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América Latina

Argumentos finales y deliberaciones en juicio que salpica al presidente de Honduras

La decisión del jurado en el caso de Geovanny Fuentes podría enviar una señal preocupante a Honduras, cuyo presidente enfrenta acusaciones crecientes de vínculos con narcotraficantes.
19 Mar 2021 – 09:38 AM EDT
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Se espera que el juicio a un empresario acusado de narcotráfico en asociación con el actual presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, pase a manos del jurado el viernes, después de que los abogados presenten sus argumentos finales.

Geovanny Fuentes Ramírez presuntamente pagaba sobornos a Hernández y "era una pieza clave del narcoestado hondureño", dicen los fiscales. Era "un narcotraficante poderoso e intocable que ganó millones ayudando al presidente a traficar con cocaína", dijo el fiscal Jacob Gutwillig al jurado durante la declaración de apertura del gobierno federal estadounidense.

El jurado podría no empezar a deliberar hasta la tarde, lo que significa que es improbable que se tome una decisión antes de la próxima semana. Si Fuentes es condenado, será una advertencia para otros narcotraficantes y una señal preocupante para Hernández, que posiblemente se enfrente a pruebas más fuerte contra él, dadas las acusaciones que han surgido en juicios recientes por narcotráfico en Honduras.

Su hermano, el exlegislador Juan Antonio 'Tony' Hernández fue condenado por narcotráfico en octubre de 2019 y está previsto que sea sentenciado el 30 de marzo. Su sentencia fue aplazada una semana para no entrar en conflicto con las deliberaciones del jurado en el caso de Fuentes.


Los fiscales en el caso de Tony Hernández han pedido al juez que le imponga cadena perpetua, así como 138 millones de dólares de decomiso y una multa de $10 millones. Quieren que el juez mande el mensaje de que "sin políticos corruptos, el tipo de narcotráfico del que se trata en este caso es difícil, si no imposible".

El presidente Hernández, blanco de los fiscales

También parece que los fiscales estan preparándose para ir tras el presidente Hernández cuando deje el cargo en enero de 2022. En un memorando de sentencia esta semana en el caso de su hermano, la fiscal federal del distrito sur de Nueva York, Audrey Strauss, lo acusó de utilizar su influencia política para ayudar al Cartel de Sinaloa, antes dirigido por Joaquín "El Chapo" Guzmán, "operar, en esencia, como un comité de acción política criminal encubierto" para apoyar la campaña presidencial de su hermano en 2013.

Hernández está bajo un escrutinio más intenso por parte de las autoridades estadounidenses estos días tras el cambio de administración en Washington. Durante cuatro años bajo el mandato del presidente Donald Trump, Hernández se hizo popular con la Casa Blanca por su disposición a apoyar su dura política migratoria de 'tolerancia cero' que prohibió la entrada a los migrantes centroamericanos.

Pero el presidente Joe Biden ha cambiado el énfasis de la política exterior de Estados Unidos, moviendo el foco de atención de la frontera a cuestiones internas de corrupción política en la propia Honduras. En las semanas previas al juicio, un grupo de senadores estadounidenses presentó un proyecto de ley para sancionar a Hernández debido a las acusaciones que le rodean.

Hernández, que es un coconspirador no acusado en el caso de Fuentes, ha negado enérgicamente todas las acusaciones, diciendo que los narcotraficantes han descubierto una "llave mágica" para conseguir la reducción de sus sentencias diciendo mentiras sobre él a los fiscales.

Hernández ha llegado a advertir que si los funcionarios estadounidenses "cometen el error de recompensar a los narcotraficantes que dan falsos testimonios", esto podría dañar la cooperación hondureña en la guerra contra las drogas. Si el Departamento de Justicia toma la palabra de ellos por encima de la suya, se perdería la confianza y "tarde o temprano los sistemas de cooperación efectiva se derrumbarán".

El viernes, la presidencia hondureña emitió una serie de tuits pidiendo a los medios de comunicación que reconocieran la dramática reducción de 95% en el tráfico de drogas a través de Honduras bajo el gobierno de Hernández.

