, el Club el Nogal, el múltiple crimen de 11 diputados del Valle, la masacre a los indígenas de la etnia Awa... Muchas se me escapan... Es muy triste, muy desalentador...

Pero, ¿saben de qué me acuerdo también? De la tristeza que me dio caminar en medio de más de 20 cuerpos cubiertos con bolsas blancas, de personas sin identificar, de "NN"... En ese momento estaba en la FM de RCN Radio y fui con el ejército a cubrir esa masacre... ¡Sí, era una masacre! Pero para el ejército eran "bajas" muy importantes. Solo sabíamos que eran de la columna Teófilo Forero de las Farc, una de las más sangrientas de este grupo ilegal. Crueles y despiadados, pero al fin y al cabo seres humanos que, como muchos, cayeron en esta absurda guerra. Varios reclutados y sin más opciones de vida... Mi único recuerdo de esas "bajas" es el olor putrefacto de sus cuerpos descompuestos que, con el sol de la espesa selva del departamento del Caquetá, aumentaba con los segundos... Perdónenme la expresión, pero así fue: toda la noche quedé oliendo a muerto... Muy triste, muy desalentador...

No puedo negarles que, en varias oportunidades de este proceso con las Farc, el escepticismo ha sido protagonista. Tantas veces que nos hemos acercado a La Paz, y tan pocas que lo hemos logrado. Los malos gobiernos, los vacíos en los acuerdos, la falta de garantías de las partes y los incumplimientos de las FARC, sin duda han acrecentado ese sentimiento.

Para serles honesta, no creo en que hoy sea el último día de la guerra. No creo porque, como todos sabemos, y más los que cubrimos esto de cerca, en varias regiones del país las Farc siguen con sus negocios: narcotráfico, minería ilegal, extorsión (siguen cobrando vacunas... ). El ELN no se ha adherido a un proceso de paz... Ni el ELN, ni mucho menos las Bacrim (bandas criminales surgidas tras la desmovilización de los grupos paramilitares). La guerra seguirá por un tiempo, esperemos que no sea tan largo.

Pero, aunque crea que hoy no es el último día de la guerra, también creo que sin duda el 23 de junio del 2016 es un día histórico...la esperanza y la fe volvieron...hoy, a diferencia de los otros acercamientos al fin del conflicto, hubo detalles sobre la verificación internacional del desarme, sobre la refrendación de los acuerdos, sobre la verificación de la ONU en las llamadas zonas de concentración para que no se conviertan en pequeños caguanes...

Más que de Santos (que, ojo, aunque sea un presidente desastroso y equivocado, se le abona poder llegar a un acuerdo real con las Farc), siento que esta no es su paz... ¡La paz es de todos! La Paz es mía! La Paz es del señor que me saludó hoy desplazado por las Farc hace 20 años en Tumaco, Nariño... La Paz es de las víctimas, de la fuerza pública (los buenos)... La Paz es de todos los colombianos que NO nos merecemos que nuestros hijos, nietos y futuras generaciones repitan esta historia tan dolorosa y sangrienta.

Ayer me desperté con mucha ansiedad, sudaba frío... Quería que fueran pronto las 11 o las 12 del día...Y aunque no tuve la oportunidad de estar ahí en la Habana, sí estuve con la gente, con los ciudadanos, con los del común, con la señora del puesto ambulante y el empresario... A todos les pregunté sobre el fin de la guerra. Todos, con opiniones divididas, al final concluyeron que era lo único que querían, de una forma u otra: el fin de la guerra, al fin y al cabo.

De los discursos de Timochenko y Santos me faltó el tema del perdón... Pero les digo a los escépticos que es hora de darles una oportunidad a los que no tuvieron más opción que caminar por la guerra. Es hora de darnos una oportunidad como país, para que el dolor, la crueldad y las masacres no se repitan...

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