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España

La mujer que confesó haber matado al hijo de su pareja pensó cobrar la recompensa, según los investigadores

Ana Julia Quezada, asesina confesa de Gabriel Cruz, participó en las labores de búsqueda del menor, aunque el niño ya estaba muerto. Las fuerzas de seguridad creen que ella tenía la intención de cobrar la recompensa que se ofrecía tras la desaparición del niño.
12 Sep 2019 – 4:12 PM EDT

Autoridades de España han informado sobre un nuevo giro que ha dado el caso de la muerte del menor Gabriel Cruz, y a que elementos de la Guardia Civil han declarado que la autora confesa, Ana Julia Quezada, pudo tener la intención de cobrar la recompensa que se ofrecía tras la desaparición del niño.

Este jueves, una veintena de agentes declararon en la cuarta sesión del juicio contra Quezada, en la que el jurado volvió a escuchar que la acusada era una persona a la que "le gustaba el dinero".

"Parece una persona a la que le gustaba el dinero. No sabemos si buscaba cobrar un dinero. Es macabro, pero parece que por ahí iba la cosa", dijo uno de los altos cargos de la investigación.

📷 "Que Dios me perdone": el juicio a la mujer que mató al hijo de su pareja y trató de suicidarse porque no aguantaba la presión

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Las autoridades señalaron que se trató de una investigación compleja, porque buscaban a un niño vivo, no se planteó como un homicidio. Si hubiese sido así, no se habrían empleado tantos recursos.

Sobre el móvil económico, la policía señaló que era una posibilidad porque "no había nada" que dijera que Gabriel estaba muerto, pero cada día que pasaba "caía una losa de realidad" encima y "nunca llegó una solicitud de dinero".

Según los distintos agentes que testificaron, una vez focalizada la investigación sobre Quezada, observaron que "era ella la que estaba animando a la familia a ofrecer más dinero de recompensa".

La mujer nunca colaboró con la investigación

También negaron que la asesina confesa de Gabriel colaborase con ellos, apuntando que intentó inculpar durante la investigación a otras personas como su expareja.

Quezada, que s e encuentra encarcelada de forma preventiva desde su detención, afronta la posibilidad de ser condenada a la pena de prisión permanente revisable, la máxima condena que contempla la ley española.

Ana Julia Quezada llegó a España en 1995 y se instaló en Burgos, al norte de España, junto a una hija. Posteriormente se casó y tuvo otra niña.

La mayor de ellas falleció en 1996 al caer desde una ventana de una vivienda de Burgos, a un patio interior, un caso que se cerró como una muerte accidental. Años más tarde se mudó al sur donde conoció al padre de Gabriel.

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