"Cualquier gobierno que ataca agresivamente a los narcos, se asocia estrechamente con los Estados Unidos, pone docenas de narcos en las cárceles de Estados Unidos, reduce el tráfico en un 95%, como lo ha hecho Honduras, debe prepararse para un tsunami de testimonios falsos en [el Distrito Sur de Nueva York]" declaró uno de los tuits.

Fuentes, que fue capturado en el Aeropuerto Internacional de Miami en marzo de 2020, está acusado de tráfico de drogas y de cargos relacionados con las armas que conllevan una sentencia mínima obligatoria de 40 años. Menos del uno por ciento de las acusaciones federales terminan en una absolución.

La evidencia contra Fuentes

Durante su juicio, el gobierno llamó al estrado a varios agentes de la ley y a tres testigos que declararon sobre un laboratorio clandestino de cocaína en el norte de Honduras, su papel en varios asesinatos, así como sus vínculos con Hernández.

Un contable dijo al tribunal que fue testigo de que Hernández aceptó sobornos por un total de 25,000 dólares de Fuentes, "para ayudarle con su campaña", cuando se presentaba a la presidencia en 2013.

El laboratorio de cocaína

El exlíder del conocido clan de narcotraficantes de 'Los Cachiros', Devis Rivera Maradiaga, testificó que Fuentes le pidió a Rivera que invirtiera cientos de miles en el laboratorio de cocaína que operaba en un rancho cercano y que producía entre doscientos y trescientos kilos al mes.

La policía allanó el laboratorio en 2011, pero encontró poco. Según Rivera, Fuentes fue avisado de la redada antes de que llegara la policía. En una entrevista con la DEA posterior a la detención, Fuentes dijo que había atendido una finca de café en la propiedad.

Fuentes supuestamente torturó y luego asesinó a un agente de policía que participó en la redada.

Por esa misma época, Fuentes ayudó a recibir y proteger envíos de cocaína para 'Los Cachiros' en al menos tres ocasiones, según Rivera. También declaró que un primo de Joaquín 'El Chapo' Guzmán le dijo durante una reunión que el Cartel de Sinaloa había comprado tres cargamentos de cocaína a Fuentes.

Rivera soltó otra bomba, diciendo que él mismo había pagado a Hernández un soborno de 250,000 dólares a través de su difunta hermana Hilda, el brazo derecho del presidente.

El contable y el presidente

El contable dijo que trabajaba en una fábrica de arroz propiedad de un acaudalado empresario local y simpatizante del Partido Nacional, Fuad Jarufe, que era frecuentada por Fuentes y otros políticos en busca de contribuciones para sus campañas. A lo largo de la campaña de 2013, Hernández visitó con regularidad la oficina, saliendo a menudo con donaciones del orden de los 10,000 dólares.

En algún momento de ese año, también se reunió con Fuentes en dos ocasiones. Durante cada reunión, el contable dijo que fue llamado a la oficina para cambiar los dólares entregados por Fuentes a Hernández en moneda local.

Según el contable, Hernández le dijo a Fuentes que estaba interesado en su laboratorio de cocaína, le ofreció protección para sus actividades de narcotráfico y que se pusiera a las órdenes de Tony Hernández.

Teléfonos móviles y un video

Durante el testimonio de uno de los agentes de la DEA, la Fiscalía introdujo como pruebas datos recogidos de los teléfonos móviles de Fuentes y de un iCloud de uno de sus hijos, con imágenes de armas y los contactos de militares y políticos, incluido el presidente. También presentaron un video de una entrevista posterior a la detención durante la cual Fuentes admitió conocer a varios narcotraficantes, sicarios, políticos y policías, incluyendo a los coconspiradores del caso.

Sin embargo, solo un testigo, Rivera, pudo implicar directamente a Fuentes en el tráfico de drogas. Los demás contaron al tribunal conversaciones escuchadas y cosas por el estilo que podrían ayudar a corroborar partes del testimonio. La lista de testigos, sin embargo, parece relativamente escasa si se compara con juicios similares.

No obstante, el peso del testimonio del contable - un testigo con muchas más probabilidades de ganarse la confianza y la empatía del jurado- podría resultar mucho mayor que cualquier testimonio prestado por testigos que hayan participado en actividades delictivas.

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